By using this site, you agree to the Privacy Policy and Terms of Use.
Accept
Reporte Catolico LaicoReporte Catolico LaicoReporte Catolico Laico
Notification Show More
Font ResizerAa
  • Inicio
  • Iglesia Venezolana
    • Venezuela
  • El Mundo
  • El Papa
  • Cultura Católica
  • Opinión
  • Cartelera
  • Trabajos especiales
    • Lecturas recomendadas
Reading: Relacionados
Share
Font ResizerAa
Reporte Catolico LaicoReporte Catolico Laico
Search
Have an existing account? Sign In
Follow US
Lecturas recomendadas

Relacionados

RCL
Last updated: julio 7, 2026 10:52 am
RCL
Published: julio 7, 2026
Share
SHARE

 

Rafael María de Balbín:

 

 

El documento Quo vadis humanitas? de la Comisión Teológica Internacional, se pregunta por algunas consecuencias antropológicas del reciente desarrollo tecnológico.

Las innovaciones tecnológicas suponen siempre un gran avance para las posibilidades de la humanidad. <<Por ello, a muchos les parece que bastaría con distinguir entre aplicaciones buenas y positivas frente a aplicaciones nocivas y peligrosas, suponiendo que la tecnología no es más que un instrumento en nuestras manos>> (n. 31).

Sin embargo hay innovaciones que comportan un cambio profundo en la condición humana: <<el Papa León XIV advierte de que la reciente aceleración del desarrollo tecnológico en ámbitos particulares como el de la comunicación, la gestión de datos y la inteligencia artificial, las biotecnologías y la robótica, hace más complejo y delicado el discernimiento>> (Idem).

El instrumento condiciona la vida del hombre y de la sociedad: la rueda, el lenguaje, la escritura, la imprenta, la máquina de vapor, la electricidad, el telégrafo, etc., etc. <<Quien se sirve del instrumento tecnológico se ve condicionado, en cierta medida, por las posibilidades que el instrumento pone a su disposición y puede imaginar cómo organiza su vida de un modo diferente>> (n. 32).

La interacción entre el hombre y los instrumentos se ha hecho cada vez mayor: <<Este dinamismo tiene mayor impacto sobre los sujetos cuando se pasa de los instrumentos tecnológicos que potencian la velocidad de desplazamiento (automóvil, tren, avión) a las “tecnologías intelectuales”, que pretenden potenciar el conocimiento, es decir, lo que pensamos y cómo lo pensamos (tecnología digital, redes sociales, inteligencia artificial)>> (Idem).

El mundo ha sido ya invadido, desde hace tiempo, por la tecnología digital: <<Dado que son instrumentos que están más conectados con la comprensión de nosotros mismos y se utilizan para expresarse en las diversas formas de comunicación social, así como para modelar las identidades personales o colectivas y para cultivar las relaciones con los demás, se deriva de ello que la transformación es más íntima>> (n. 33).

Todo esto tiene profundas repercusiones antropológicas, ya que el hombre no es un ser aislado, sino esencialmente relacionado. Hay algunas relaciones que atañen a lo que es esencial en el hombre, que no es sólo su propia supervivencia, común con todos los vivientes, sino su apertura a la verdad y al amor. Y así podemos considerar cuatro relaciones esenciales a la persona humana: relaciones al entorno natural, a los demás hombres, al propio destino, y a Dios (Idem).

Consideremos la primera relación con el entorno natural:

<<La relación con el entorno se ve modificada por la realidad sintética o artificial que impregna los ámbitos vitales, desde el alimento (conservación de alimentos; organismos genéticamente modificados) hasta la forma de habitar el espacio (urbanización) y las transformaciones del cuerpo (biotecnologías)… puede crear la ilusión de que solo la libertad humana, basada en el poder de transformación de la técnica, ofrece la relación correcta con el mundo real…Se difunde a menudo una mentalidad guiada por la lógica económica del máximo beneficio, según la cual la naturaleza debe ser corregida, modificada y transformada con el objetivo de alcanzar una productividad cada vez mayor>> (Idem).

Veamos la relación con los demás en el mundo digital:

<<La relación con los demás se ha visto revolucionada en la era digital a causa de las transformaciones radicales de la comunicación (medios de comunicación de masas) y de la información (big data). Alcanzan niveles de universalidad, inmediatez e implicación sin precedentes, y se difunde la conciencia de pertenecer a una única gran familia humana>> (35).

En la era digital un papel protagónico corresponde a la llamada inteligencia artificial:

<<En este contexto de complejidad creciente, los progresos de la inteligencia artificial ofrecen un procedimiento de gestión de datos, organizados sobre una base estadística, y de elaboración de soluciones eficaces basadas en algoritmos que no siempre son controlables por la persona individual, y a veces ni siquiera por las empresas o los Estados>> (n. 36).

<< La IA se refiere, de hecho, a un amplio campo de investigaciones y aplicaciones que tienen implicaciones distintas en la vida de las personas, tanto a nivel laboral como familiar y social… La IA en sentido estricto ofrece una elaboración rápida de grandes cantidades de datos mediante algoritmos que procesan operaciones complejas de análisis y de cálculo de probabilidades, incluyendo los sistemas de inteligencia artificial que generan autónomamente datos de entrenamiento y perfeccionan sus procesos internos. Su uso se extiende a contextos civiles (individuales y empresariales) y militares en muchas partes del mundo> (n. 37).

Asímismo:

<<La IAG (general) indica una tecnología futura, omnipresente, capaz de sustituir todos los aspectos computacionales y operativos de la inteligencia humana gracias a una altísima velocidad de cálculo, que será posible mediante el desarrollo futuro de procesadores cuánticos. En la medida en que los aspectos más propios de la inteligencia humana fueran debilitados o abandonados conscientemente, la IAG podría tener consecuencias profundas que corren el riesgo de escapar al control de la razón humana>> (n. 38).

Una herramienta poderosa que implica indudables riesgos:

<<En el marco de la antropología fundamental, hay que preguntarse si se puede comprender de manera exhaustiva al ser humano solo como homo faber y homo technologicus apoyado, a nivel individual y colectivo, por una IA que satura y determina de modo sutil todos los aspectos de la vida. El resultado es un mundo “hiperconectado”, con una creciente aceleración de dinamismos económicos, políticos, sociales o militares, que corren el riesgo de volverse incontrolables y, por tanto, ingobernables>> (n. 39).

<<A nivel aplicativo, la IA en sentido estricto plantea problemas sobre la fiabilidad de los datos y sobre los criterios con los que los programadores los procesan para ponerlos a disposición de los usuarios. No está claro qué prejuicios o qué sistemas de poder condicionan el trabajo>> (n.40).

<< En cuanto a la IAG, la carrera para cerrar cada vez más la brecha entre la automejora de los sistemas de IA y el logro de una IAG es muy intensa. Aunque el objetivo aún está lejos, se persigue con mucha determinación, pero a veces sin la prudencia derivada del reconocimiento sabio de que el bien requiere siempre un límite y una proporción adecuados. Tanto si es un sueño lejano como si es una innovación próxima, esta forma de IA general estimula la búsqueda de una comprensión más profunda de la naturaleza de la inteligencia humana, de su singularidad entre los seres vivos, de su carácter insustituible, especialmente respecto a su responsabilidad moral y su apertura intrínseca a la trascendencia>> (Idem).

<<Un tipo de saber y de cálculo que prescinda de una inteligencia encarnada en un cuerpo y situada, así como de un tipo de conocimiento relacional y transmitido de generación en generación a través de procesos educativos que se juegan en la identidad y en el sentido que se debe dar al propio destino y al propio papel en el mundo, constituye una amenaza para el verdadero bien de la humanidad>> (n. 41).

¿Qué ocurre con la comunicación entre las personas?

<<En este contexto se comprende que la comunicación interpersonal ha sufrido profundos cambios en la sociedad de la comunicación de masas (radio, televisión, internet, redes sociales), especialmente en los últimos tiempos. No faltan ventajas en este desarrollo tecnocientífico como son, por ejemplo, una ciudadanía activa o una información más directa y participada a nivel social y político. Pero a menudo se crean contactos sin vínculos, relaciones funcionales sin solidaridad real, en un mercado infinito de noticias y datos personales, no siempre verificables y muchas veces manipulados>>. (n. 42).

<<En muchos entornos de la “infosfera” se percibe una insistencia para obtener un reconocimiento, al compartir continuamente pensamientos y emociones en la red que deben ser «reconocidos por otros». Aun dentro de la justa exigencia humana de reconocimiento, este fenómeno excesivo es un síntoma de incertidumbre de la identidad>>. (n.42)

Estas realidades tienen un profundo influjo en los jóvenes:

<<Un ámbito social delicado y sintomático de las posibles implicaciones éticas y culturales de las redes sociales es el constituido por el mundo infantil y juvenil: La web y las redes sociales han creado una nueva manera de comunicarse y de vincularse, y son una plaza en la que los jóvenes pasan mucho tiempo y se encuentran fácilmente>> (n.44)

En tercer lugar consideremos la relación con la verdad y el bien, que ayuda al hombre a la comprensión de sí mismo, su origen y su finalidad:

<<El peligro mayor es el de reducir el horizonte del conocimiento humano, delimitándolo a aquellas formas de saber que corresponden a lo que la IA puede procesar, con una fuerte repercusión en el ámbito educativo (en escuelas y universidades) Pueden quedar excluidas, por considerarse no pertinentes, las preguntas por el sentido y las cuestiones éticas, pero también las cuestiones filosóficas (ontológicas) y teológicas. De este modo, la IA podría decidir de hecho qué es lo que está permitido saber, relegando las demás cuestiones al ámbito subjetivo o a cuestiones de gusto>> (n. 46).

La persona humana tiene una constitución esencial de alma y cuerpo, que no puede ser alterada sin producir la destrucción del hombre:

<< El desarrollo de las biotecnologías, de las neurociencias y el mapeo del ADN, unido a los progresos en el ámbito farmacológico y de la robótica (cíborgs), cambia también la percepción del cuerpo y de su significado. Deben valorarse los evidentes beneficios para la salud y el bienestar de amplios sectores de la población. Las campañas de prevención, los diagnósticos precoces, el cálculo de riesgos de diversas terapias o de los efectos secundarios de los fármacos en el organismo han mejorado mucho las posibilidades de intervención de la medicina y, por ende, la salud pública. Pero no se pueden ignorar las tendencias que reducen el cuerpo a material biológico que se puede potenciar, transformar o remodelar a placer, con el sueño de alcanzar condiciones de existencia capaces de evitar el dolor, el envejecimiento y la muerte>> (n.47).

Finalmente consideremos la relación con Dios:

<<Las tecnologías digitales ofrecen muchas oportunidades a las religiones que movilizan los recursos de la comunicación digital al servicio de su misión. La red es hoy un “lugar” donde se pueden encontrar muchas propuestas positivas de vida religiosa y de vida cristiana, que facilitan el conocimiento y la información en modalidades inimaginables hasta hace poco…Por otra parte, existe el riesgo de que una variedad muy amplia de religiones digitales llene la red como si fuera un gigantesco “mercado religioso”, que ofrece una elección a la carta según los intereses individuales>> (n. 48).

Pero <<el “Dios vivo” no puede ser sustituido por un “Dios virtual” con la pretensión de “salvar” a la humanidad basándose en prestaciones tecnológicas puestas a disposición de las aspiraciones espirituales del ser humano… la religión digital se presenta como si tuviera incluso el poder de crear un “Dios a su imagen y semejanza” para proponerlo a una humanidad que deposita una confianza total en la tecnología>> (n. 49).

En resumen:  <<Estas transformaciones influyen en la relación con el Misterio del origen y del fin último de la vida humana. Cuando el ser humano reduce la naturaleza creada (persona, cosmos) a materia que se puede transformar, deja de manifestar la gloria del Creador, y lo sustituye. Lo mismo sucede cuando la tarea de dar sentido a la existencia e indicar el fin último viene a identificarse con la implementación de las potencialidades tecnológicas. En este contexto, las tradiciones religiosas y espirituales tienen algo esencial e irrenunciable que aportar por lo que se refiere a la sabiduría de la vida en relación con Dios>> (n. 50).-

(rbalbin19@gmail.com)

You Might Also Like

El reto de la civilización del presente
Cuba y el mundo: el fin no justifica los medios
Ya NO
Los problemas de la migración en las familias
Todo está permitido: la “profecía” de Dostoievski
Share This Article
Facebook Email Print
© Foxiz News Network. Ruby Design Company. All Rights Reserved.
Welcome Back!

Sign in to your account

Username or Email Address
Password

Lost your password?