Gente buena con signos de santidad  

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   Luisa Pernalete:                                        

   El 1 de noviembre se celebra el Día de todos los santos. Ya en esta columna hemos recordado a nuestros dos primeros santos venezolanos: san José Gregorio Hernández y santa Carmen Rendiles, vimos elementos poco conocidos de sus vidas y consideramos que nos deben inspirar.

   Esta vez queremos hacer notar que hay muchos venezolanos que están caminando con comportamientos propios de los “santos”, pues según las sagradas escrituras, en concreto Levítico 19, nos dice que “importa cultivar la santidad personal en la vida de cada creyente”, y ello supone amar a nuestros hermanos, cumplir los mandamientos, y, entre otras cosas, ayudar a los pobres, vivir como hermanos…

   No se trata de actuar para que se nos beatifique o nos canonicen, pero si se trata de “comportarnos como hermanos”, de ser capaces de realizar buenas acciones, pequeñas o grandes, de manera individual o uniéndonos a organizaciones que lo hacen. Y es bueno, que a pesar de tantos problemas que tenemos en el país, no nos pongamos en “modo avión”, sino que seamos capaces ser sensibles ante los sufrimientos y necesidades de mucha gente, conocidas o no, como por ejemplo esos chamos que están en las esquinas ofreciendo sus manos para limpiar parabrisas de los carros, con rostros de hambre.

La gente buena tiene algo que no se compra, la conciencia tranquila.

   Vamos a reseñar acciones que nos pueden pasar desapercibidos y merecen reconocimiento.

   Empecemos por los educadores, de escuelas públicas y también de las subsidiadas afiliadas a la AVEC, que a pesar de los salarios que no les alcanza para satisfacer sus necesidades y las de sus familias, perseveran. Lo mismo podríamos decir del personal del sector salud: médicos, enfermeras… también con salarios indignos, y siguen en los hospitales.

   Pensemos en los que trabajan en organizaciones de DDHH, que acompañan y defienden a los privados de libertad, incluso arriesgando sus vidas. ¡Son de admirar! Un día y otro, y siguen acompañando y defendiendo. Incluimos ahí también a los que están en las Vicarías de DDHH de las diócesis y arquidiócesis. Callados, sin esperar recompensas.

   Y pensemos también a esas personas que no conocemos, pero vemos en las calles extendiendo sus manos, por ejemplo, para dar de comer a ancianos que viven en la calle. En estos días vi como una señora le daba una arepa a uno de esos ancianos, y al rato llegó un joven y le dio una taza de café, pude ver el rostro agradecido del anciano.

   El otro día vi a una señora, andaba un carro que debe tener como 20 años, en una de esas esquinas donde adolescentes y jóvenes limpian vidrios, que ya mencionamos, y la señora le dio unas galletas y un billete, inmediatamente 3 chamos mas se le acercaron y se notaba que estaban pidiendo galletas para ellos también, y la señora no dudó en darle a todos.

   También reconozcamos a todos esos que han estado durante 4 meses ayudando a las víctimas de los terremotos de junio, no sólo los que trabajan con Cáritas, sino también a organizaciones menores, e incluso personas que individualmente se han ofrecido a ir, no sólo a la Guaira, también a los otros estados afectados.

    Conozco a educadoras jubiladas que trabajan como voluntarias en sus parroquias ayudando a niños en lectura, matemáticas, valores, e incluso a conseguir lápices y cuadernos para este año escolar que ha tenido comienzo difícil.

   No nos olvidemos de esa gente que organiza rifas y campañas para recoger dinero para enfermos con necesidad para operaciones, exámenes, medicinas.

   Incluyo también en estas “acciones de santidad” a esas personas que visitan ancianatos, porque suele haber internos que no les visita nadie.

    Me parece también bueno meter es esta lista, incompleta por supuesto, a esas personas pendiente de rezar por enfermos, recién operados, hacerles saber a sus familiares que están rezando por ellos. Lo agradecen mucho.

    Piense usted e cuanta gente buena conoce, dígame si lo que hacen no es parte de la “santidad” a la que todos estamos llamados.-

30/10/26

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