La riqueza de la liturgia de la Iglesia católica nunca dejará de sorprendernos. Cada momento contiene una dosis de infinita belleza porque adoramos a Dios, a quien va dirigida nuestra oración, como en el caso del Agnus Dei, una expresión que tal vez suena desconocida porque estamos acostumbrados a la Misa en español.
Una oración mistagógica
El Agnus Dei no es otra cosa que lo que cantamos durante la fracción del pan – momento anterior a la sagrada comunión – y que comúnmente conocemos como «Cordero de Dios».
Esta es una oración mistagógica porque revela el Misterio Pascual de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, disponiendo el alma para el momento en el que los fieles consumirán el cuerpo y la sangre del Señor, que se ha entregado por nuestra salvación.
Es importante destacar lo que marcan las Orientaciones Pastorales sobre Música Sagrada, que la Conferencia del Episcopado Mexicano promulgó en 1997 durante la LXII Asamblea Plenaria, sobre no suplir el Agnus Dei con algún canto de paz:
«El canto durante el saludo de paz, no es litúrgico; sería mejor no darle cabida. En todo caso, no debe dañar el canto inmediato del Cordero de Dios, que sí es litúrgico y acompaña a la Fracción del pan, y al que hay que darle especial relieve» (pág. 509).
Cordero de Dios
Cantando o recitado, esto es lo que decimos en el momento de la Fracción del Pan y son las palabras con las que Juan el Bautista dio testimonio de Cristo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1, 29):
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz.
Mónica Muñoz – publicado el 19/06/26-Aleteia.org


