Entrevistas

Bruno Forte: «A los cardenales y obispos que critican públicamente al Papa les diría que se equivocan»

«En un mundo cada vez más marcado por el conflicto y el dolor, quisiera proponer el mensaje evangélico de la alegría, que nace de sabernos amados por un Dios fiel»

 

«El creyente debe aspirar a la patria celestial, dejándose conmover e inspirar por la esperanza, vivida como anticipación militante del futuro…»

 

«Las virtudes teologales son también regla de vida para quienes quieren trabajar por una sociedad más justa y solidaria, viviendo todo en el seguimiento de Cristo Señor»

 

«No debemos cultivar expectativas milagrosas, porque el Sínodo está convocado para activar procesos que pueden dar fruto incluso después de mucho tiempo»

 

Espera «de todo corazón» que, con el Sínodo, el Papa lleve a buen puerto las reformas de la Iglesia, pero también invita a no poner en el proceso sinodal «expectativas milagrosas». Bruno Forte, el arzobispo de Chieti-Vasto, es un gran teólogo y acaba de publicar ‘Las bienaventuranzas. Ejercicios espirituales para todos los creyentes’ (San Pablo), un libro en el que propone «el mensaje evangélico de la alegría, que nace de sabernos amados por un Dios fiel».

Por eso, «en un mundo cada vez más marcado por el conflicto y el dolor, quisiera proponer el mensaje evangélico de la alegría, que nace de sabernos amados por un Dios fiel». O lo que es lo mismo: el camino de las Bienaventuranzas, pasadas por el tamiz de los Ejercicios Espirituales.

Bruno Forte

Bruno Forte

¿Qué busca con este nuevo libro sobre las Bienaventuranzas?

En un mundo cada vez más marcado por el conflicto y el dolor, quisiera proponer el mensaje evangélico de la alegría, que nace de sabernos amados por un Dios fiel, que se ha entregado a nosotros incluso en nuestras horas más oscuras, porque nos ama inmensamente y para siempre: el Dios que Jesús nos reveló, entregándose a la muerte por nosotros en la Cruz y resucitando a la vida victoriosa sobre la muerte.

¿Por qué es tan importante el camino espiritual de los Ejercicios y cómo se enraíza en la vida?

Porque todos necesitamos tomar conciencia de lo que hay que cambiar en nosotros, de lo que el Señor nos da para ser mejores y de lo que el Espíritu Santo puede hacer si le abrimos las puertas de nuestro corazón. En el lenguaje de la tradición, se trata de vivir las tres etapas propias de los ejercicios espirituales: «deformata reformare», reformar lo que ha perdido la forma querida por el Padre; «reformata conformare», conformar nuestra vida lo más posible a Cristo, viviendo el Evangelio; y «conformata confirmare», dejarse moldear, confirmar y actuar por el Espíritu, el verdadero Consolador que nos introduce en toda la verdad.

Dice usted que para ser pobre «hay que elegir y amar la pobreza». ¿Puede ser pobre un clérigo que satisface sus necesidades básicas?

La pobreza evangélica no es miseria: quien es pobre según Dios, siguiendo al Hijo que se hizo pobre por amor a nosotros, debe ciertamente satisfacer las necesidades básicas, necesarias para todo ser humano y su dignidad, y luego hacer las opciones de libertad de las cosas, de sí mismo y de los demás, recorriendo el camino de la pobreza según el Evangelio, que nos hace bienaventurados.

Bienaventuranzas

¿Qué debe hacer el creyente para ser consolador y difundir cuidados a su alrededor?

Debe dejarse consolar por Dios, es decir, debe habitar en Él por la fe. Luego debe actuar según Su voluntad, y así actuar con caridad hacia toda criatura. Y, por último, debe aspirar a la patria celestial, dejándose conmover e inspirar por la esperanza, vivida como anticipación militante del futuro…

¿Cómo podemos comprometernos por una sociedad más justa y solidaria, basada en la fe en Cristo?

En primer lugar, hay que leer los signos de los tiempos, recordar las maravillas que Dios ha obrado en nosotros, como nos dice la Palabra de Dios; después, actuar en consecuencia con libertad, valentía, generosidad y fidelidad; y, por último, animarse de la esperanza que no defrauda. Las virtudes teologales son también regla de vida para quienes quieren trabajar por una sociedad más justa y solidaria, viviendo todo en el seguimiento de Cristo Señor.

El Papa y el enfermo

El Papa y el enfermo

¿La sociedad siente el corazón misericordioso de la Iglesia o sigue viéndola como una madrastra condenadora?

Depende mucho de con quién nos encontremos: como cualquier realidad formada por seres humanos, la Iglesia se presenta de muchas maneras. Los santos irradian la misericordia infinita del Padre y la caridad de Cristo crucificado por nosotros. Los pobres pecadores -categoría a la que pertenecemos la mayoría- si se esfuerzan por pedir y dar perdón se convierten en luces en la noche y muchas veces se hacen instrumentos de la Gracia para llevar la salvación y la alegría a corazones que no la tienen.

Bruno Forte

¿Cree que, con el Sínodo en curso, el Papa Francisco llevará a buen puerto las reformas de la Iglesia?

Por supuesto que lo espero de todo corazón y creo que cada uno debe poner de su parte para que así sea. Sin embargo, no debemos cultivar expectativas milagrosas, porque el Sínodo está convocado para activar procesos que pueden dar fruto incluso después de mucho tiempo.

¿Qué diría a los obispos y cardenales que critican públicamente al Papa?

Que se equivocan: en primer lugar, porque el Papa es el Sucesor de Pedro, a quien Cristo confió las llaves del Reino para atar y desatar; en segundo lugar, porque el Obispo de Roma tiene una visión de conjunto de la Iglesia y del mundo, que ningún obispo individual tiene del mismo modo; en tercer lugar, porque romper la unidad de la Iglesia hace daño a todos y el protagonismo de los individuos no expresa la fuerza y la belleza de la comunión, que viene de lo alto, es icono de la Trinidad y nos conduce hacia la belleza de la patria eterna.-

 José Manuel Vidal/RD

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba