Se trata de un gorro cuadrado con tres picos y un pompón en la punta que poco se usan los sacerdotes, pero ¿cuál es el significado simbólico del birrete?
l birrete, que usan aún algunos sacerdotes – sobre todo de órdenes religiosas – cuenta con varios siglos de historia y una buena dosis de teología escondida en unos pocos centímetros de tela rígida.
Del gorro de estudiante al tocado litúrgico
Este tocado no surgió en la sacristía, sino en las universidades medievales. Su antecesor es el pileus, un gorro blando y redondo que protegía del frío en las frías aulas de piedra y en las iglesias. Los clérigos —y la mayoría de los académicos de la época eran sacerdotes— lo llevaban a diario, al igual que los profesores y los estudiantes.

Con el tiempo, el gorro blando empezó a adquirir una forma más rígida. El tejido se endureció y en la parte superior aparecieron los característicos «cuernos», unos pliegues que facilitaban quitarse el gorro. El clérigo se quitaba el birrete en señal de respeto al entrar en la iglesia, al pasar junto al Santísimo Sacramento o al saludar a su superior o a los feligreses o al pasar por delante de la iglesia.
Tres esquinas
La forma cuadrada y las tres puntas del birrete sacerdotal tienen su significado. Las tres puntas hacen referencia a la Santísima Trinidad, así como a la triple misión de Cristo: sacerdotal, profética y real.
Al birrete también se conoce como galea salutis —»yelmo de la salvación»—, en referencia a las palabras de san Pablo sobre la armadura espiritual del cristiano. Otra asociación la vincula con el yugo de Jesús: un signo ligero, aunque real, del servicio que el presbítero asume ante la Iglesia.
A veces, los birretes llevan un pompón. Este facilita que se quite y se le atribuye el simbolismo del Espíritu Santo y de sus dones, otorgados en el sacramento de la ordenación.
El color del birrete tampoco es arbitrario. El negro —el más habitual, que llevan los sacerdotes diocesanos y religiosos— expresa la humildad y el renunciamiento al mundo, a lo que se compromete todo clérigo. El violeta corresponde a los obispos y expresa la dignidad pastoral. El birrete púrpura y escarlata de los cardenales alude a la disposición a derramar la sangre por la fe —el mismo significado que transmite toda la vestimenta cardenalicia—.
El birrete de cuatro puntas, que llevan los doctores y profesores de teología, constituye una categoría aparte: se trata de un tocado académico que tiene su origen en la misma fuente, pero que hoy en día se utiliza principalmente en el ámbito universitario, y no en el litúrgico.
¿Qué dice el derecho canónico?
La vestimenta de los clérigos, incluidos los tocados, ha estado regulada desde hace siglos por las normas eclesiásticas. El documento clave en la actualidad es la instrucción «Ut sive sollicite» de Pablo VI, de 1969, que reguló las cuestiones relativas a la vestimenta clerical tras el Concilio Vaticano II.
Por su parte, el Código de Derecho Canónico, en su canon 284, obliga a los clérigos a llevar el atuendo eclesiástico adecuado, dejando los detalles en manos de las conferencias episcopales:
«Los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar».
La reforma litúrgica del Concilio Vaticano II no suprimió el birrete de forma explícita. La Introducción General al Misal Romano y las normas posconciliares sobre las vestiduras litúrgicas hicieron que el birrete dejara de ser un elemento obligatorio del atuendo litúrgico, pero nunca se prohibió. –


