El italiano Carlo (Carlos en español) Borromeo nació en 1538. Era sobrino del papa Pío IV, quien con actitud nepotista lo nombró cardenal cuando tenía 22 años.
Pero antes de ordenarse sacerdote comenzó un proceso de conversión al que contribuirían unos ejercicios espirituales. Llegó a contagiar ese espíritu de conversión a los más próximos, incluido su tío el Papa.
Carlos Borromeo se transformó en un hombre clave en la renovación promulgada por el Concilio de Trento.
Participó en él y posteriormente fue nombrado arzobispo de Milán, donde aplicó la Contrarreforma católica.
Fue ejemplar en el servicio a los demás y se expuso cuando la peste azotó Milán, hasta el punto de que se la llamó «peste de san Carlos»: atendía a los enfermos y a los sacerdotes que morían por asistir a los infectados.


