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Entrevistas

José Daniel Ferrer: «Estoy seguro de que en Cuba hay más ‘Delcys Rodríguez’ que en Venezuela»

RCL
Last updated: mayo 31, 2026 11:26 am
RCL
Published: mayo 31, 2026
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Estamos hablando en Madrid justo al día siguiente de que hayan imputado en EEUU a Raúl Castro por el derribo en 1996 de dos avionetas de Hermanos al Rescate. ¿Cuál es su lectura de esa decisión? ¿Por qué ahora?
En realidad, esto debió haberse hecho hace mucho tiempo. Raúl Castro dio la orden para que se ejecutase el asesinato de cuatro pilotos -tres de ellos ciudadanos estadounidenses y un cubano con residencia en EEUU- en aguas internacionales. Y esas dos avionetas lo que hacían era salvar vidas de personas que salían huyendo precisamente de la opresión y la miseria impuestas por el régimen comunista; muchos se ahogaban en el mar o terminaban siendo comida de los tiburones. Y el régimen decidió derribarlas. Bill Clinton no asumió la postura que debió haber asumido. Terminó firmando la Ley Helms-Burton, pero no pasó de ahí como sanción por esa acción criminal. Es obvio que soplan nuevos aires en la política exterior estadounidense. Por suerte tenemos un secretario de Estado en la Casa Blanca y congresistas cubanoamericanos muy comprometidos con la democratización de Cuba, y todos estos factores han producido lo que vemos. Para muchos no fue ninguna sorpresa: lo esperábamos, incluso veíamos que se demoraban. Nos parece un paso muy necesario, dada la terrible realidad que vive Cuba. No se sale de régimen cubano si no es a través de medidas enérgicas. Y esas medidas pasan por las presiones que EEUU está imponiendo de manera creciente, y por esa imputación por siete delitos, entre ellos cuatro asesinatos. Eso va a ir cerrando el cerco en torno al alto mando castrocomunista. ¿Qué le va quedando al régimen? O se van o los sacan del poder. ¿Qué van a hacer? Hay que esperar, pero se acerca, sin duda, el fin del régimen castrocomunista. Lo que estamos viendo es la segunda parte de una película. ¿Cómo se llama? 3 de enero. Castro se convierte en prófugo de la justicia estadounidense y hay que buscarlo para que sea juzgado.
¿Tiene usted la convicción de que este es el preludio de una intervención similar a la de Caracas?
Sí. Dice un viejo refrán que guerra avisada no mata a sus soldados. Se supone que están avisados. Desde el mismo 3 de enero debieron tener presente otro refrán: cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Entiendo que es partidario de una intervención militar.
Hasta enero del año pasado, creía que podíamos democratizar Cuba a través de la lucha no violenta, a lo Gandhi, a lo Luther King…
Cuando se produjeron varias excarcelaciones.
Sí, yo entre ellos, y también Félix Navarro [otro veterano preso político, hoy de nuevo en la cárcel]. Cuándo salí y pude conocer todo lo que pasó a partir de las masivas protestas de julio de 2021, me dije: con esta gente es imposible seguir tratando de cambiar Cuba a través de la lucha no violenta. Son excesivamente crueles, excesivamente malvados y cuentan con muchos aliados. Luego de aquello, me dije: yo sigo con la lucha no violenta, con la combinación del activismo político y social, pero esto va a ser bien difícil.
Sabemos de la represión y el acoso sistemático desde que fue excarcelado en enero de 2025 hasta que volvió a prisión otra vez tres meses después, porque revocaron la medida, pero ¿pasó algo concreto que le hiciera pensar: no va a ser posible que hagamos esto solos?
La lectura de los acontecimientos desde julio de 2021. A mí me detienen pasado el mediodía del 11 de julio de 2021, y yo no sabía lo que había pasado. Encarcelado, me dieron muy pocas visitas. Me pasé 22 meses sin ver a mi familia, en una ocasión, y 14 meses en otra; sumé en total casi tres años que no pude verlos. En el poco tiempo de las visitas familiares apenas podía saber qué estaba pasando fuera. Durante mi primera prisión, de 2003 a 2011, había hambre, golpeaban, torturaban, hacían muchas cosas graves, pero no tan graves como en los últimos años. Las cárceles están llenas de presos políticos y de miles de presos comunes que entran así y terminan así [enseña la foto de Alexander Díaz Rodríguez, excarcelado el pasado abril, desnutrido, y la suya propia en 2020, enjuto]. El mundo no ve esto, a nadie le interesa, el régimen lo hace con total impunidad. Cuando salí en enero de 2025, empiezo a darle alimento a la población excesivamente necesitada y atención médica, con los servicios de mi esposa [la doctora Nelva Ortega]. Me empiezan a amenazar con que me van a encarcelar si sigo, si continúo con el activismo, y me dije un día: si te encarcelan de nuevo, te vas. Cada vez que salía de la prisión, comenzaba a levantar nuevamente la organización [la Unión Patriótica de Cuba] y se creaba una dinámica en la que las personas se sentían impulsadas a hacer algo por la libertad. Pero me encarcelaban y a la semana, ya nadie aparecía. Todo el mundo se asusta. No es porque sean cobardes. En 2019, durante seis meses, me tocó pasar en prisión algo muy difícil. Recibí golpes diariamente, me arrastraban, me encadenaban, me echaban sobre un hormiguero, me deshidrataba el sol durante cuatro horas. ¿Por qué lo hacían, si ellos sabían que yo no iba a ceder y que, por mi mentalidad, cuanto más agresivo te muestras contra a mí, menos consigues de mí? De un momento para otro dejaron de torturarme y yo no sabía por qué. Cuando salí de la prisión en 2020 -porque me cambiaron la medida de prisión con internamiento por prisión domiciliaria- vi que la fecha del cambio de métodos coincidía con una resolución del Parlamento Europeo de noviembre de 2019. Comprendí que no me torturaban con la intención de conseguir que yo me fuera del país, sino para tener con qué meterle miedo a los demás.
Un método de terror.
Los detenían y les decían: «¿vieron lo que le estamos haciendo a José Daniel? Te lo vamos a hacer peor si sigues con tus acciones contrarrevolucionarias. A José Daniel lo conocen por medio mundo y pueden hablar en su favor, pero a ti te conocen poco, vamos a acabar contigo».
Sobre Cuba todos los días hay noticias similares a las que hubo en Venezuela antes de la intervención de EEUU, a veces una amenaza de invasión, otras informaciones de negociaciones, incluso con el nieto de Raúl Castro. A la hora de comparar la situación cubana con la venezolana, salta a la vista que no parece que haya una Delcy Rodríguez. ¿Por qué a estas alturas EEUU no ha dado un paso?
En Venezuela no había Delcy Rodríguez hasta el 3 o el 4 de enero. Hasta ese momento, Delcy Rodríguez decía que iban a morir luchando en la defensa del Estado bolivariano. Maduro decía «vengan por mí, cobardes». Todos estaban aparentemente como está Miguel Díaz-Canel [el presidente cubano] ahora, diciendo que va a haber un baño de sangre y que él está dispuesto a morir. La misma historia. La única diferencia es que en Cuba tenemos desde hace 67 años un sistema de partido único que llegó a ser tan totalitario que lo controlaba todo, y ha ido perdiendo control de muchos aspectos de la vida de la sociedad. Es, como diría Václav Havel, un Estado post-totalitario. En Venezuela nunca llegaron a eliminar toda la sociedad civil ni todos los partidos políticos, por lo tanto tenían ventaja en relación a los cubanos. Pero en Cuba yo estoy seguro que hay más Delcys Rodríguez que en Venezuela. Los militares y los altos mandos del régimen venezolano tenían más que perder que los militares de Cuba. Tanto Hugo Chávez como Nicolás Maduro se encargaron de privilegiarlos y hacer que tuviesen su buena porción del pastel producto del petróleo. En Cuba los militares están deseosos de que el régimen desaparezca, no le importa si terminan como Maduro en una prisión, si terminan como Jamenei en el infierno, lo que quieren es que termine, porque sufren necesidades extremas. Ven que los altos dirigentes no pasan necesidades, igual que los que tienen familia en el extranjero, mientras ellos, los que sostienen al régimen, son los que peor están. Ellos no van a defender al régimen como el régimen dice que va a suceder; tienen deseos de que termine, tengo mil pruebas de lo que le estoy diciendo.
Es algo que descubrió también en la cárcel.
En la cárcel. Cuando les garantizaba «aquí no te escucha ningún micrófono», se confiaban conmigo. Llegaban diciendo: «Ferrer, ¿cuándo esto va a cambiar, mi hermano? Esto no hay quien lo aguante». Ahora bien, siempre que vinieran solos. Cuando los tres que estaban en plena sintonía conmigo venían juntos, me miraban con mala cara. Y yo pensando: si cada uno de ellos supiera de los demás que vienen a conspirar aquí.
¿Ha buscado al presidente Sánchez en esta visita a España?
No, ni pienso hacerlo. Si me quedaba alguna duda de que perdería el tiempo con él, se me disipó luego de la cumbre progre de Barcelona, con Lula da Silva, Gustavo Petro, Claudia Sheinbaum, que salieron con una declaración defendiendo la soberanía de Cuba… ¿De qué soberanía me estás hablando? El soberano en Cuba es el régimen, la familia Castro; somos nosotros los que queremos recuperar la soberanía del pueblo de Cuba. Esa declaración, sin duda, es complicidad abierta con el régimen castrocomunista. Por cierto, están en tan serios problemas ahora con todo lo que se está destapando en torno a José Luis Rodríguez Zapatero que me imagino que no van a tener mucho tiempo de acordarse de sus amigos en La Habana. A lo mejor hasta guardan distancias para que no salgan más implicaciones.
A los políticos con los que se ha reunido en Madrid -del Partido Popular y de Vox-, ¿qué les ha contado?
La realidad cubana, que la población vive miseria extrema, crisis sanitaria, crisis del transporte, crisis de la vivienda, represión en incremento, que las prisiones son campos de concentración. Y les he dicho que la política actual europea convierte a España en principal sostenedor y a toda Europa en cómplice del régimen. El régimen se burla del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación. Esos dineritos que dan para asistir al pueblo de Cuba terminan en las arcas del régimen, de los altos mandos, se lo comen ellos y priorizan a su fuerza represiva. Lo poquito que se destina a que llegue el pueblo cae en un entramado de corrupción, ¿y qué llega al pueblo? Una lata de sardinas o una libra de arroz.
¿Cuál es el principal reto el día después? ¿La posible violencia incontenida?
Hay muchos retos, pero ninguno tan grave que no se pueda vencer. Lo más grave es el obstáculo que impide el proceso que debe echar a andar, y es el régimen. Suprimido el régimen, si se implican el pueblo cubano, oposición prodemocrática dentro y fuera de Cuba, Estados Unidos, Gobiernos de Latinoamérica, la Unión Europea y España -no con Pedro Sánchez pero sí con otro-… de la misma manera que los regímenes muy afines a La Habana han pedido cooperación -médicos, militares-, nosotros también vamos a pedir. Lo vamos a pedir a los estadounidenses, a los europeos, a algunos latinoamericanos: ayúdennos con cuestiones de seguridad, con asesoramiento en tales y cuales aspectos, jurídico, económico. Esto, más la cantera que tenemos en el exilio cubano y dentro del país. En Cuba tenemos aún gente muy capaz e inteligente. Por ejemplo, Dagoberto Valdés, el laico católico de Pinar de Río, o Yoani Sánchez, directora de 14ymedio… Son muchos, no voy a hacer una lista larga. La mayor violencia que hay ahora es la que busca qué robar con fuerza. Arrebatan el teléfono a cualquiera, les roban las vacas o los bueyes al campesino, irrumpen en las casas y, si tratas de defender lo tuyo, puedes terminar hasta muerto. Cuando tengamos verdaderamente un cuerpo encargado de proteger el orden, eso no pasará. La Policía en Cuba se dedica hoy a dos cosas: reprimir por órdenes de la Seguridad del Estado a quienes piensan diferente y a robar a la población, extorsionándola.
¿Cómo se reciclan unas fuerzas de seguridad así?
Mi propuesta, que la he compartido con muchos y la ven como positiva, es, primeramente, escoger lo menos comprometido con la represión y la corrupción y combinarlo con lo mejor que se pueda sacar y formar. Se puede reciclar parte de los militares de las FAR [Fuerzas Armadas Revolucionarias] para ser policías. Las FAR hay que reducirlas enormemente. ¿Para qué queremos Ejército los cubanos? Como oficiales, los de la FAR están más limpios que los policías del Minint [Ministerio del Interior], por una sencilla razón: a ellos les es más difícil practicar la corrupción. Los agentes de Policía tienen el terrible hábito de que cuando tienen escasez, dos o tres se ponen de acuerdo y se van a hacer lo que llaman un «operativo»: piden «documentos» a quien lleva bolsas con queso, carne y demás, y si los compraron a un particular, decomisan los bienes.
¿Se presentará José Daniel Ferrer de candidato en unas elecciones democráticas?
En el primer proceso, no. Cuando veo que hay tantos presidentes sin que hayamos democratizado a Cuba… Veo que hay recelo entre otros opositores si les digo «vamos a hacer esto juntos». Me vienen como diciendo: «No, porque tú quieres ser presidente, y como te conocen tanto y tienes una historia de haber sufrido mucho, no me conviene trabajar contigo». Los adivino y les digo: «Trabaja conmigo sin miedo, que yo no quiero ser presidente». Ahora, no sé a quién voy a apoyar. Al más capaz, al más honesto, al más enérgico. No sé quién es. ¡Ah, pero en la segunda! Ya no tengo por qué preocuparme, porque mi compromiso es por el primer periodo. Si lo hace bien el que empiece, lo seguiré apoyando; si lo hace mal, yo mismo le voy a hacer oposición.-
Yaiza Santos/El Mundo-España
 Viernes, 29 mayo 2026

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