La fiesta de san Miguel, san Gabriel y san Rafael nos recuerda que ante Dios todos tenemos una identidad personal que es salvaguardada, cuidada y protegida por estas criaturas espirituales; identidad que será plena en la medida en que acojamos cada día más ser de Dios.
Así mismo, como lo enseña san Gregorio Magno, el nombre personal de los ángeles indica su misión particular y de ahí la importancia de conocer los nombres de estos tres arcángeles, pues sabiendo su nombre conocemos la misión específica para la cual fueron enviados.
Cabe recordar que la Iglesia enseña que “hay que rechazar el uso de dar a los ángeles nombres particulares, excepto Miguel, Gabriel y Rafael, que aparecen en la Escritura” (Directorio de la Piedad Popular, 217).
Miguel: su nombre significa ¿Quién como Dios?, y manifiesta que nadie puede hacer lo que solo Dios puede hacer. Este nombre nos recuerda que solo se vence cuando se deja a Dios actuar. En este aspecto, san Miguel nos enseña a luchar permitiendo que Dios actúe, abandonados en su poder.
Gabriel: Su nombre significa “Mensajero de Dios” o “Fortaleza de Dios”. Si bien es cierto que el evangelista san Lucas al hablar de él lo llama “ángel” (Lc. 1,26), también lo es que ha sido quien tuvo la tarea más importante de todos los tiempos: anunciar la Encarnación del Hijo de Dios, y por ello, en este sentido, puede ser llamado el primero de los Arcángeles.
Rafael: Su nombre significa “Medicina de Dios”. Este arcángel se presenta como uno de los siete que se encuentra ante la faz de Dios (Tb. 12,15), por ello se debe pensar que debe ser uno de los principales Ángeles..
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