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Lecturas recomendadas

Grandeza y fragilidad

La realidad humana es compleja, pero no contradictoria

 

Rafael María de Balbín:

 

La Comisión Teológica Internacional ha publicado el Documento Quo vadis, humanitas, con el visto bueno de la Santa Sede. ¿Hacia dónde va la humanidad?

En él se hacen variadas consideraciones sobre su fragilidad y su grandeza.

<<La reciente aceleración del desarrollo tecnológico y los avances de la ciencia han vuelto a despertar el asombro ante las grandes potencialidades de la humanidad y la percepción de su grandeza. Sin embargo, no disminuye por ello el desconcierto ante su fragilidad, ya que está sometida a la muerte y a la enfermedad – como demostró la pandemia del Covid-19 –, y se ve tentada a resignarse frente a un mal aparentemente inevitable: guerras y conflictos, desigualdades e indiferencia>> (n. 1).

Estos interrogantes tienen respuesta:

<<La experiencia religiosa, en particular la fe cristiana, proponen habitar sin simplificaciones esta ambivalencia entre la grandeza y el límite de lo humano, interpretándola a la luz de la relación originaria y fundante con Dios. En el Salmo 8, el orante se pregunta en un diálogo emocionado con Dios: «¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano, para mirar por él?» (Sal 8,5). Responde alabando la grandeza que Dios le ha conferido en su creación: «Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad; le diste el mando sobre las obras de tus manos. Todo lo sometiste bajo sus pies» (Sal 8,6-7)>> (n. 3).

La respuesta es una respuesta de fe:

<<El misterio pascual de Jesucristo arroja su luz definitiva sobre esta paradoja, gracias al cual tanto el límite, la finitud y la caducidad, como el desorden que ha introducido el pecado, se superan por obra de la gracia, mediante el don de la filiación divina, que nos hace partícipes de la vida del Resucitado, según el designio del Padre y gracias a la renovación de todas las cosas en el Espíritu>> (Idem).

He aquí una consideración pontificia:

<<El Papa Francisco ha retomado la pregunta del Salmo 8, subrayando que la respuesta de la antropología bíblica se centra en los elementos fundamentales de la relación libre y responsable con la creación, con los demás y con Dios. Pero ha constatado también cómo «hoy nos damos cuenta de que los grandes principios y los conceptos fundamentales de la antropología se ponen a menudo en tela de juicio, incluso sobre la base de una mayor conciencia de la complejidad de la condición humana y requieren una profundización adicional» (n. 4).

Y así también:

<<El Papa León XIV ha justificado la elección de su nombre recordando que «hoy la Iglesia ofrece a todos, su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo» >> (Idem).

La circunstancia actual nos invita a inquirir:

<<La reflexión sobre la antropología a la luz de la revelación está llamada a interpretar las complejas condiciones de un mundo inmerso en un cambio tan profundo que se ha definido como “epocal”. … La reflexión sobre lo humano en diferentes áreas de la vida personal y social parece orientarse hacia un más allá de lo humano, planteando interrogantes incluso sobre lo que es específico de la naturaleza humana>> (n.5)..

El documento analiza los procesos de cambio:

<<Al reflexionar sobre el desarrollo, se reconoce, por una parte, la condición histórico-temporal de una humanidad que ha crecido como nunca en su historia, triplicando la población en los últimos 70 años. Por otra parte, esta orientación permite un examen crítico de las condiciones concretas de vida de los individuos y de los pueblos según avanza el siglo XXI, marcado por el crecimiento exponencial de los recursos tecnocientíficos y su impacto en la vida de la humanidad >> (n. 9).

El hombre debe reconocer su finitud, pero también su grandeza:

<<La condición dramática del proceso histórico de humanización – que ha sido redimido y llevado a cumplimiento gratuito en Cristo – se despliega en la conciencia que cada ser humano tiene de su propia finitud en el ineludible encuentro con lo infinito.  Los seres humanos son las únicas criaturas que saben que son finitas y, por tanto, deben afrontar este hecho. Es posible considerar las diferentes opciones que se abren ante cada ser humano: cabe intentar absolutizar la finitud; se puede intentar escapar de la finitud mediante un infinito ficticio; se puede buscar una especie de compromiso con la finitud; o se puede habitar la tensión entre finitud e infinito con la esperanza de alcanzar un cumplimiento recibido como don>> (n.13).

Conviene analizar la circunstancia del presente:

<<Este análisis nos hace conscientes, por un parte, de que hay tensiones que pertenecen a la experiencia humana de todos los tiempos, y, por otra, nos invita a considerar qué formas nuevas adquieren en las corrientes de pensamiento tan influyentes en las sociedades contemporáneas como son el transhumanismo y el posthumanismo>> (Idem).

Hay que evitar la exageración de las disyuntivas:

<<Es lo que sucede a menudo en las contraposiciones del debate actual entre «identidad dada» e «identidad construida», entre «naturaleza» y «cultura», entre «dimensión comunitaria/social» y «dimensión individual/personal», o entre la pertenencia a una «cultura histórica concreta» y la pertenencia a la «humanidad universal»>> (Idem).

La realidad humana es compleja, pero no contradictoria:

<<Una mirada cristiana y teologal sobre la condición dramática del proceso histórico de humanización, a partir de la polaridad entre finito e infinito, considera que esa condición es salvada y llevada a su cumplimiento en Jesucristo, y no se resuelve en ninguna forma de sustitución o supresión de lo humano>> (16).-

(rbalbin19@gmail.com)

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