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El Papel Literario

El de este domingo 13 de julio me ha sorprendido gratamente porque está dedicado íntegramente a lo religioso venezolano

Cardenal Baltazar Porras Cardozo:

 

He sido un “devoto” y asiduo lector semanal del “Papel literario” de Nelson Rivera. Lo considero como el mejor antídoto a la soberbia y una forma de pagar tributo a la penitencia para que no se nos suban los humos creyéndonos supersabios. Recientemente en el número dedicado al Quijote, tema sobre el que un servidor suponía que sabía mucho, me encontré con tal cantidad de información sobre la cantidad de venezolanos que han escrito sobre la obra de Cervantes que me sentí abrumado; lástima que las generaciones actuales leen muy poco y ni el nombre del Quijote les dice nada. Se pierden la ocasión de enriquecerse con lo que nuestros mayores nos dejaron como legado.

 

El de este domingo 13 de julio me ha sorprendido gratamente porque está dedicado íntegramente a lo religioso venezolano a partir de los procesos que llevarán el próximo 19 de octubre a los altares del mundo entero a nuestros dos primeros santos. José Gregorio Hernández (1864-1919) y Carmen Rendiles (1903-1977). “A uno y otra se les venera desde hace décadas, especialmente a Hernández, quien es una presencia extendida, cuando menos, en la cultura simbólica, religiosa y estética venezolana. De José Gregorio Hernández cabe decir: está en todas partes”.

 

A partir de las imágenes de ambos continúa el dossier con una serie de consideraciones interesantísimas: “tengo la sensación de que la religiosidad venezolana -con evidente preeminencia del catolicismo- pasa por un período de expansión e intensificación, tanto en la intimidad individual y familiar como en las concentraciones públicas: misas, procesiones, jornadas de oración. ¿Es así? ¿Es verificable esta presunción? ¿Es previsible que la crisis de la vida venezolana actúe como un factor de estímulo hacia lo religioso? ¿Acaso no hay ciertos momentos de la política donde los concurrentes, más que corear consignas, parecen orar, clamar a Dios?”.

 

Sigue el PDF del Papel Literario con ocho páginas de imágenes de carácter religioso hechas por autores venezolanos en tiempos recientes. La primera dedicada a fotografías del mundo cotidiano de la Madre Carmen Rendiles. A continuación José Gregorio, “El que está en las calles” con dos páginas sobre el médico santo que está metido en los tuétanos de la vida cotidiana de los venezolanos. Siguen 15 de imágenes, pertenecientes al reportaje que Ana Cristina Febres Cordero hizo en Roma, durante las horas fúnebres realizadas en abril, tras el fallecimiento del Papa Francisco.

 

Marylee Coll, autora de Caracas frontal -la magnética exposición que los caraqueños disfrutaron hasta mediados de mayo en la Sala TAC- una selección de fachadas de iglesias de Caracas. Solo pudimos incluir 7 imágenes, entre las muchas que forman parte de su fundamental archivo. Caracas tiene iglesias muy bellas de todos los tiempos, las más antiguas concentradas en el centro. No es fácil hacer una selección. Otra página de fotos nos trae la semana santa en Cuenca, donde reside Constanza Crespo Peña, diseñadora venezolana. Y de Vasco Szinetar, una pequeña muestra de las fotografías que ha hecho a lo largo de los años, durante la Semana Santa en Caracas.

 

A partir de la página 9 hasta la 11, entramos en el campo de la antropología religiosa, de manos, siguiendo al rey David, compositor de salmos e himnos de los diversos tiempos de su azarosa vida. Israel Centeno nos ofrece El peso y la gracia. Treinta salmos para un Dios que calla: “Esta obra es para aquellas almas que buscan el rostro del Amado en medio del mundo: no en el ruido, sino en la grieta; no en la respuesta, sino en el clamor. Aquí hallarán palabras para la oración sin forma, el suspiro sin eco, la espera sin calendario”. Es un ejercicio que, más allá de sus virtudes literarias -poéticas-, habla al recogimiento del lector y se cuela hasta el silencioso ámbito de las preguntas fundamentales. Uno de sus salmos: “No cierra la herida. Y no quiero que cierre. En su fondo arde tu Nombre”. Se me antoja una evocación de Job.

VI.

El escritor y académico venezolano residenciado en Japón, Gregory Zambrano, reflexiona en cuestiones como estas: “Cuando hablo de la presencia del intelectual como civilizador en la modernización venezolana, sobre todo en el periodo finisecular, me refiero a que los intelectuales tenían un papel fundamental en la construcción de la identidad nacional y en el proceso de modernización del país. Eran vistos como los encargados de guiar, educar y elevar a la sociedad, promoviendo valores, ideas y conocimientos que ayudaran a consolidar una nación más moderna y civilizada. Allí se ubica la obra de Cecilio Acosta, crítica y de cara a su presente, que además le trajo consecuencias negativas derivadas del poder omnímodo del guzmancismo. O la de Arístides Rojas que quiso revelar, desde su afán documentalista, una herencia sólida, basada en los valores de la tradición, el pensamiento y la historia como formas de conocimiento. En ese contexto, el intelectual tenía un estatuto de autoridad moral y cultural”. Copio el salmo 30 de El peso y la gracia, de Israel Centeno, para poner punto final a esta entrega: “No estás en lo alto. Estás en la grieta. Flor en el polvo, canto en ruina”.

 

Cobra peso la reflexión del documento de Aparecida de los obispos latinoamericanos cuando nos dicen: “la cultura, en su comprensión más extensa, representa el modo particular con el cual los hombres y los pueblos cultivan su relación con la naturaleza y con sus hermanos, con ellos mismos y con Dios, a fin de lograr una existente plenamente humana”. Es lo que nos ha regalado Nelson Rivera con este Papel Literario.-

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