Ningún científico ni organismo en el mundo puede predecir terremotos. Para verdaderamente hacerlo, el Servicio Geológico de Estados Unidos sostiene que deben definirse con exactitud tres elementos: fecha y hora, ubicación y magnitud. “No sabemos cómo (predecir), ni esperamos saberlo en un futuro próximo”
Hace 86 años el doctor Melchor Centeno Graü, Individuo de Número (Sillón VII) y miembro fundador de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela (Acfiman), calculó la ocurrencia de un sismo “ruinoso o desastroso para 1969 probablemente (1968 a 1971)”. La noche del 29 de julio de 1967, la ciudad de Caracas fue sorprendida por un terremoto de magnitud 6.6 que dejó centenares de muertos, miles de heridos y decenas de miles de damnificados. El inicio del período de peligro sísmico propuesto por el arquitecto e ingeniero cumanés falló por apenas cinco meses.
Coincidencias sísmicas
¿Cómo llegó el doctor Graü a esa conclusión? En su reconocida obra Estudios sismológicos, publicada en 1940 por Litografía del Comercio y reeditada en 1969 por la Acfiman, el académico publicó un extenso catálogo general de los sismos débiles, fuertes, ruinosos y desastrosos ocurridos en las principales cordilleras venezolanas (andina, central de la costa y oriental), Maracaibo (Zulia), Guanare (Portuguesa) y Mapararí (Falcón) entre 1530 y 1949, es decir, a lo largo de 419 años.
Tras una minuciosa y exhaustiva investigación postuló una “Ley de coincidencias sísmicas peligrosas de Venezuela”, según la cual el 82% (32 de 39) de los sismos ruinosos y desastrosos documentados en el libro sucedieron en intervalos de tiempo de 29, 30, 31 y 32 años (término medio de 30 años). “De tal modo que hemos podido establecer relaciones con terremotos futuros, no prediciendo, sino indicando períodos peligrosos de tiempo en que puedan verificarse tales fenómenos en el territorio venezolano (…). Son hechos consumados”, afirmó.
Estudio de las ruinas
Uno de los capítulos del texto lo dedicó a las “construcciones y sus fundaciones en pisos apropiados”. En ese apartado, el doctor Centeno Graü, considerado el pionero de la sismología en Venezuela, señala que “cuando una ciudad ha sido destruida anteriormente por un terremoto se deben estudiar con sumo cuidado los puntos más azotados por el sismo, a fin de formar criterio para fundar mejor las nuevas construcciones y hasta desechar los puntos donde los daños fueron más desastrosos por causa de la poca solidez del terreno o de su pequeña cohesión”.
Para el académico de la Acfiman, “la observación constante después de las grandes catástrofes o terremotos es la más segura guía para las construcciones posteriores, pues la enseñanza objetiva pone de manifiesto las prescripciones que deben seguirse para que aquéllas sean hechas no sólo con la técnica moderna sino que se basen también en las experiencias adquiridas en el examen y estudio de las ruinas”.
¿Se pueden predecir terremotos?
Ningún científico ni organismo en el mundo puede predecir terremotos. Para verdaderamente hacerlo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) sostiene que deben definirse con exactitud tres elementos: 1) fecha y hora, 2) ubicación y 3) magnitud. “No sabemos cómo (predecir), ni esperamos saberlo en un futuro próximo”, aclara USGS en su sitio web.
Sin embargo, es posible calcular las probabilidades a largo plazo de que ocurra un terremoto durante un período dado, tal y como lo hizo el doctor Centeno Graü. “La mayoría de las probabilidades de terremoto se determinan a partir de la tasa promedio de eventos históricos (…). Estas probabilidades pueden variar de 1 entre 30 a 1 entre 300”, aclara USGS (en otras palabras, de 3,3% a 0,33%).-
Correo del Caroní


