Eleazar López C. :
Un hombre pequeño, de finos modales, muy vivaz y siempre alerta, se
encontraba en un sarao en el Casino de Macuto cuando alguien se le acercó y
le dio el pitazo de que el presidente Castro lo andaba buscando para meterlo
preso. Sin pensarlo dos veces, el hombrecito saltó como un resorte y, tal como
iba trajeado, de frac y sombrero de copa, se encaramó en un peñero que lo
condujo a una goleta que salía para Curazao.
¿Y qué había hecho Nogales para enfurecer al Presidente?
En 1902, en plena recepción en Miraflores, le dijo altivamente a Castro que
estaba engañando al pueblo de Venezuela.
Se llamaba Rafael Nogales Méndez (1877-1936), un hombre de mundo,
aventurero y militar que pertenecía a una familia andina riquísima pues su padre
era propietario de las minas de cobre de Seboruco, tenía cultivos de café en El
Abejal, a la vez de ser uno de los grandes accionistas del Gran Ferrocarril del
Táchira.
Su verdadero apellido era Inchauste —Nogales en español—, que fue como lo
conocieron en el mundo entero. Bien educado por tutores y con estudios en
Europa, hablaba con fluidez el alemán, francés, inglés e italiano en un inicio.
Luego aprendió ruso, japonés, coreano y chino. Estuvo en Nicaragua con
Sandino y en México con Porfirio Díaz. En Arizona fue vaquero y cazador de
osos en Nevada; en Alaska fue minero y en Cuba oficial español en la Guerra
Hispano Americana.
Su vocación de soldado lo llevó a ser militar al servicio del Ejército Otomano,
donde llegó a General. Quiso alistarse en Francia, que lo rechazó al negarse a
cambiar su nacionalidad venezolana. Por eso peleó con los alemanes en la
Primera Guerra Mundial, lo cual lo llevó a luchar en varios frentes en el Oriente
Medio.

Como ejemplo, Nogales estuvo en el famoso y tristemente célebre sitio de Van,
en el frente de Mesopotamia; también en los frentes de Kut-El-Almara (1916) y
en de Palestina y Gaza en (1917) donde su ejército derrotó a los ingleses. Tras
la caída de Constantinopla, Nogales les pidió a sus soldados que se fueran con
sus familias, quedándose a esperar ser capturado, encerrado y asesinado; pero
recibió todo lo contrario, ya que muchos oficiales británicos no dejaban de hablar
de él, porque lo admiraban invitándolo a cenar. De ñapa, el Cuartel General
Británico le otorgó un pasaporte y un salvoconducto para salir de Constantinopla.
.El propio Kaiser, quien lo tenía como el hombre más valiente y noble que jamás
había conocido, le otorgó la Cruz de Hierro. Protegido del Rey Leopoldo de
Bélgica, sus enemigos, los ingleses, lo admiraban como soldado y caballero
andante, y aplaudían sus charlas en Londres. Cunninghame Graham exaltaba
sus increíbles hazañas y conocimientos que por largo superaban a Lorenzo de
Arabia.

Como escritor, Nogales dejó varios libros, fue distinguido como Miembro de
Honor por varias Academias y Sociedades de historia de los Estados Unidos,
Gran Bretaña y Alemania.
Nogales fue un hombre de mundo pero nunca dejó de ser venezolano.-


