Calixto (199-217) es muy conocido por una de las catacumbas más grandes de Roma. Algunas fuentes aseguran que Calixto, antes de convertirse en Papa, era un esclavo y un estafador.
Muy pronto se volvió el hombre de confianza de papa san Ceferino que le encomendó la dirección y el cuidado del cementerio de la Via Appia.
Allí se encuentran el famoso sepulcro de santa Cecilia y los sepulcros de muchísimos mártires de los primeros siglos.
A la muerte de san Ceferino, Calixto fue nombrado Papa. Convirtió a muchos romanos al cristianismo, curó a varias personas con enfermedades muy graves y defendió a los creyentes perseguidos todo lo que pudo.
La redención definitiva de esta controvertida figura vino después de su martirio. Calixto fue arrojado a un pozo en el río Tíber, en un levantamiento popular contra los cristianos en 222.-
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