Para Manos Unidas, una emergencia no termina cuando desaparecen las imágenes de actualidad. Ya son más de 3.535 fallecidos, 16.740 heridos y 17.800 personas quienes han perdido su vivienda tras los grandes sismos vividos en Venezuela el pasado 24 de junio. Los terremotos se localizaron principalmente en la zona norte-central del país: el estado de La Guaira -considerada la zona cero- y Caracas fueron las zonas más afectadas.
Actualmente, Manos Unidas ha desplegado una campaña de emergencia para ayudar a los habitantes de la zona. Sobre el proyecto y la gestión de la ayuda humanitaria, hablamos con Jessica Olmo, responsable de Manos Unidas en el Caribe. Y es que la organización pretende estar presente no solo en la primera fase de ayuda humanitaria inmediata, sino ofrecer acompañamiento a largo plazo también. Como resume el testimonio del “Padre Txuo”, “la ayuda espontánea irá pasando, pero nosotros queremos seguir aquí cuando todo pase”.
-Pregunta: ¿Cómo está coordinando Manos Unidas la ayuda destinada a Venezuela tras el terremoto?
J: Manos Unidas está coordinando su respuesta a través de sus socios locales en Venezuela, organizaciones con las que trabaja desde hace años y que conocen directamente el territorio, las comunidades y sus necesidades.
Desde el primer momento hemos mantenido un contacto permanente con estas organizaciones para evaluar la situación y definir las prioridades de actuación. Nuestro modelo de respuesta se basa precisamente en apoyar a quienes ya están presentes sobre el terreno, de manera que la ayuda llegue de forma útil, eficaz y coordinada.
La intervención se desarrolla en distintas fases: evaluación de necesidades, respuesta humanitaria inmediata, recuperación temprana y, posteriormente, reparación y reconstrucción de las zonas afectadas.
– P: Tras los seísmos que sacudieron al país -especialmente las zonas de Caracas y La Guaira- Manos Unidas ha activado una campaña de emergencia para ayudar a los habitantes de la zona ¿Cómo se puede donar?
J: Manos Unidas ha abierto una cuenta específica para atender la emergencia provocada por los terremotos en Venezuela.
Las aportaciones permitirán responder tanto a las necesidades más urgentes y necesarias que identifican nuestros socios locales, en este momento, y en esta segunda como a las posteriores labores de reparación y reconstrucción.
-P: Como los artículos de primera necesidad se adquieren directamente en Venezuela, ¿la donación más efectiva para ayudar es hacer una transferencia o bizum?
J: Sí. En este momento, la forma más eficaz de colaborar es mediante una donación económica, ya sea por transferencia bancaria o Bizum.
Las aportaciones económicas permiten actuar con rapidez, adaptarse a la evolución de las necesidades y comprar los suministros necesarios a través de nuestros socios locales, evitando los costes logísticos y los retrasos que suelen generar las donaciones en especie.
Además, contribuyen a dinamizar la economía local, ya que los alimentos, materiales y productos de primera necesidad se adquieren en el propio país o en mercados cercanos, apoyando a comerciantes y proveedores locales en un momento especialmente difícil.
La experiencia en emergencias demuestra que las donaciones económicas ofrecen mayor flexibilidad, eficacia y capacidad de respuesta allí donde más se necesita.
-P: La primera fase de la campaña de emergencia consiste en la ayuda humanitaria inmediata, ¿cómo se está gestionando? ¿cuántas personas hay afectadas?
J: La primera fase consiste en identificar las necesidades más urgentes y apoyar las acciones de emergencia que ya están desarrollando en las comunidades afectadas.
Entre las prioridades se encuentran el acceso a alimentos, agua potable, productos de higiene y otros bienes básicos para las familias que han perdido sus hogares o han visto gravemente afectadas sus condiciones de vida.
Según los últimos datos oficiales disponibles, más de 17.800 personas han perdido su vivienda, mientras que los terremotos han causado al menos 3.535 fallecidos y 16.740 heridos. Además, organismos internacionales estiman que millones de personas pueden haberse visto afectadas directa o indirectamente por las consecuencias del desastre.
-P: Me gustaría saber algún testimonio de algún voluntario, miembro del equipo de Manos Unidas en el terreno o socio local. ¿Qué están viviendo allí?
J: Manos Unidas no cuenta con personal desplazado desde España para atender esta emergencia. Como organización de cooperación al desarrollo, trabajamos a través de socios locales con los que mantenemos una relación de confianza desde hace años y que ya están presentes en las comunidades afectadas.
A través de estos socios recibimos información constante sobre la situación que están viviendo las familias afectadas. Uno de ellos es el padre Jesús Rodríguez Villarroel (“Padre Txuo”), sacerdote jesuita y director de Unidos en la Misión, oficina de desarrollo de la Compañía de Jesús en Venezuela, que estos días se encuentra acompañando a las comunidades en la zona más afectada. Según nos explica desde la “zona cero”, desde La Guaira:
“Estamos aquí, acompañando a la comunidad, escuchando su testimonio y teniendo un gesto y una palabra oportuna con ellos. Es duro, es triste, un pueblo destruido, una ciudad acabada, pero sin embargo, una solidaridad inmensa”.
El padre Txuo destaca que, aunque las tareas de rescate siguen siendo fundamentales, empiezan a surgir otras preocupaciones igual de importantes para las familias que lo han perdido todo:
“Creemos que hemos entrado en esta segunda fase, en poder atender las necesidades reales que están surgiendo. ¿Dónde van tantas familias que han perdido sus casas? ¿Dónde estudiarán tantos niños cuando hay escuelas caídas? ¿Dónde van todas estas personas que, cuando ha pasado el miedo, ahora se preguntan a dónde voy?”.
Su mensaje pone el acento en un aspecto que para Manos Unidas es fundamental: la emergencia no termina cuando desaparecen los focos mediáticos.
“La ayuda espontánea irá pasando, esa ayuda de emergencia, pero nosotros queremos seguir aquí cuando todo pase. Queremos seguir aquí cuando se apaguen los micrófonos, cuando se silencien las redes sociales sobre esta tragedia. Ahora comienza una etapa mucho más complicada, que es acompañar a las familias damnificadas, recuperar espacios de vida, atender a estos niños y niñas que han quedado sin escuela y acompañar psicosocialmente a estas familias para que puedan nuevamente normalizar sus vidas”.
Este testimonio refleja muy bien el desafío actual: responder a las necesidades más urgentes, pero también acompañar a las comunidades en un proceso de recuperación y reconstrucción que probablemente se prolongará durante meses e incluso años.
-P: ¿Cuáles son los principales obstáculos que estáis encontrando para hacerlo?
J: Uno de los principales desafíos es la magnitud de la emergencia en un contexto que ya presentaba importantes niveles de vulnerabilidad social y limitaciones en servicios e infraestructuras.
A ello se suman los daños sufridos por vías de comunicación, edificios y redes de servicios básicos, lo que dificulta la evaluación de necesidades y el acceso a algunas comunidades afectadas.
Por eso resulta tan importante trabajar con organizaciones locales que ya están implantadas en el territorio y cuentan con conocimiento directo de las comunidades.
-P: ¿Cómo planea Manos Unidas abordar la fase de recuperación y reconstrucción?
J: La recuperación forma parte de la respuesta desde el inicio. Para Manos Unidas, una emergencia no termina cuando desaparecen las imágenes de actualidad.
Pasada la primera docena de días ya estamos trabajando y reflexionando junto a nuestros socios locales sobre los procesos de recuperación temprana y los desafíos del medio y largo plazo. Ellos son quienes mejor conocen el territorio, las comunidades afectadas y las prioridades que será necesario abordar una vez cubiertas las necesidades más urgentes.
Tras la fase de ayuda humanitaria inmediata, apoyaremos actuaciones de recuperación temprana, rehabilitación y reconstrucción orientadas a que las familias puedan recuperar unas condiciones de vida dignas, restablecer sus medios de vida y reconstruir espacios comunitarios esenciales. También será importante favorecer que los niños y niñas puedan regresar a la escuela y ejercer su derecho a la educación en condiciones de seguridad, así como acompañar a las familias y comunidades en su recuperación social y emocional.
Nuestro compromiso es de largo recorrido. Manos Unidas ya estaba presente en Venezuela antes de esta emergencia, acompañando a organizaciones locales en su trabajo cotidiano con las comunidades más vulnerables. Hoy seguimos cerca de ellas para responder a esta crisis y continuaremos haciéndolo cuando disminuya la atención mediática y se retire la ayuda más inmediata. La recuperación y la reconstrucción forman parte de un mismo proceso de acompañamiento a largo plazo.-


