Cardenal Baltazar Porras: Se va el 2025 con un gran auge de la feligresía católica tras la canonización de San José Gregorio y la Madre Carmen
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El Cardenal Baltazar Porras, quien se encargó de entregar toda la documentación exigida para analizar los milagros del doctor José Gregorio Hernández destinados a su canonización, y se mostró muy complacido también con la elevación a los altares de la Madre Carmen del Monte Carmelo Rendiles, al ser entrevistado por El Impulso en torno al balance del año que está por terminar, revela que las misas de adviento que culminaron con la celebración del nacimiento del niño Jesús, demostraron que ha habido un mayor acercamiento de la feligresía a los templos, precisamente al tener por vez primera los dos primeros santos venezolanos.
La ocasión es propicia para reconocer las virtudes de estos ejemplares ciudadanos y tenemos como ejemplos, expuso el prelado, quien al reflexionar sobre lo que ha venido pasando en el país considera que se deben hacer esfuerzos por mejorar los servicios de salud y educación.
El Cardenal Porras, quien ha sido objeto de persecución y se le ha impedido movilizarse por el país, incluso no permitirle que acudiera a Isnotú, donde nació el doctor Hernández, para asistir a una misa concelebrada por la canonización del célebre médico, mantuvo un torno tolerante y en ningún momento se refirió a los momentos difíciles por los cuales ha venido atravesando, no obstante ser una de las principales autoridades de la Iglesia Católica.
La entrevista, muy breve, se desarrolló de la forma que sigue:
¿Cuál es la trascendencia que ha tenido para Venezuela este 2025, cuando por primera vez están en los altares San José Gregorio Hernández y la Madre María del Monte Carmelo Rendiles?
Ya finalizando este año, he de decir que la canonización de los dos primeros santos venezolanos nos ponen ante un privilegio, por una parte; pero, sobre todo no para que nos sintamos nada más privilegiados por tener gente buena, servicial y santificada, sino con la obligación de seguir sus pasos en esta entrega a Dios y entrega al prójimo. Importante es que se hagan los esfuerzos en bien de la salud o de la educación, que son campos tan necesitados en nuestra patria, para que la igualdad y la equidad, así como la posibilidad de un futuro mejor, las generaciones que vienen detrás de nosotros tengan un escenario mucho mejor que el actual. Es por ello que no podemos cruzarnos de brazos en estos momentos. Al frente tenemos un desafío, una auténtica tarea que nos haga ver que este regalo, que indudablemente nos ha dado la Iglesia, dándole dimensión universal a nuestros primeros santos, se convierta también en una exigencia para muchos otros en servir a los demás. Tenemos que reconocer las virtudes de nuestros primeros santos y colocarlos como ejemplos. No podemos obviar que, como toda sociedad, existen defectos y pecados, pero hay mucho de lo que tenemos que aprender de nuestros mayores y también de lo que en esta presente generación tienen esa obligación de avisarnos un mejor el futuro. En este momento pedimos a la Virgen, a San José Gregorio y la Madre Carmen bendigan a Venezuela y nos dejen a todos, creyentes y no creyentes, esa fuerza de ser servidores de todos nuestros hermanos, sin distinción alguna.
Cardenal, queremos que nos hable del significado de la salud y la educación que tienen para los venezolanos en este momento.
Cuando mencioné esos dos campos precisamente lo hice porque quiero que seamos conscientes de lo que esa realidad significa. La salud integral no sólo es la salud física, sino la económica y el medio ambiente que está a nuestro alrededor. Sin ella no podemos pensar en un trabajo que sea fructífero y que permita desarrollar todas las cualidades que tenemos. En un mundo tan competitivo, como en el que vivimos, la formación integral, cualquier tipo de profesión u oficio requiere una visión de los aspectos técnicos que puedan tener, sino también los que cada uno de esos elementos sirven para el resto de nuestra sociedad, para que nuestros niños, nuestros adolescentes, nuestra juventud, se formen no simplemente con un sentido utilitarista, sino que lo hagan, sabiendo que van a obtener como un fin como vivir si no trascienden más allá de lo que son nuestros intereses inmediatos. Por eso ese llamado concluye ahora, este año santo, como una necesidad muy grande de conocer las deficiencias de nuestra sociedad en la que estamos, para que sepamos buscar, no individualmente, sino comunitariamente, en equipos, admitiéndonos los unos a los otros, con las diferencias que tengamos, procurando entender que es lo que nos une y eso que nos une tiene que ser el bien común, el bien de los demás.
Cuando habla del bien común ¿hace referencia a la virtud de la caridad?
Tenemos el concepto de que la caridad es dar limosna, es dar lo que nos sobra. Siendo conscientes de lo que es nuestro mundo actual, la participación en la vida social, en la vida económica, en la vida formativa, en la vida educacional, en la vida política, en la vida religiosa, todo eso nos convierte a cada uno de nosotros en protagonistas. No podemos ser simplemente espectadores de lo que otros nos hagan, sino que esa conciencia colectiva de los valores que siempre suponen esfuerzo, trabajo, sacrificio y, por supuesto, también la satisfacción del bien cumplido, pues, es lo que nos lleva adelante. Y eso tanto en el campo de la educación como en el campo de la salud, son prioritarios.
¿Cómo ve el acercamiento de la gente hacia Dios después de la canonización del doctor José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles?
Ha ido en aumento. Y lo podemos ver si valoramos conscientemente lo que ha sido en este tiempo del adviento con las misas de aguinaldo y en este tiempo navideño que tiene tradiciones muy bellas, no sólo en el occidente, sino en todo el país con las paraduras del Niño, las manifestaciones de San Benito y otras expresiones populares, las cuales mueven nuestros corazones. Enero será el camino hacia la Divina Pastora y luego a la Virgen de la Candelaria, a ver la luz que es Cristo y nos ilumina el camino. Vemos la trascendencia de la fe, para el bien de la sociedad.
Cardenal, ¿qué nos dice sobre esta época de mucha intransigencia, de mucha intolerancia en el país?
No solo en el país, sino en el mundo entero, ya que todo se quiere solucionar a través de guerras, de violencia o de desconocer lo que son los derechos que la sociedad tiene. No respondamos con la misma moneda, sino que estemos conscientes de que sólo con racionalidad y la búsqueda de métodos pacíficos se logran soluciones. No puede ser la imposición de un sector el que va a traer el bienestar colectivo, que tantos deseamos. Cuando deseamos a las otras personas un feliz año no es simplemente un saludo vacío, sino que sea un compromiso serio de trabajar conjuntamente para lo que nos hace falta a todos.
¿Cuál sería el mensaje que usted, a través de El Impulso, le enviaría a los católicos, especialmente a los del estado Lara que ya están preparados para efectuar la mayor procesión del país, el 14 de enero, cuando sea llevada la Divina Pastora por el pueblo de Santa Rosa a la catedral de Barquisimeto?
El primer mes del año siempre comienza con las fiestas en honor María, que es la madre de la Iglesia, que es madre nuestra. Que sepamos que esa ternura, esa preocupación, esa vigilancia permanente que tienen nuestras madres, nuestras mujeres, son la demostración de quienes sanamente nos guían. Entender esa capacidad tan grande de sacrificio, de pensar con alegría, es comprender que ese es el producto del sentir colectivo y es lo que va logrando en nosotros, que sintamos, que vivamos, que la fraternidad, la capacidad de perdón y de misericordia, de verdadero sentido samaritano; es decir, de ayudarnos los unos a los otros, más allá de las diferencias que podamos tener, sea lo que nos conduzca por los caminos que todos soñamos. Así, que este es el momento de recibir una gran bendición de Dios y que María Santísima, nuestra madre, mediante todas las advocaciones tan bellas de nuestra patria esté a nuestro lado y que a partir del próximo 14 de enero, nuestra Divina Pastora nos abra un camino de entendimiento, justicia y progreso, por el cual todos los venezolanos transitemos.-
-El Impulso-Entrevista dominical




