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Reading: La «sana indiferencia» de San Ignacio de Loyola
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La «sana indiferencia» de San Ignacio de Loyola

RCL
Last updated: enero 30, 2023 12:11 pm
RCL
Published: enero 30, 2023
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Padre Alberto Reyes Pías, sacerdote cubano:

 

Evangelio: Mateo 5, 1 -12.

 

En sus “ejercicios espirituales”, san Ignacio de Loyola habla de la “sana indiferencia”, y da con ello una clave vinculada radicalmente a la felicidad humana: aprender a no aferrarse. La fe cristiana no condena el tener, el poder, o el placer, no demoniza el éxito ni el logro. Simplemente lo coloca en un contexto de libertad y servicio: la libertad que nace de reconocer el señorío de Dios sobre mi persona y el servicio que brota de aceptar al otro como un hermano.

 

No es sencillo este proceso, porque tanto los bienes materiales como el poder hacen más fácil que resurja la tentación primera de “ser como Dios”. No es sencillo poseer sin aferrarse, ni desear sin obsesionarse, pero ese es nuestro reto, en un camino donde lo que está en juego es nuestra felicidad.

 

Las bienaventuranzas no son un canto a la pobreza y al sufrimiento. Son un canto a la libertad frente a lo que tenemos, al gozo que nace del desprendimiento, a la felicidad que viene como consecuencia de una actitud de servicio.

 

Cuando por compartir, por acompañar, por defender la justicia, por buscar la paz, por ser fiel al Evangelio… se está dispuesto a pagar cualquier precio, entonces, dice el Señor, eres dichoso.

 

Y se es dichoso no sólo porque la actitud de no aferrarnos nos convierte en bendición para los demás, sino porque nos libera de la angustia de las pérdidas (no que no nos importen las pérdidas, sino que no nos quiten la paz), y nos convierte en personas no comprables, no manipulables.

 

 No aferrarnos nos libera de la obsesión por ser aceptados, del miedo a ser excluidos, incluso “cancelados”. No aferrarnos nos permite centrarnos en los valores que amamos y nos da la posibilidad de tener y mantener una identidad. No aferrarnos nos abre a la libertad ante el mundo y ante nosotros mismos. No aferrarnos es, en verdad, el único modo real de existir.

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