Catequésis y Doctrina Social de la Iglesia
Una de las grandes tareas de la Iglesia en nuestro país consiste en la construcción de una sociedad más justa, más digna, más humana, más cristiana y más solidaria

Mons Ovidio Pérez Morales:
Sobre la presencia de la enseñanza social en la catequesis tenemos dos textos particularmente significativos. El primero, nacional, y el segundo universal.
El nacional lo encontramos en el Catecismo que el Arzobispo de Caracas Rafael Arias Blanco editó hacia 1956 para uso de los grados 3º., 4º., 5º. y 6º. de Instrucción Primaria. Es decir, una enseñanza dirigida a los niños que comienzan a formarse en el conocimiento de la doctrina cristiana. La lección 54 de dicho catecismo tiene como título La cuestión social y sigue una metodología muy práctica y sencilla, cuya introducción concluye diciendo: “Por eso los Papas han insistido tanto en la cuestión social. Por eso los Arzobispos y Obispos de América Latina han exigido que se hable de esta cuestión desde el Catecismo. Es, pues, nuestro deber conocer la doctrina social de la Iglesia”. Después de algunas preguntas y respuestas sobre la materia, la lección concluye así: “La Doctrina Social de la Iglesia está contenida principalmente en las encíclicas Rerum Novarum de León XII, Quadragésimo Anno de Pío XI y en numerosas declaraciones de los últimos Papas”.
El universal lo encontramos veinte años después en la Exhortación Postsinodal Catechesi Tradendae de Su Santidad Juan Pablo II; en ella leemos: “Muchos Padres del Sínodo ha pedido con legítima insistencia que el rico patrimonio de la enseñanza social de la Iglesia encuentre su puesto, bajo formas apropiadas, en la formación catequética común de los fieles” (CT 29).
El Concilio Plenario de Venezuela en su documento 4 sobre La catequesis tiene una sección titulada Compromiso social, ética y catequesis, en el cual expresa que la formación catequética “tiene y debe tener, una dimensión antropológico-social, consecuencia de la autenticidad cristiana, puesto que el compromiso social, liberador y solidario, es inherente al mensaje evangélico” (CAT 80).
La DSI no es, por tanto, una materia reservada a especialistas o a miembros de un determinado sector eclesial, sino que ha de estar de modo omnipresente en la educación y manejo del cristiano en todo tiempo y ámbito. Corresponde a una ineludible tarea de la Iglesia, según lo destaca el CPV:
Una de las grandes tareas de la Iglesia en nuestro país consiste en la construcción de una sociedad más justa, más digna, más humana, más cristiana y más solidaria. Esta tarea exige la efectividad del amor. Los cristianos no pueden decir que aman, si ese amor no pasa por lo cotidiano de la vida y atraviesa toda la compleja organización social, política, económica y cultural (CIGNS 90).
Una de las seis dimensiones de la misión de la Iglesia, “nueva sociedad”, concreta el mandamiento máximo del amor en el relacionamiento humano, desde el más inmediato familiar hasta las formas más amplias de la polis y del conjunto internacional. El CPV, sobre todo en los documentos 3 y 13, desarrolla lo que la fe y el compromiso cristianos plantean en lo económico, político y ético-cultural. –




