¿Sabías que el cristiano debe trabajar por el bien común?

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Una de las bases del cristianismo es la vida comunitaria porque Jesús el Señor quiso que su Iglesia se preocupara por el bien común, es decir, de todos

eemos en el Evangelio que el Señor Jesús se preocupó por enseñarle a la gente que el Reino de Dios estaba cerca, y para que le fuera más fácil entenderle, acompañó su predicación de milagros que se enfocaron en resolver problemas físicos como sanarlos de sus enfermedades y darles de comer.

Pero también se ocupó de asuntos más profundos, como cuando devolvió la vida al hijo de la viuda de Naím, que hubiera quedado desprotegida, y cuando salvó a la mujer adúltera de ser apedreada – dos temas que tenían que ver con la ley – .

Es así que la iglesia, con el ejemplo de su Fundador, tuvo que involucrarse en el bien común. Pero ¿de qué se trata hoy este concepto y cómo nos toca participar?

Dignidad, unidad e igualdad

En el compendio de la Doctrina Social de la Iglesia encontramos que:

De la dignidad, unidad e igualdad de todas las personas deriva, en primer lugar, el principio del bien común, al que debe referirse todo aspecto de la vida social para encontrar plenitud de sentido (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 164).

Con este primer acercamiento entendemos que el ser humano no vive aislado y se mueve entre personas que tienen el mismo valor. Ahora bien, en el mismo párrafo se nos da una acepción del término:

Por bien común se entiende ‘el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección’ (CDSI 164).

Un deber de todos

De lo anterior, leemos en la Gaudium et Spes que «todo grupo social debe tener en cuenta las necesidades y las legítimas aspiraciones de los demás grupos; más aún, debe tener muy en cuenta el bien común de toda la familia humana» (Gaudium et Spes, n. 26).

No podemos ser indiferentes a las necesidades de los demás, sobre todo de los más desprotegidos, porque como destaca la Doctrina Social, «el bien común es un deber de todos los miembros de la sociedad: ninguno está exento de colaborar, según las propias capacidades, en su consecución y desarrollo» (CDSI, 167).

Los ámbitos del bien común

Así es que, como cristianos y miembros de la Iglesia y de la sociedad nos corresponde colaborar para que mejoren las condiciones sociales de nuestra época que «están estrechamente vinculadas al respeto y a la promoción integral de la persona y de sus derechos fundamentales» (CDSI 166).

¿Y en dónde podemos trabajar por el bien común? El Compendio nos ilustra sobre algunos espacios en los que podemos hacerlo:

Atañen, ante todo, al compromiso por la paz, a la correcta organización de los poderes del Estado, a un sólido ordenamiento jurídico, a la salvaguardia del ambiente, a la prestación de los servicios esenciales para las personas, algunos de los cuales son, al mismo tiempo, derechos del hombre: alimentación, habitación, trabajo, educación y acceso a la cultura, transporte, salud, libre circulación de las informaciones y tutela de la libertad religiosa. Sin olvidar la contribución que cada Nación tiene el deber de dar para establecer una verdadera cooperación internacional, en vistas del bien común de la humanidad entera, teniendo en mente también las futuras generaciones (CDSI 166).

Por lo tanto, podemos integrarnos a alguna obra de la Iglesia que se enfoque en los ámbitos mencionados anteriormente, porque nunca sobraran manos y siempre habrá algo en lo que podamos ayudar.-

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