Rafael María de Balbín:
Pertenece a la persona la característica del dinamismo: de ningún modo permanece encapsulada en sí misma:
<<La existencia de la persona es dinámica y el dinamismo más íntimo de la persona es el de crecer hacia su plenitud, dar-de-sí, aspiración a existir en plenitud o voluntad de ser. La persona es energeia que sólo tiene su cumplimiento en su plenitud, en ir a más sin medida>> (XOSÉ MANUEL DOMÍNGUEZ PRIETO. Para ser persona. Madrid, 2019, pp. 18-19)
La persona está en proyección de algo más grande, aunque con frecuencia el deseo no sea explícito, con libertad que pide más: <<Ansia perpetua de algo mejor, eso soy yo>> (GUSTAVO ADOLFO BECQUER, Rimas XV).
<<Hay en toda persona un deseo más allá de todos sus deseos: el de alcanzar su plenitud. Más allá de los deseos particulares, de los deseos naturales y los promovidos socialmente, la persona tiene un deseo: el deseo de plenitud, de algo más grande, de ir más allá de sí misma y sobrepasarse. Y este deseo se desea aún más sin tener conciencia de él. Prueba de ello es que toda persona aspira siempre a más y que resulta difícil que alguien esté ya contento con lo conseguido en algún ámbito de su vida. Quien tiene amigos quiere serlo de más, quien tiene dinero quiere tener más, quien sabe quiere saber más y quien se domina quiere dominarse más>> (Para ser persona, Idem).
Aunque los deseos sean grandes, siempre quedan insatisfechos:
<<Por otra parte, es experiencia de todos que la satisfacción de los deseos nunca calman el deseo. Los deseos cotidianos son como el horizonte: cuanto más nos acercamos a él, éste se aleja más. Y lo que creíamos que nos iba a colmar (un viaje, un objeto, una posesión, un conocimiento, un aplauso o un poder) al cabo nos deja más insatisfechos de lo que estábamos>> (Idem).
<<¡Qué hermoso es cuando hay sueño
dormir bien… y roncar como un sochantre…
y comer… y engordar…! ¡y qué fortuna
que esto sólo no baste!>> (Rimas LXVII).
La proyección de la persona se orienta hacia la verdad y el bien: inteligente para conocer y libre para amar:
<<Pero con lo dicho, no tenemos totalmente descrita la libertad, pues ésta no puede ser mera indefinición, mera indeterminación o espontaneidad. La libertad-de tiene un sentido, una determinada orientación: la capacitación para la realización de la persona. Además de la libertad-de, la libertad también es libertad-para la autoposesión, para la autoconstrucción, para responsabilizarse de la propia vida y vivir unos valores. La libertad sólo es tal si es libertad para el compromiso. Es, por tanto, capacidad de preferir, de comprometerse, de adherirse. ¿A qué?: a aquello que da sentido a la propia vida, a los valores, a las personas. Somos libres-de para poder ser libres-para. Podemos decir ´no´ para poder decir ´sí´ más plenamente. El que vive sólo para sí, mengua como persona. El que no se compromete con valores y con personas, queda personalmente tullido>> (Para ser persona, p. 37-38).-


