Diseñar con sentido creativo y práctico, políticas que nos ayuden a salir de esto, a la mayor brevedad posible con sentido de pluralismo y amplitud. Con voluntad y sentido de trascendencia, saldremos de esto
Jesús Mazzei::
Tema hoy más que vigente que nunca en la Venezuela contemporánea, hemos retrocedido, nos hemos estancado o avanzado, este artículo pretende dar algunas respuestas a está interrogante tan pertinente, cuando el país está en una encrucijada histórica, sobre todo a raíz del devastador fenómeno telúrico que afectó la región norte-costera del país, y que va influir no sólo para diseñar y ejecutar, políticas de reconstrucción de infraestructura que rondan entre los 20.000 millones y 37 millones de dólares acuerdo a estimaciones preliminares de organismos Internacionales serios como el PNUD, sólo para citar en áreas que se deberá trabajar desde ya:
-Telecomunicaciones: 5.000 millones de dólares
-Energía: 3.100 millones de dólares
-Vías y ferrocarriles: 2.100 millones de dólares
-Agua y saneamiento: 1.600 millones de dólares
-Petróleo y gas: 1.000 millones de dólares
-Puertos y aeropuertos: 300 millones de dólares
Y, además, daños en edificaciones: US$24.000 millones, del total estimado por la UNDER, alrededor de 24.000 millones de dólares corresponden a daños en edificaciones residenciales, comerciales, educativas, de salud, institucionales e industriales, áreas de servicios fundamentalmente. Se han afectado alrededor de 6,76 Millones de personas con los sismos.
En tal sentido, a principios de la década de los 2000, el gobierno venezolano encargó un estudio profundo a la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA). Liñayo formó parte del equipo técnico de la agencia nipona. El objetivo del Plan Básico de Prevención de Desastres en el Distrito Metropolitano de Caracas, (pueden leer el estudio aquí: https://openjicareport.jica.go.jp/pdf/11789229_01.pdf), el informe se entrego en el año 2005 y el Dr. Alejandro Liñayo, fue parte de esa comisión que elaboro un estudio completo estudio sobre la materia y para elaborar políticas públicas en esos aspectos, este documento fue entregado a la Presidencia en 2005.
El estudio estuvo restringido inicialmente a los municipios Libertador, Chacao y Sucre, donde los expertos tuvieron que enfrentarse a varios desafíos técnicos, entre ellos las limitaciones catastrales en las zonas estudiadas. Aun así, el informe arrojó proyecciones contundentes sobre lo que ocurriría si se ejecutaban las medidas de reforzamiento estructural. Y también en esa época están las opiniones técnicas del Dr. Carlos Genatios, nada de esto fue tomado en cuenta, cayó en saco roto.
Por otra parte, esto representa en ese sentido, aproximadamente el 3% del stock expuesto en ese segmento, de acuerdo a un informe técnico de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) estima que el doble terremoto del 24 de junio en Venezuela generó daños físicos directos por aproximadamente 37.000 millones de dólares, una cifra que reconfigura las primeras proyecciones económicas realizadas tras el evento. Este ameritará una cuantiosa inversión fundamentalmente multilateral, por el país, no tiene el músculo económico-financiero gracias a las desastrosas políticas públicas sobre todo macroeconómicas de los últimos 27 años, lo que ejercerá una presión cualitativa en la calidad intelectual, técnica y profesional, de los funcionarios que diseñen estas políticas que hoy no lo hay gracias al sectarismo y populismo de estos años.
Menudo desafío pues, para las autoridades gubernamentales, en un escenario tan diferente al de 1967, cuando a la cabeza estuvo un equipo coordinado y dirigido por Leopoldo Sucre Figarrella, se acometió, la reconstrucción del centro del país sobre todo de Caracas en 1967. Con sentido de amplitud, profesionalismo técnico, se trabajó en ese aspecto, buena en enseñanza para los decisores actuales del estado. Liderazgo y sentido del deber patriótico y no politiquería barata seudo revolucionaria.
En efecto, por ello, la modernización, en este nuevo contexto es un proceso de cambio social integral, que ha sido experimentado primero por los países que hoy llamamos desarrollados, tras cuyas huellas siguen hoy todos los demás naciones que desean elevar sus niveles de standard de vida, modernización e institucionalización, lo que conlleva a un mejor ó más desarrollo vital de los países en vías de desarrollo o desarrollo incipiente.
La institucionalidad, por otra parte, es una situación estable. Los latinoamericanistas sobre todo en los 60, pensaban que la modernización iba llevar a América latina a procesos democráticos, esa ecuación se dio en Venezuela, pero en los últimos años ha habido un retroceso o estancamiento. La modernización, en efecto, es pues, un proceso de cambio lleva a ella, es altamente inestable. La modernización se expresa en procesos tales como los siguientes: urbanización (vive más gente en las ciudades que en el campo); industrialización (el sector más fuerte de la actividad económica es el secundario, o sea la industria, hoy en día el sector servicios, es el sector de la expansión del capitalismo del porvenir y donde se está dando pasos gigantescos de adelanto en tecnología e innovación ); secularización (racionalización de la política y pérdida de sus fundamentos metafísicos y tradicionales); democratización (incorporación de nuevos sectores sociales a la participación política, fortalecimiento de las libertades civiles y públicas, y del estado de derecho) e intensificación de las comunicaciones y desarrollo tecnológico.
Por otra parte, en lo psicológico cambian los valores, actitudes y expectativas, en el sentido de aceptar y desear el cambio y afrontar la realidad en lugar de resignarse a ella. En su comienzo, la modernización tiene un gran impacto sobre el crecimiento demográfico, que luego aminora su expansión. En el plano social, los grupos primarios, de roles difusos (familia, comunidad local) son complementados por grupos secundarios, de roles específicos (asociaciones deliberadamente organizadas); por otra parte, el tradicional sistema bifurcado de status, con «desigualdades acumulativas» es reemplazado por estructuras de status pluralistas, de «desigualdades dispersas». En lo económico, las actividades se diversifican, se eleva el nivel de la especialización ocupacional, aumenta el capital a invertir para crear un puesto de trabajo, aparece la agricultura «de mercado»; las actividades extractivas (primarias) pierden importancia relativa frente a las actividades de transformación o industriales (secundarias) y luego ocurre lo mismo con éstas frente a las actividades terciarias (comercialización, servicios, etc.), hoy se desarrolla en el sector digital. Los dos aspectos de la modernización más vinculados a la política son el desarrollo económico y la movilización social. El máximo impacto político se produce cuando se combinan el cambio de las expectativas (que proviene de la movilización social) con el cambio de las capacidades (que proviene del desarrollo económico).
Ahora bien, siguiendo al siempre recordado Mikel de Viana s.j, la modernización implica tres condiciones: 1. Un uso de la racionalidad instrumental del que dependen las consideraciones de posibilidades y viabilidad objetiva.2. El establecimiento de una naturaleza centrada en el sometimiento transformador mediante la ciencia y tecnología y 3. El establecimiento de normas, instituciones abstractas que constituyen las reglas de juego de los espacios públicos (derecho, mercado garantías etc). Hoy Venezuela vive un proceso a la inversa.
En ese sentido, la institucionalización entendida como el proceso por el cual las organizaciones y procedimientos adquieren valor y estabilidad, se mide por la adaptabilidad, coherencia, complejidad y autonomía de los organismos y sus procedimientos, esto en la Venezuela de los últimos 27 años se perdió.
Por ello, en un sistema político que lleva a cabo un proceso de modernización debería al menos ser capaz, por un lado, de innovar políticas públicas para promover reformas sociales y económicas y, por el otro lado, asimilar a las fuerzas resultantes de la modernización, ya sean grupos nuevos o tradicionales politizados, a través de instituciones políticas que representen el interés público y tengan por ello una dimensión moral y de la búsqueda del bien común. Esta última se relaciona con formas de comportamiento reguladas e institucionalizadas que, por su predictibilidad generan confianza entre la sociedad. Como diría el colega español Fernando Vallespín, de Max Weber:” … Su tesis central sobre el desarrollo del mundo moderno se aprende ya desde el primer curso de sociología. Modernidad equivale a la racionalización de todos los procesos sociales con el fin de resolver de la manera más eficiente posible cuestiones de naturaleza práctica. Y racionalización se conjuga con industrialización, burocratización, especialización, secularización, avance del capitalismo…”. En el socialismo hay una involución y no modernidad. En efecto, gracias a un curso en el doctorado de ciencias políticas, hace unos años con el Dr. Gustavo Villasmil, nos adentramos en estos temas en forma seria y densa y pudimos observar el estado de las cosas en este tema.
Venezuela desde 1936, en ese sentido, transitó este camino dentro de un proyecto de apertura y liberación política con pausas y avances (López-Medina y Trienio adeco), se continua en la autocracia pérezjimenista (con un retroceso en lo político, pero modernizante en lo urbanístico y económico). Todo ello, sustentando por el peso cada vez mayor del petróleo en la economía, en la conformación de su PIB, y la transformación del mapa productivo y de la sociedad, que va transitando su camino de una sociedad rural a una urbana y cada vez más moderna, proceso que ha sido estudiado desde la perspectiva de la ciencia política, entre otros, por mis maestros y amigos, en el campo de la ciencia política, por Juan Carlos Rey, Humberto Njaim, Maruja Delfino, Haydee Farias, Graciela Soriano de García Pelayo, Ricardo Combellas, Andrés Stambouli, Diego Bautista Urbaneja, Aníbal Romero, Carlos Romero, Ángel Álvarez entre otros politólogos hasta llegar al proyecto de democracia civil del 1958 a 1999, proceso que significo avances en todos los aspectos sí lo comparamos con las realizaciones de los marxistas-leninistas que provienen de organizaciones como la Liga socialista, el CLP y el PRV, que hicieron política en los años 70 y 80 y tuvieron bajo su dominio político, facultades donde reinaban con absoluta hegemonía de ideas y accionar político, y que hoy en día son los que gobiernan y hegemonizan el estado venezolano, que ha creado una mistura, una confusión y cooptación entre Estado y partido, además, en el marco de un creciente dogmatismo e inflexibilidad ideológica, no plural tanto a lo interno de su propios movimientos y al exterior en la sociedad civil, con cercenamiento de las libertades públicas y deterioro de la calidad democrática del país.
Entonces tenemos pues, previamente al año 1999 año de la llegada del chavismo al poder político, indudables y valiosas realizaciones en lo político, económico, social, educativo, petrolero, cultural, urbanístico, telecomunicacional, deportivo, sanitario, expectativa de vida, en la infraestructura de servicios, exportaciones no tradicionales, militar, política exterior entre otros; pero en los últimos años, se ha vivido un retroceso impresionante y lamentable, a partir de ese año 1999, en esas dimensiones, que ha hecho retroceder al país en forma significativa, entre otras cosas, se renombran las instituciones públicas, el tejido de la administración pública se maneja sin un sentido de eficacia y gerencia pública, en un completo complejo de Adán impresionante, con ello se cree que se descubre el agua tibia. Nada que ver. Hay una historia y un espíritu de cuerpo organizacional y de tradiciones y realizaciones que es difícil romper en muchas organizaciones estatales.
Hoy entonces, este proceso está representado en un retroceso impresionante con intentos de desmodernización, eliminación de símbolos de nuestra identidad, cultura, nacimiento de nación en un intento de desoccidentalización.
Corresponderá pues, en el futuro revertir esta tendencia y trabajar en un horizonte temporal de largo plazo para que la generación de nuestros hijos y nietos, tengan un país de acuerdo a los tiempos que ellos se merecen democrático, moderno, solidario, próspero y equitativo. Incomparable al actual proceso histórico de tendencia marxista socialista, que ha sido de un innegable retroceso en estas dos variables, cuando el país ha retrocedido en el campo de la calidad de la prestación de sus servicios públicos y en la calidad de su aparato estatal y la evolución de su institucionalización y modernización.
Finalmente, se requiere el concurso de los mejores, en labores que a partir de ahora en adelante devengarán años en la reconstrucción y mantenimiento de infraestructura en La Guaira, fundamentalmente y Caracas y otras ciudades del interior como Tucacas. Se requiere eficacia política, que ahora no la hay.
Diseñar con sentido creativo y práctico, políticas que nos ayuden a salir de esto, a la mayor brevedad posible con sentido de pluralismo y amplitud. Con voluntad y sentido de trascendencia, saldremos de esto.
Dios nos ayude. Tememos pues, una ventana de oportunidad para salir de esto y seguir adelante, para ello se debe crear un Fondo Humanitario para la reconstrucción de Venezuela, manejado en forma transparente, honesta y con una capacidad de gobernanza.-
09/07/2026
jesusmazzei@gmail.com


