Los exorcistas denuncian una escalada de sacrilegios en Italia: un «problema urgente» de seguridad

RCL
RCL

“No nos encontramos solamente ante un robo cometido en un lugar sagrado, sino ante un acto sacrílego que ofende al Señor hiere profundamente la fe del pueblo cristiano”: con estas palabras, el cardenal Baldassare Reina, Vicario General de Su Santidad para la Diócesis de Roma, ha condenado el último sacrilegio acaecido en Italia el pasado 16 de junio. Fue en la capilla del Hospital Aurelia, donde el sagrario fue violentamente arrancado y extraído ante una diócesis conmocionada. Con él, también las ofrendas de no pocos fieles recogidas en candelabros votivos desaparecieron por completo. Y según denuncia la Asociación Internacional de Exorcistas, “no es un incidente aislado”.

La AIE considera también que el acto cometido en el Hospital Aurelia es particularmente brutal debido al lugar donde ocurrió: una capilla hospitalaria, refugio para pacientes, familiares, médicos y enfermeras que buscan silencio, oración y esperanza en ese pequeño espacio.

“No podemos limitarnos a la indignación”: una reparación global

En su misiva dirigida a la diócesis, el cardenal Reina remarcó que “ante un hecho tan grave no podemos limitarnos a la indignación”, recordando que “como pueblo de Dios, estamos llamados a la oración y a la reparación”.

Toda ofensa infligida a la Eucaristía nos pide renovar nuestra fe en la presencia real del Señor, prestar la máxima vigilancia a los lugares santos y dejarnos reconducir al centro de nuestra vida cristiana: Jesucristo vivo y presente en el Sacramento del altar, expresó.

Precisamente por ello el cardenal ha hecho un llamamiento para que este 21 de junio, todas las parroquias, rectorías y comunidades de la diócesis organicen momentos de oración y reparación por este último sacrilegio, ya sea mediante una intención particular en la oración de los fieles o mediante oraciones de reparación establecidas a tal efecto. A todo ello agregó el llamado a celebrar una hora de adoración eucarística en cada comunidad religiosa a lo largo de la próxima semana.

Se dirigió, en último lugar, a los responsables de este último sacrilegio: “Sin atenuar en nada la gravedad del gesto, pedimos que el Señor toque sus corazones para que puedan reconocer el mal cometido, arrepentirse sinceramente, emprender un camino de conversión y realizar cuanto sea necesario para reparar la ofensa causada a Dios y a la comunidad eclesial”.

“Encomendamos al Señor la comunidad del Aurelia Hospital, a los enfermos y a todos aquellos que encuentran consuelo en aquella capilla. Pidamos que la Iglesia de Roma sea capaz de hacer brotar de esta herida un amor más grande por la Eucaristía, una fe más viva y un renovado deseo de santidad”, concluyó el cardenal.

Los exorcistas: “Un problema urgente” que no puede ser ignorado

La Asociación Internacional de Exorcistas considera el episodio como parte de un patrón que ha adquirido “proporciones preocupantes” durante los últimos años.

El patrimonio sagrado de las iglesias italianas lleva siendo saqueado de forma silenciosa y sistemática durante años. Mobiliario litúrgico, vasos sagrados, objetos de plata: muchos de estos artículos acaban en los mercados de antigüedades y coleccionismo, a menudo sin levantar sospechas. Este fenómeno tiene raíces profundas; basta con pensar que, ya en 2020, una simple búsqueda en eBay arrojó miles de objetos procedentes de iglesias y monasterios italianos.

Entre otros episodios, aluden a abril de 2026, cuando la provincia de Frosinone también fue escenario de una serie de actos sacrílegos y vandalismo, encontrándose estatuas decapitadas del Padre Pío y la Virgen en las iglesias de Frosinone, Ceccano y Pofi. Entonces, el arzobispo Marcianò expresó su profunda consternación e instó a los fieles a «proteger nuestra fe» y a estar vigilantes en los edificios sagrados.

Anteriormente, otros muchos santuarios y parroquias italianas habían documentado un aumento en el robo de hostias consagradas durante la celebración eucarística: partículas sustraídas deliberadamente y, según numerosos informes eclesiásticos, destinadas a ritos profanadores, especialmente durante el solsticio para ritos mágicos y también para las llamadas «misas negras«.

1º San Paolo della Croce, Roma

Hace solo unas semanas, a finales de mayo de 2026, cuatro personas entraron en la parroquia romana de San Paolo della Croce, en la zona Portuense. Según Adnkronos, se halló óleo santo derramado en el suelo, el mantel del altar manchado con un rotulador, heces en el suelo del baño y una imagen sagrada dañada.

“Esto no es una coincidencia”, advirtió el teólogo y exorcista Giacobbe Elia. “Nos enfrentamos a un acto premeditado y claramente deliberado. Incluso expresarse de diversas maneras es un acto contra Jesús y nuestra religión”.

2º Tres ataques en Roma en menos de un año

La profanación de San Paolo della Croce tampoco parece aislada. La prensa italiana ha recordado que antes ya se habían producido dos episodios similares en Roma: en septiembre de 2025 se lanzaron excrementos contra los frescos de la basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, y en noviembre de 2025 aparecieron excrementos sobre el altar y en distintos puntos de la parroquia de San Nicola di Bari, en Ostia. La Repubblica resumía el fenómeno como “tres episodios en menos de un año, todos en Roma, todos con una firma análoga”.

3º Ostia: excrementos en el altar de San Nicola di Bari

El episodio de Ostia fue especialmente grave. La Diócesis de Roma informó de que desconocidos se introdujeron en la iglesia de San Nicola di Bari y dejaron excrementos humanos en varios puntos del templo, incluido el altar, “lugar reservado al Sacrificio Eucarístico”. El Vicariato convocó una misa solemne de reparación.

La AIE retomó este caso como ejemplo de una oleada de sacrilegios, afirmando que desde el robo de hostias consagradas hasta la profanación de lugares de culto parece haber “un diseño casi organizado” inspirado por el “padre de la mentira”.

4º Palizzi, Calabria: formas consagradas sustraídas y dispersadas

En abril de 2026, la iglesia de Sant’Anna de Palizzi, en Calabria, sufrió una profanación eucarística. Según Zoom24, los autores se dirigieron directamente al sagrario: algunas partículas consagradas fueron sustraídas y otras aparecieron esparcidas por el suelo y distintos rincones del templo.

El mismo medio reconocía un “clima de creciente inseguridad” que tampoco podía interpretarse como un caso aislado, recordando a lo sucedido meses antes en Bovalino Superiore y Palizzi, donde la presencia de velas y símbolos entre las tumbas suscitó especulaciones sobre la celebración de ritos ocultistas.

5º Prato: robo de una píxide con veinte hostias consagradas

En julio de 2025 sucedió un episodio similar en la iglesia parroquial de San Giusto en Prato, donde el párroco, Helmut Szeliga, encontró el sagrario abierto y vacío, sin el copón con unas veinte hostias consagradas.

6º Carmagnola: actos sexuales dentro de una iglesia

A finales de 2025, en la iglesia parroquial de Salsasio de Carmagnola, cerca de Turín, una pareja fue sorprendida manteniendo relaciones sexuales dentro del templo. El párroco presentó denuncia y la comunidad celebró una liturgia de reparación. La AIE incluyó este caso dentro de su denuncia de sacrilegios recientes.

Un problema que no puede ser ignorado

La Asociación Internacional de Exorcistas considera que estos incidentes plantean “un problema práctico urgente” que la Iglesia “no puede ignorar”, como es la seguridad de los lugares de culto, conocidamente deteriorada.

“Muchas capillas de hospitales, zonas rurales o barrios permanecen abiertas y solo ocasionalmente cuentan con personal. Los sagrarios suelen ser visibles, accesibles y carecen de la protección adecuada. El mobiliario litúrgico rara vez está asegurado o catalogado con herramientas modernas que permitan su seguimiento y recuperación”, enumeran.

Algo más que un simple robo

En última instancia, refiriéndose a estos actos y especialmente al más reciente del Hospital Aurelia, los exorcistas se niegan a ser ingenuos, pues “quien roba un sagrario de la capilla de un hospital sabe perfectamente lo que se lleva. No es oro ni mercancía para revender. Es un símbolo, un objeto con un significado preciso y reconocible. Y esto convierte cada incidente similar en algo más que un simple robo”.

Es por ello que llaman, en último lugar, a un replanteamiento de actuación por parte de la Iglesia.

“La respuesta de la Iglesia —oración, reparación, conversión, pero también mayor vigilancia y protección concreta— indica que el problema debe abordarse en todos los niveles: espiritual, comunitario y civil. La comunidad del Hospital Aurelia, sus pacientes y su personal sanitario esperan la recuperación del sagrario. Mientras tanto, la Diócesis de Roma reza. Y, como siempre, sana la herida buscando extraer de ella un mayor amor por lo robado”, concluyen. –

José María Carrera Hurtado
Share This Article