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Opinión

Irreformable

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Last updated: julio 7, 2026 11:09 am
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Published: julio 7, 2026
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Julio César Arreaza B:

Venezuela ha sido asolada por una dura tragedia natural: un doble terremoto. A pesar del daño social y antropológico sufrido durante los 27 años que lleva en el poder un régimen ignominioso, el extraordinario voluntariado ciudadano se empina con nobleza y solidaridad sobre las tremendas dificultades de esta catástrofe y acude en masa para convertirse en el primer rescatista en la atención de las calamidades.

El instinto autoritario del régimen lo induce a centralizar la ayuda generosa de los ciudadanos y de los países que han mostrado su solidaridad, con el propósito de distribuirlas ellos mismos, obtener réditos políticos y, de paso, robar cuanto les plazca. Los productos destinados a ser distribuidos deberían llevar una etiqueta o inscripción que indique claramente que no están destinados para la venta.

Es condenable que el interinato vea esta tragedia desde una óptica populista.

Los capitostes del oficialismo no sirven para nada: son corruptos, insensibles, inhumanos, negligentes, criminales e inoperantes frente al desastre natural, como lo demuestra su inadecuada respuesta. No sienten amor por un país que han destruido con saña y saqueado hasta los tuétanos.

No entendemos como el adulador embajador norteamericano sale a darle un espaldarazo al narcorégimen. Hacer un negocito aquí y otro allá, con el oro, el petróleo y las tierras raras, no puede estar por encima de la democratización del país y del respeto a los derechos humanos, valores fundamentales de la sociedad norteamericana.

Muchas actividades del régimen escapan al control norteamericano.

La tragedia implica un enorme retroceso. Se requieren unos diez mil millones de dólares para recuperar el nivel previo al desastre. Asimismo, ha dejado al descubierto algunas acciones oscuras del régimen relacionadas con dinero de origen ilegal oculto en algunos apartamentos de la Misión Vivienda. Esa será la razón por la cual han obstaculizado la labor de los rescatistas y la posibilidad de salvar vidas. Allí se revela la verdadera calaña de la corporación criminal.

Los sectores más golpeados son la infraestructura, el transporte y la logística. La colosal deuda contraída por el régimen es inválida desde el punto de vista jurídico y moral, pues ha sido utilizada para reprimir al pueblo y mantener enriquecimiento ilícito de una claque enquistada en el poder.

El régimen, su Fuerza Armada y sus dos mil generales han reaccionado con total morosidad. Su respuesta ha sido pusilánime. Eso sí, ejercieron represión contra los traductores.

La política es la ciencia que estudia a la polis y procura el bienestar de la ciudad. Uno termina comprendiendo que estos no son políticos, sino delincuentes.

Algunos hablan de un Estado fallido; otros sostienen que no existe Estado. No hay territorio plenamente controlado, porque está fragmentado; no hay instituciones y tampoco hay una población íntegra, pues cerca de nueve millones de venezolanos se encuentran en la diáspora.

En el cuerpo moral de la nación hay un tumor social desde 1999.

La educación constituye el gran desafío democrático para impedir que este horror se repita. Estamos desinstitucionalizados. Es hora de traer a Venezuela a los 23 magistrados del TSJ legítimo y abrir un cauce democrático que permita superar esta situación de usurpación. Es tiempo de sentar las bases de un sistema democrático duradero y estable, sustentado en pilares morales y republicanos. La reconstrucción nacional no puede reducirse a un negocito por aquí y otro por allá.

Suscribo plenamente lo que dijo alguien con firmeza: que este doble terremoto entierre al chavismo bien profundo y que más nunca haya una opción político-gerencial de esa calaña.

Es la hora de la ciudadanía y de la recuperación de la democracia como forma de vida. Venimos de un terremoto institucional, visible en la falta de recursos y capacidad para responder y actuar frente a la emergencia. La corrupción se cuenta en vidas.

El narcorégimen es irreformable

¡Libertad plena para los presos políticos!.-

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