Se ha dicho de San Juan Eudes que fue San Vicente de Paúl de Normandía. Ferviente predicador, su apego al corazón de Jesús y de María le hizo solidarizarse con los excluidos en una época caracterizada por el jansenismo. Dio cuenta de su esperanza cristiana en medio de alegrías y pruebas. La liturgia de su fiesta, el 19 de agosto, lo presenta como aquel que “anuncia la incomparable riqueza de Cristo”.
Juan nació en 1601 en el pequeño pueblo de Ri, en Normandía. Sus padres, Isaac Eudes y Marthe Corbin, eran de condición humilde y, tras tres años de matrimonio, aún no tenían hijos. Hicieron el voto de peregrinar a Ecouvrance si tenían un hijo. Así fue como Marta quedó embarazada y el futuro niño fue ofrecido a Jesús y María. Les fue bien, pues Juan era el mayor de dos hermanos y cuatro hermanas.
El niño vivía en una parroquia donde había poca educación y la comunión era poco frecuente. Hacia los doce años, se interesó por Dios y quiso conocerlo. A los catorce, comenzó sus estudios con los jesuitas en Caen. Buen estudiante y apóstol de María, parecía hecho para ser jesuita. Tardó algún tiempo en encontrar el camino del sacerdocio, sobre todo porque la vida, a menudo mediocre, del clero diocesano de su época no le atraía.
Descubrió un nuevo instituto, el Oratorio de Jesús, que abrió una casa en Caen en 1622. Ordenado sacerdote en 1625, Juan Eudes participó en el fervor de esta incipiente comunidad. Dejó el Oratorio y fundó la Congregación de Jesús y María, conocida como los Eudistas, que todavía existe en varios países.
Juan Eudes murió en Caen en 1680, a la edad de setenta y nueve años, tras dejar su cargo de primer Superior General de su congregación. Fue canonizado en 1925.-
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