El Señor y María
nos sonríen, bendicen y cuidan.
Viernes, 4 de Septiembre 2026.
XXII Semana del Tiempo Ordinario.
El Evangelio de hoy (Lucas 5, 33-39) nos dice que los fariseos y los escribas le preguntaron a Jesús: “Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia, igual que los discípulos de los fariseos, y los tuyos, en cambio, comen y beben?”.
Jesús les contestó: “Acaso ustedes pueden obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces ayunarán”.
Les dijo también una parábola: “Nadie rompe un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres y entonces el vino se tira y los odres se echan a perder. El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres. Y nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta uno nuevo, pues dice: ‘El añejo es mejor”’.
PALABRA DEL SEÑOR. Gloria a ti, Señor Jesús.
-En el Evangelio, Jesús nos quiere decir que no vino a remendar lo viejo, sino a ofrecernos una nueva vida.
-Esto no significa despreciar lo anterior, sino a estar dispuestos a dejar que el Espíritu Santo reforme nuestra forma de pensar, orar y actuar.
-Nuestro compromiso: Abrirnos a la novedad del Evangelio, dejando que Jesús cambie nuestra forma de vivir, y que nosotros dediquemos momentos especiales para revisar nuestras actitudes y pedir que el Espíritu Santo renueve nuestra fe.-
Abrazos y bendiciones
D. Lahuerta SJ.


