Fundamentalismo y relativismo

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Rafael María de Balbín:

 

En el ambiente cultural de esta primera mitad del siglo XXI se oponen dos extremos: el fundamentalismo islámico y el relativismo. Ambos se refieren a la verdad. El fundamentalismo trata de imponer la verdad por la fuerza, mientras que el relativismo rechaza que podamos conocer la verdad.

 

<<En el famoso discurso pronunciado en la Universidad de Ratisbona, en septiembre de 2006, el Papa Benedicto XVI denunciaba el uso de la violencia para imponer una fe determinada: «La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. Dios no se complace con la sangre; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas (…). Para convencer a un alma racional no hay que recurrir al propio brazo ni a instrumentos contundentes ni a ningún otro medio con el que se pueda amenazar de muerte a una persona»>>.  (MARIANO FAZIO. Al césar lo que es del césar: Benedicto XVI y la libertad © 2012 by EDICIONES RIALP, S.A. MADRID pp. 28-29)-

<<Observemos cómo el Papa sostiene que en la naturaleza misma de Dios hay una Razón, un Logos, utilizando la palabra griega tan querida por el Pontífice, con la que también se designa al Verbo Encarnado, Jesucristo. La condena de la violencia como arma para difundir una fe determinada no podía ser más oportuna. En el ambiente relativista actual se considera que la religión es un factor de odio y destrucción. No cabe duda que en el pasado —y también, lamentablemente, en el presente—, se ha querido imponer una determinada fe religiosa con medios violentos y negadores de la dignidad de la persona humana. Es un fenómeno que se ha dado en muchas tradiciones religiosas. También en el cristianismo. A esto aludió repetidas veces Juan Pablo II cuando en el Jubileo del año 2000 animó a una purificación de la conciencia histórica. Pero tanto en las intervenciones del papa polaco como en las de Benedicto XVI se denuncia la tergiversación y la corrupción de la fe religiosa cuando se utiliza la violencia.>> (Idem).

 

El relativismo rechaza el amor a la verdad y la religión como si fueran un fundamentalismo, pero no hay tal:

 

<<No es la religión causa de odio y destrucción, sino su degeneración que toma el nombre de fundamentalismo, totalmente opuesto al auténtico sentido religioso, y en particular a la doctrina cristiana de amor, paz, libertad, perdón y reconciliación. Y todavía más profundamente, valga la redundancia, la violencia hace violencia a la misma naturaleza de Dios, que es Logos y que es Amor. A su vez, en el discurso de Ratisbona queda clara la exigencia de ensanchar la razón>> (Idem).-

(rbalbin19@gmail.com)

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