Jordania, Twal: La ciudadanía compartida, antídoto contra el terrorismo

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Tras el atentado contra la iglesia de San Jorge en Hamoud, el vicario episcopal envía un mensaje de unidad nacional y esperanza: «La violencia en nombre de la religión traiciona la fe. El dolor por este ataque no ha sido ni cristiano ni musulmán, ha sido jordano»

Aquel viernes 23 de octubre de 2026 permanecerá grabado en la memoria de Jordania como el día en que el terror intentó desgarrar una convivencia secular. Lo intentó, pero no lo consiguió. En la pequeña localidad de Hamoud, situada en la gobernación meridional de Karak, un comando de tres hombres armados abrió fuego contra más de 200 fieles reunidos en la iglesia greco-ortodoxa de San Jorge para una ceremonia fúnebre. El balance fue dramático: 9 muertos y alrededor de 40 heridos.

Un ataque despiadado, perpetrado con armas automáticas en el exterior y en el interior del lugar de culto, que conmocionó al país y desencadenó una operación masiva de las fuerzas de seguridad, culminada con la captura de los terroristas.

A pocos días de la tragedia, mientras los muros de San Jorge todavía conservan las huellas de los impactos de bala y la sangre de los fieles asesinados, la respuesta más contundente al extremismo llega, después de la condena y las muestras de cercanía del Papa León durante el Ángelus del 25 de octubre, de las palabras de monseñor Iyad Twal, vicario patriarcal para Jordania y obispo auxiliar del Patriarcado Latino de Jerusalén.

En una carta abierta, publicada en el sitio web oficial, el prelado ha querido transformar el dolor en una profunda reflexión sobre la resiliencia social del Reino Hachemita, elevando la solidaridad a baluarte frente al terrorismo.

Cada ataque hiere a toda la nación

Ante un acontecimiento que podría haber desencadenado fracturas, incluso de carácter confesional, Jordania respondió como un solo cuerpo. «El reciente ataque en Hamoud ha provocado un profundo dolor en nuestra nación», escribe el obispo. «Pero también he podido comprobar personalmente y dar testimonio de algo poderoso: jordanos de todas las procedencias y creencias que salían al encuentro unos de otros con compasión y solidaridad».

Para el prelado, esta reacción no es una fachada institucional ni una respuesta de circunstancias, sino el reflejo de un tejido social consolidado por el paso del tiempo. «El dolor causado por este ataque no ha sido ni cristiano ni musulmán. Ha sido jordano», reiteró monseñor Twal, afirmando que, para los cristianos, la respuesta inmediata del Rey Abdalá, de las instituciones del Estado y de los líderes religiosos de todo el país, que unánimemente rechazaron el atentado, ofreció mucho más que una garantía de tranquilidad: «Hemos sentido el apoyo de conciudadanos que comprendían que un ataque contra cualquier miembro de la sociedad hiere a toda la nación».

Respuestas y posicionamientos que, según el vicario patriarcal, reflejan una convicción compartida por innumerables jordanos: «Toda vida humana tiene dignidad y la violencia cometida en nombre de la religión traiciona los valores que la religión debería defender».

Una responsabilidad espiritual

El prelado insiste en que la coexistencia en el país no es un concepto abstracto ni una mera concesión jurídica: «A menudo digo a los visitantes que la ciudadanía compartida en Jordania no puede comprenderse únicamente a través de las leyes y las declaraciones oficiales. Debe vivirse. Se puede ver en las amistades entre familias, en las aulas donde los niños cristianos y musulmanes crecen juntos y en los lugares de trabajo donde los compañeros comparten las responsabilidades de la vida cotidiana».

Esta afirmación hace eco de las palabras del Pontífice cuando, el domingo 25 de octubre, definió a Jordania como una «comunidad y un país que se distingue por la convivencia pacífica y el respeto entre las distintas religiones». Vivir juntos, preocuparse por todos, incluir y cuidar no constituye para la Iglesia únicamente un logro social, sino también una responsabilidad espiritual: «Defender la dignidad humana, fomentar el respeto mutuo y fortalecer la armonía dentro de la sociedad son, por tanto, partes esenciales de nuestra misión cristiana».

El papel de la Iglesia: Un servicio sin distinciones

Un capítulo central de la carta está dedicado precisamente a la identidad y a la misión de la minoría cristiana, que el obispo Twal se niega a describir como una entidad aislada. «Como obispo que sirve a la Iglesia católica en Jordania, no veo a los cristianos como separados del resto de la sociedad. Somos parte de la historia de Jordania, de su presente y de su futuro. Cuando Jordania se alegra, nosotros nos alegramos. Cuando Jordania sufre, nosotros sufrimos».

El papel de la Iglesia católica se traduce en una labor asistencial cotidiana que no tiene en cuenta la fe de sus beneficiarios, sino todo lo contrario. Las instituciones educativas y sanitarias católicas representan un pilar para toda la comunidad nacional: «Nuestras escuelas educan a miles de jóvenes jordanos, la mayoría de los cuales son musulmanes. Nuestras instituciones caritativas, los servicios sanitarios y los programas sociales atienden a las familias sin distinción».

Este compromiso, explica Twal, constituye el núcleo mismo del mandato evangélico: «Para nosotros, esto es más que un trabajo social. Es un testimonio vivo del Evangelio. Creemos que la fe debe construir puentes, no muros. Una auténtica profesión de fe religiosa debería acercar a las personas, no alejarlas».

La ciudadanía compartida

Ciertamente, prosigue, el país afronta importantes desafíos económicos, la presión de los flujos migratorios y la inestabilidad geopolítica de las fronteras regionales. Aunque es una cuna de convivencia pacífica, no está exento de problemas y dificultades: «Tampoco afirmamos que Jordania sea una sociedad perfecta ni que los cristianos nunca experimenten dificultades. Los cristianos a veces se preocupan por la representación pública, la igualdad de oportunidades, la emigración y la preservación de su presencia y de su patrimonio».

La clave, según el prelado, no consiste en esconder el polvo debajo de la alfombra: «Una auténtica ciudadanía compartida no se construye fingiendo que las dificultades no existen. Crece cuando las afrontamos juntos, con respeto mutuo y un sentido compartido de responsabilidad». La armonía social no es, por tanto, una realidad adquirida de una vez para siempre, sino una tarea en permanente construcción que «requiere un cuidado constante» y que debe renovarse mediante la educación, el diálogo, un liderazgo responsable y la justicia.

«Lo que me da esperanza es la resiliencia de los jordanos. Una y otra vez, se han negado a permitir que el miedo y la división prevalezcan. Siguen eligiendo el respeto frente al odio, la solidaridad frente a la desconfianza y la unidad nacional frente al sectarismo. Los días posteriores al ataque de Hamoud me recordaron algo que he aprendido durante mi ministerio: la fuerza de Jordania reside no solo en sus instituciones, sino también en el carácter de su pueblo. Cuando más importa, los jordanos eligen permanecer unidos».

Una esperanza para el Medio Oriente

En una región del Medio Oriente, que a menudo se presenta únicamente a través del prisma del conflicto y la fragmentación, Jordania, a pesar de sus fragilidades, representa una excepción que transmite un mensaje de alcance mundial. La seguridad es ciertamente esencial para combatir el terrorismo, pero por sí sola no es suficiente.

«La respuesta más contundente a la violencia —concluye el obispo— es la determinación de las personas corrientes de seguir siendo vecinos, amigos y conciudadanos. Hemos visto esa determinación después del ataque en Hamoud, y sigue siendo una de las mayores fuentes de esperanza para el futuro de Jordania. Como jordanos, cristianos y musulmanes por igual, lloramos juntos, permanecemos unidos y construimos juntos. Este es el verdadero significado de la ciudadanía compartida. Es más que una idea política. Es una forma de vida y uno de los dones más valiosos que Jordania ofrece a la región: paz y justicia».-

Cecilia Seppia – Ciudad del Vaticano/Vatican News

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