No a la pena de muerte. Sí a la cultura de la vida

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Dagoberto Valdés Hernández, desde Cuba:

La ejecución fallida de la pena de muerte en Tennessee, Estados Unidos, hace unos días, ha vuelto a provocar el debate sobre el tema de la abolición total de la pena de muerte en todo el mundo.

Desde siempre he sido un defensor de la eliminación para siempre y en todas partes, de la pena capital, por las siguientes razones:

1. Razón religiosa

Para los que creemos en Dios y profesamos públicamente nuestra fe cristiana, solo Dios es el Dueño y Señor de la vida y de la muerte. Por tanto, nadie tiene potestad ni derecho a quitar a nadie la vida humana que es y debe ser sagrada e intocable desde su concepción, al unirse el óvulo con el espermatozoide, hasta su final natural.

2. Razón jurídica

La aplicación de la justicia puede fallar, cometer errores y condenar a un inocente a la pena capital. Una vez ejecutada la sentencia de muerte es irreversible, y se han dado casos en que ha sido erróneo el veredicto y una vez cegada la existencia humana el daño infligido no tiene marcha atrás.

3. Razón ética

El principio fundamental, radical, de la bioética, es el valor supremo de la vida, por tanto, promover una cultura de la vida, vale decir, el cultivo, la defensa y la promoción de la vida en todas sus dimensiones, facultades y capacidades, es un principio y una obligación ética. Desde el punto de vista humano, la pena de muerte es la forma más extrema de pena cruel, inhumana y degradante, por lo que debería ser eliminado. El primero de todos loss Derechos Humanos es el derecho a la vida, a su preservación y cuidados.

4. Razón común

Está demostrado que la criminalidad no disminuye por la aplicación de la pena de muerte. Por eso, según datos de Amnistía Internacional, 145 países en el mundo han abolido o puesto en moratoria la pena de muerte. De ellos:

– 114 países han abolido totalmente y para siempre la pena de muerte.

– 23 países la tienen en moratoria. Mantienen leyes que permiten la aplicación de la pena de muerte para crímenes ordinarios, pero han permitido que la pena no se use durante por lo menos 10 años. Entre ellos está Cuba, que no la aplica desde 2003.

– 9 países la mantienen para crímenes cometidos en circunstancias excepcionales como, por ejemplo, crímenes cometidos en tiempo de guerra.

– Solo 54 países en el mundo mantienen y ejecutan la pena de muerte.

El observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, Mons. Christophe El-Kassis, expresó el pasado 7 de octubre:

“La pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona”, dijo El-Kassis, citando el Catecismo de la Iglesia Católica. “Esta dignidad, dada por Dios, nunca se pierde, independientemente de la gravedad del delito. Los avances en los sistemas penales permiten ahora a los Estados proteger a la sociedad de manera eficaz sin cerrar la puerta a la posibilidad de arrepentimiento y redención”.

Verdaderamente es un gran triunfo de la humanidad que la inmensa mayoría de los países haya abolido totalmente la pena de muerte o la hayan puesto en moratoria desde hace más de 10 años.

La cultura de la vida progresa en la conciencia universal, aunque todavía quede una minoría de naciones que no han avanzado en ese sentido.

El Centro de Estudios Convivencia dedicó una de las jornadas del pasado XI Encuentro del Itinerario de Pensamiento y Propuestas para Cuba al estudio del tema “La cultura de la vida en el futuro de Cuba: visión y propuestas”. Próximamente publicaremos este informe en nuestro sitio web.

En resumen:

Cuba y el mundo merecen la abolición total y completa, para siempre, de la degradante pena de muerte y cada uno de los cubanos deberíamos ser unos activos defensores de la cultura de la vida.-

Lunes, 12 de octubre de 2026

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Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Doctor en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
Ingeniero agrónomo.

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