Super héroes de nuestro tiempo

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Elías Farache:

Los superhéroes son personajes muy importantes en la vida de muchos. Cuando aparecieron en las tiras cómicas, la mezcla de la realidad con la fantasía fue creando y luego desarrollando esa cultura del cómic, muy extendida y con muchos seguidores. Algo que luego se transformó en una gran industria del espectáculo, con los grandes estudios cinematográficos creando y explotando sus franquicias y sus miembros exclusivos.

 

El superhéroe, desde su nacimiento, es la encarnación del bien. Alguien dotado de características y poderes especiales que le permiten combatir el mal. Las personas de bien se identifican con la justicia que logra el superhéroe. Vence a los malvados, salvando a los desvalidos y protegiendo inocentes. Es una figura que logra educar cuando es bien utilizada. Constituye una denuncia permanente de la maldad y el combate implacable hasta vencer. Los buenos ganan y lo hacen demostrando que se debe transitar la senda del bien. El sufrimiento del superhéroe es compensado con la victoria y el bienestar de los más débiles, necesitados y honestos

 

Es muy curioso que los superhéroes clásicos hayan sido creados por autores judíos. Pareciera que la incapacidad para defenderse en sociedades hostiles, el antisemitismo desatado en las sociedades donde vivieron ante el cual estaban desprotegidos, fueron el ambiente y caldo de cultivo para la creación de aquellas figuras mesiánicas que podían, a base de superpoderes con toques de divinidad, derrotar a quienes debían pagar sus crímenes y maldades.

 

No es solo el caso de los superhéroes lo que se ha venido politizando. El mundo del deporte y del espectáculo ha sido una fuente de posturas políticas que, a veces, confunden a quienes siguen un deporte o un artista por su actuación profesional y no sus convicciones personales respecto a temas complicados o polarizantes. Claro que es algo muy difícil de evitar.

 

En el caso del deporte, del futbol en particular, los judíos tienen una aproximación muy particular cuando se trata de campeonatos continentales o mundiales. Al enfrentarse dos selecciones cualesquiera, en las cuales el judío no tenga mayor conexión, por no ser residente del país de alguna de ellas, por ejemplo, el favoritismo se vuelca sobre aquel país que sea menos antisemita, o que sea lo más pro-Israel. Algo curioso, pero más que todo anecdótico.

 

La satanización de Israel y las campañas mediáticas en su contra, además de la difícil realidad que vive tanto el país como todo el Medio Oriente, también la victimización de agresores convertidos en precisamente víctimas, han hecho de la postura de la defensa de palestinos y Palestina, una postura elegante. Desconociendo las posiciones y declaraciones de Hamas, la realidad del no reconocimiento de Israel ni el derecho de los judíos a un estado, dejando como inexistentes las atrocidades de tantos atentados y lo ocurrido el 7 de octubre de 2023. Tenemos uno que otro actor dando declaraciones fuera de lugar, como Javier Bardeem.  Tenemos a Roger Water en una postura que raya en la indignación. Tenemos la extraña situación de defensa de sociedades y movimientos sumamente retrógrados, que condenan y persiguen la población LGTB, pero que gozan del respaldo de quienes precisamente luchan por los derechos y ayudas a esa población.

 

Cuando un futbolista, o un actor que no es reconocido únicamente por un icónico personaje de ficción, hace alguna declaración pública apoyando a la causa de Hamas o reivindicando un atentado, o condenando a Israel, molesta a los judíos. Pero es una postura personal que se aprovecha de su estatura mediática en cierto sentido. Es el caso de los artistas antes citados. Es Javier Bardeem quien declara, es Roger Waters quien agrede. Es Lamin Jamal quien ondea una bandera palestina en un desfile del Barcelona Futbol Club. Sí, usan el portaviones de su popularidad y su entorno, pero hasta allí.

 

Lo anterior es conocido y molesta a quienes defienden y apoyan a Israel, condenan los actos terroristas y abogan por una paz verdadera. Pero esta semana hemos visto un apoyo a la causa palestina radical que nos llena de sorpresa más que de indignación, e induce a la confusión mayor. Más de 20 actores que han aparecido en películas de Marvel se han unido a una campaña que pide la liberación del terrorista palestino convicto Marwan Barghouti, según una publicación de Instagram publicada el viernes por el grupo “free marwan now”.

Entre los actores que se han sumado a la campaña «Libertad para Marwan» se encuentran Benedict Cumberbatch, quien interpreta al Doctor Strange; Mark Ruffalo, quien interpreta a Hulk; Ian McKellen, quien interpreta a Magneto; y Cate Blanchett, Tilda Swinton y otros.

Barghouti es un antiguo líder de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, una organización terrorista que llevó a cabo numerosos atentados suicidas con bomba y ataques armados durante la Segunda Intifada.

Según Israel, Barghouti orquestó o fue responsable, entre otros, de los siguientes ataques ocurridos entre 2001 y 2002: el asesinato de un monje ortodoxo griego en el camino a Ma’aleh Adumim; el ataque a tiros durante una celebración de bat mitzvá en un salón de banquetes en Hadera que dejó seis israelíes muertos; un tiroteo en la calle Jaffa en Jerusalén en el que murieron dos israelíes y 37 personas resultaron heridas; un ataque a tiros en Neve Ya’acov en el que murió una policía israelí; el asesinato de un israelí en la fábrica de café y especias Bashkevitz en la zona industrial de Atarot en Jerusalén; el ataque suicida perpetrado por Daryan Abu Aysha en el puesto de control de Maccabim en el que resultaron heridos dos policías; el tiroteo en el restaurante Seafood Market que dejó tres israelíes muertos. Barghouti fue condenado a cadena perpetua; sus partidarios lo consideran un líder.

En 2004, Israel condenó a Barghouti por cinco cargos de asesinato y uno de intento de asesinato. Fue sentenciado a cinco cadenas perpetuas consecutivas más 40 años de prisión.

La dinámica del Medio Oriente ha convertido a algunos villanos en políticos de ocasión y turno. Esperemos que eso no ocurra en el caso del señor Barghouti, porque la experiencia pasada no ha sido la mejor. Lo que sí es cierto es que, cuando Mark Ruffalo declara así, uno llega a creer que lo hace Hulk, el Hombre Increíble, con quien se le identifica masivamente. Y Hulk es un gigante de bien, que combate el mal y apoya a los buenos. Ruffalo se aprovecha de su bondad como diría el Chapulín Colorado. El Dr. Strange asume una extraña postura, Benedict Cumberbatch no ha sido nada benévolo con su personaje al politizarlo.

Los Superheroes de nuestro tiempo combaten el mal en las pantallas… y son secuestrados afuera de ellas.-

 

Elías Farache S.

23 de agosto de 2026

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