Lecturas recomendadas

¿Basta con buscar la libertad?

El asunto grave es: ¿cuántos cubanos estamos pensando en qué futuro queremos para Cuba? ¿Cuántos cubanos estamos pensando ya hoy en qué haremos con nuestra vida cuando llegue la libertad a Cuba? ¿Cuánta responsabilidad estamos asumiendo en la construcción del futuro de Cuba?

Dagoberto Valdés Hernández*, desde Cuba:

Termina el año 2025 y es hora del balance y los buenos propósitos para el año nuevo.

*El balance*

Prefiero no repetir los análisis de la realidad cubana que he venido haciendo cada lunes de este año 2025. Pero no debemos pensar en el año nuevo sin hacer una síntesis del balance de este año que termina. Por tanto, trataré de resumir en dos pequeños párrafos nuestra realidad al cerrarse este nueva vuelta de nuestro planeta alrededor del Sol:

En cuanto a la realidad cubana podemos decir, sin lugar a dudas, que 2025 ha sido el peor año en toda la historia de Cuba. Hasta el propio régimen que lo ha causado, lo ha reconocido, pero sin aceptar su propia, total y gravísima responsabilidad. Mencionaremos solo algunos jalones de este “annus horribilis” en Cuba:

-Hambre, sí y mucha.
-Colapso sanitario: mal identificado y peor tratado.
-Crisis educacional: éxodo de maestros y profesores y desbarajuste en la sistematicidad y calidad de las clases.
-Ruina del sistema eléctrico nacional con enormes apagones y caídas del sistema en todo el país.
-Destrucción del sistema de distribución de agua.

En otro orden de realidades este año podemos constatar:

-Desintegración de las relaciones familiares, vecinales y laborales.
-Extensión de la “cochambre existencial”.
-Aumento de la violencia y la represión.
-Incremento de la crisis cívica, moral y espiritual.
-Profundización del daño antropológico y sus consecuencias.
-Mayor encono de la herida en el alma de la nación cubana, en su espiritualidad.

A este síncope de todos las estructuras, sistemas, servicios e instituciones, tanto en el plano material como en la dimensión espiritual, se le ha llamado policrisis, pero este término pudiera dar a entender que lo que ocurre es una suma aritmética o acumulación de varias crisis sectoriales cuando, en realidad, lo más objetivo y holístico sería llamarle fallo sistémico global o caída multiorgánica terminal.

En el plano internacional:

-Desde la llamada crisis de octubre o Crisis de los Misiles soviéticos en tierra cubana en 1962, no ha existido una presencia militar en el mar Caribe como la de este fin de año.
-La crisis terminal en Venezuela impacta directamente en Cuba.
-El aislamiento internacional de la Isla se ha incrementado.
-El péndulo hacia la derecha ha cambiado la correlación de fuerzas y las alianzas en la región y en el mundo.
-Los fatídicos aliados de Cuba en el mundo, como Rusia, China, Irán, Hamás, Hezbollá, no parecen estar en condiciones de un apoyo efectivo a Cuba más allá del discurso y las limosnas simbólicas, pero hasta ahora, nada significativo.
-El regreso a la repartición del mundo en zonas geoestratégicas, a la Doctrina Monroe, y al fortalecimiento de un mundo bipolar, coloca a Cuba en la zona de influencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental.

En resumen, tanto a nivel nacional como internacional, todo apunta al final de una etapa histórica y de un tipo de sistema en Cuba. Esto conduce a una mayor conciencia de la necesidad de cambio profundo y estructural y al incremento de la demanda de libertad para el pueblo cubano.

*¿Basta con la libertad?*

La libertad sola es un clima, un hábitat necesario para crecer y desarrollar nuestra existencia. La libertad es la puerta pero hace falta el camino.

La libertad es el cimiento pero no solo se hace el edificio de la democracia con los cimientos. ¡La libertad exige responsabilidad! Y la mayor responsabilidad de un cubano es hacerse su propio proyecto de vida asumiendo las riendas de su presente y futuro. Y su segunda responsabilidad es contribuir a la previsión de futuro.

Solo la libertad no alcanza. Todos pedimos la libertad pero ella sola puede ser mal usada, puede convertirse en libertinaje, en anarquía, en caos e improvisación.

Todos estos excesos de la libertad o mal uso de ella pueden ser evitados o subsanados fortaleciendo nuestra responsabilidad moral y cívica.

Pidamos libertad y ejerzámosla con total responsabilidad, lo que incluye no solo el cumplimiento del deber, sino que el ejercicio de la libertad debe tener también en cuenta prever el futuro. Diseñar cómo queremos que sea la Cuba después del cambio. Saber qué modelo económico, qué sistema político, qué ambiente social, qué proyecto de educación, qué sistema de salud, qué tipo de agricultura, cómo debe ser el uso de los medios de comunicación.

Casi todos los cubanos queremos la libertad ya. El asunto grave es: ¿cuántos cubanos estamos pensando en qué futuro queremos para Cuba? ¿Cuántos cubanos estamos pensando ya hoy en qué haremos con nuestra vida cuando llegue la libertad a Cuba? ¿Cuánta responsabilidad estamos asumiendo en la construcción del futuro de Cuba?

La calidad de la democracia que edifiquemos depende de que desde ahora preparemos cómo queremos el sistema democrático.

La duración de la libertad depende del ejercicio de nuestra responsabilidad cívica.

Pongamos todos nuestros esfuerzos ciudadanos en pensar y preparar lo que queremos que sea el futuro de Cuba.

La libertad es necesaria, es un presupuesto, una condición, pero solo con la libertad no alcanza. Ejerzamos nuestra responsabilidad.-

Lunes, 29 de diciembre de 2025

*Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).
Doctor en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
Ingeniero agrónomo.
Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.
Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.
Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2007.
Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.
Es miembro fundador del Centro de Estudios Convivencia y su Director.
Reside en Pinar del Río.

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