Venezuela

Estudiantes vuelven a la calle con demandas de democracia

Los jóvenes exigen la derogación de leyes que consideran instrumentos de represión, como las normativas contra el discurso de odio y el terrorismo, así como la convocatoria de elecciones libres y una profunda reforma institucional.

Una nueva generación de estudiantes venezolanos comenzó a retomar las calles y a alzar su voz en protestas públicas, tras años en los que el activismo universitario estuvo marcado por el miedo, la represión y la persecución judicial durante el gobierno de Nicolás Maduro.

A mediados de febrero, cientos de jóvenes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) protagonizaron una manifestación que salió del campus universitario y se extendió a las calles cercanas de Caracas, algo que durante años fue considerado demasiado peligroso.

Antes de la captura de Maduro el pasado 3 de enero, en una operación militar estadounidense, las protestas de los estudiantes fuera de los recintos universitarios implicaban el riesgo de detenciones, agresiones o desapariciones. Organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han denunciado en repetidas ocasiones torturas contra apresados en Venezuela, incluyendo descargas eléctricas, asfixia y privación del sueño.

Durante la reciente movilización, los estudiantes marcharon junto a familiares de presos políticos mientras coreaban consignas como “libérenlos a todos”.

“Nací en 2003 y lo único que conocía era el miedo… hasta hoy”, afirmó Paola Carrillo, de 22 años y miembro del sindicato estudiantil, durante la protesta citada por Reuters. “Estamos luchando por la libertad que queremos”.

El movimiento estudiantil venezolano tuvo un papel central en las protestas antigubernamentales de hace más de una década. Sin embargo, aquellas movilizaciones fueron debilitadas por la represión de los organismos de seguridad y la violencia de grupos armados afines al oficialismo, lo que dejó centenares de muertos y numerosos detenidos.

Además la prolongada crisis económica obligó a muchos estudiantes a abandonar las aulas para incorporarse al mercado laboral.

Ahora, según Reuters, estudiantes de entre 22 y 27 años -quienes crecieron bajo el chavismo, instaurado por el fallecido presidente Hugo Chávez- aseguran que por primera vez sienten que pueden expresar sus opiniones con menos temor.

“Nunca había hecho nada parecido, y creo que ahora es el momento, aunque dé miedo”, señaló Carrillo, estudiante de Derecho.

Las demandas de los estudiantes van más allá de la liberación de presos políticos. Los jóvenes exigen la derogación de leyes que consideran instrumentos de represión, como las normativas contra el discurso de odio y el terrorismo, así como la convocatoria de elecciones libres y una profunda reforma institucional.

También reclaman mayores presupuestos para las universidades y mejoras salariales para los profesores, cuyos ingresos, según denunciaron, pueden llegar a apenas cuatro dólares mensuales.

El dirigente estudiantil Miguelángel Suárez, presidente de la federación estudiantil de la UCV, protagonizó recientemente un momento que se viralizó en redes sociales al confrontar públicamente a la presidenta interina Delcy Rodríguez durante una actividad en el campus.

“Le dije al grupo: ‘Miren, voy a enfrentarme a Delcy Rodríguez’. Unas 20 personas más se levantaron y decidieron acompañarme”, relató Suárez a Reuters.

Un bloque político emergente

De acuerdo con el sociólogo Carlos Meléndez, director del Observatorio de Universidades, cerca de 1,3 millones de estudiantes venezolanos tienen derecho a voto, lo que podría convertirlos en un bloque político clave en el país.

“Estamos viendo un grupo de estudiantes que no solo quiere estudiar, sino también participar en la agenda política del país”, señaló.

Para algunos jóvenes, la lucha es personal. José Castellanos, estudiante de economía de 22 años de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, fue arrestado en octubre de 2025 y permaneció casi cuatro meses preso acusado de terrorismo, incitación al odio y traición, cargos que niega.

Las autoridades lo señalaron por colocar una pancarta con la frase “Libertad… está sucediendo” en un edificio universitario.

“Estar en prisión me hizo madurar. Me dio más valor y fuerza para luchar por la libertad del país”, dijo Castellanos durante una protesta en Barquisimeto.

Otros estudiantes y profesores detenidos también han sido liberados recientemente, entre ellos el activista y profesor universitario Jesús Armas.

Aunque muchos estudiantes celebraron la salida de Maduro, algunos expresaron incomodidad por la forma en que se produjo el cambio político, tras la intervención militar estadounidense.

“Nadie quiere que su país sea bombardeado o atacado”, señaló el estudiante Maikel Carracedo, de la Universidad del Zulia. “Esperábamos que el cambio se produjera de una manera mucho más democrática y pacífica”.

Pese a ello, varios jóvenes consideran que el país atraviesa ahora una etapa de transición.

“Estamos pasando del miedo a sentirnos más libres”, afirmó Luigi Lombardo, estudiante de la Universidad de Carabobo. “Ahora hay espacio para expresar el descontento y para pensar en la reconciliación del país”.-

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