Juan nació en Capistrano, en la región de los Abruzos, en Italia, el 24 de junio del 1386, hijo de un barón alemán y una joven de Abruzos.
En Perugia estudió y se graduó en derJecho civil y derecho canónico. Llegó a ser un reconocido juez, y lo nombraron gobernador del pueblo. Fue encarcelado cuando la ciudad fue ocupada por los Malatesta.
Allí en la cárcel tuvo lugar su conversión. Una vez libre, entró en el convento franciscano de Monteripido, y una vez ordenado sacerdote, se dedicó a la predicación, defendiendo la ortodoxia católica y encargándose de la reforma de la Orden desde el interior.
Sus predicaciones encendían el ardor de la gente y producían conversiones, renovando espiritualmente a quienes lo escuchaban. En esta época conoció a san Bernardino de Siena, otro fraile franciscano, y lo defendió cuando fue acusado de herejía por su devoción al Nombre de Jesús.
En 1456, el Papa le encargó predicar en la Cruzada contra el Imperio Otomano que había invadido la península de los Balcanes.
Viajando por Europa del Este, Capistrano logró reunir a decenas de miles de voluntarios, participando en el asedio de Belgrado en julio de ese año.
El ejército turco huyó y el propio sultán Mahoma II resultó herido. Pero tres meses después, el 23 de octubre de 1456, Juan, desgastado y enfermo de peste, murió en Villach, Austria (hoy Ilok, en Croacia).
Fue canonizado por el Papa Alejandro VII el 16 de octubre de 1690.-
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