In memoriam: Cardenal Paolo Romeo

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Cardenal Baltazar Porras Cardozo:

 

El 25 de octubre de 2026 falleció en el Nuovo Ospedale San Marco de Catania (Sicilia) tras una larga enfermedad que padeció en los últimos ocho años. Para las actuales generaciones de Venezuela su nombre es casi desconocido. Sin embargo, estuvo en la Nunciatura de Caracas como Secretario del Nuncio Giovanni Mariani entre 1975-1978. Conservó un grato recuerdo de su estancia en nuestra patria pues fueron años de la efervescencia económica con el aumento vertiginoso del petróleo durante el primer mandato de Carlos Andrés Pérez. Unos cuantos de los secretarios de nunciatura que pasaron por Venezuela se destacaron después en diversas responsabilidades eclesiales importantes y varios recibieron el capelo cardenalicio, razón para agradecer su paso entre nosotros. Todos ellos se llevaron un grato recuerdo de nuestra gente, pues la devoción al Papa y a sus representantes ha sido una constante en la cultura de nuestro pueblo.

 

Había nacido en Acireale el 20 de febrero de 1938. Estudió en el Seminario de su ciudad natal y luego fue enviado por su obispo a cursar teología y derecho canónico en Roma en la Pontificia Universidad Gregoriana, doctorándose en sagrada teología y obtuvo la laurea en derecho canónico en Pontificia Universidad Lateranense. Sacerdote desde el 18 de marzo de 1961, pasando al servicio diplomático de la Santa Sede en 1964 al ingresar en la Pontificia Academia Eclesiástica. Como secretario de nunciatura trabajó en Filipinas, Bélgica, Luxemburgo, la Comunidad Europea, Venezuela, Ruanda y Burundi. Esta experiencia le dio una visión universal de la realidad civil y eclesiástica.

 

Las generaciones venezolanas de obispos, sacerdotes y laicos anteriores a 1980 lo recuerdan con cariño, al igual que la floreciente colonia italiana de entonces. Para la preparación de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano a celebrarse en Puebla (1978-1979) fue llamado a Roma para hacer seguimiento a dicho acontecimiento eclesial. En 1983 y hasta 1990 fue nombrado nuncio en Haití por el Papa Juan Pablo II, siendo trasladado a la nunciatura de Colombia durante la última década del siglo pasado. Bogotá es la sede que además de ocuparse de los asuntos relativos al hermano país tiene una relación estrecha con las actividades del CELAM. Allí tuve ocasión de conocerlo y tratarlo personalmente, recibiendo siempre un trato fraterno pues recordaba nombres, lugares y anécdotas vividas en nuestro país.

Al filo del nuevo milenio fue trasladado a la nunciatura de Canadá y en abril del 2001 pasó a presidir la nunciatura en Italia y San Marino. En varias ocasiones, en visitas nuestras a Roma, recibimos la hospitalidad y acogida en la sede de la Via Po, donde los obispos mayores venezolanos compartían recuerdos de sus visitas a los diversos obispados criollos.

 

En el 2006 fue nombrado arzobispo de Palermo en su Sicilia natal por el Papa Benedicto XVI, donde recibió a la delegación venezolana en peregrinación a San Benito de Palermo en ocasión del bicentenario de su canonización en 2007. No estaba en el programa visitar al arzobispo, pero al contactarlo nos recibió amablemente durante más de media hora en el Palacio Arzobispal y alegrándose de compartir con casi un centenar de venezolanos peregrinos. Desde entonces pude manener con él contacto más seguido y me invitó a compartir con la Conferencia Episcopal Siciliana en una oportunidad que estrechó los lazos de aquellos prelados con la numerosa colonia siciliana presente en Venezuela. Su trabajo pastoral tuvo entre otras, la difícil pero acertada relación con la mafia en medio de la violencia reinante.

 

En el consistorio del 2010 fue nombrado cardenal por el Papa Benedicto. En el 27 de octubre de 2015 renunció a la sede parmelitana por razones de edad. Permaneció en su isla, en su ciudad natal, en la que su salud fue sintiendo los rigores del tiempo que lo postraron en sus fuerzas vitales. Será enterrado en la catedral de Acireale.

 

Sirva este “In memoriam” como un pequeño homenaje de nuestra tierra venezolana a este buen servidor de la Iglesia que tuvo entre sus amores, el recuerdo vivo de su paso entre nosotros. Descanse en paz.-

27-10-26

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