Fin de año y Sagrada Familia
Vamos a pedirle a nuestra querida Sagrada Familia que muchos venezolanos puedan regresar, logren conseguir trabajo bien remunerado y no sean perseguidos por manifestar su visión de la Venezuela actual

- Javier Duplá sj.:
Pues sí, señor, ya llegó el fin del año, lo mismo que llegó muchas veces para José, María y el niño Jesús. Pero ellos no lo celebraban, porque no era costumbre en ese tiempo en que el calendario era distinto. Tuvieron que emigrar a Egipto para evitar que Herodes matara al niño, convirtiéndose en asesino de muchos otros niños en Jerusalén y alrededores. Allí tuvieron que pasar muchas penas: no conocían la lengua, no tenían trabajo, su religión era otra, se sentían extraños a los de allá… como tantos venezolanos que han tenido que emigrar. El amor inmenso que sentían como familia les hizo superar aquellos malos tiempos. Y a muchos venezolanos eso mismo les ha ocurrido: el amor de la familia les ha salvado.
José era hábil con las manos, sabía hacer de todo y pronto hizo que María tuviera leche para alimentar al bebé. Y ella, tan perspicaz y buena como era, pronto tuvo amigas que le enseñaron a cocinar como ellas lo hacían, con los ingredientes de la tierra del Nilo. El bebé Jesús iba creciendo a ojos vistas. ¡Qué niño tan rico, tan precioso!, decían las vecinas.
¿Cuánto tiempo estuvieron en Egipto? Unos pocos años hasta que murió Herodes. Luego regresaron a Nazaret. ¡Qué alegría la de aquellos vecinos que los conocían y los querían! Allí creció Jesús: bebé, niño, adolescente, joven. No sabemos nada de aquellos años, pero en ellos aprendió la Escritura, su padre le enseñó un oficio, hizo amigos y asombró a los doctores en Jerusalén con tan solo 12 años. Su madre María no entendió porque no regresaba con ellos a Nazaret, y eso le pasó también en otras ocasiones. ¡Qué gran lección para la cultura moderna, que no acepta lo que escapa a su alcance limitado!
Ahora que estamos estrenando un nuevo año, vamos a agradecer a esta bendita sagrada familia lo que recibimos de Dios en 2025, un año complejo y difícil para tantas familias en dificultades de entendimiento, en separación por la emigración. Como dice muy bien Jesús María Alemany: “Al mirar hacia atrás, antes de cruzar el puente hacia el próximo año, me siento sorprendido por las muchas personas, conocidas o anónimas, que han hecho posible mi vida. Lo doy casi siempre por evidente, pero no lo es. Es imposible ser humano sin un sentimiento de gratitud profundo por lo que recibimos, ya que somos seres limitados. Por eso no comparto la simple alabanza de la meritocracia si se concibe como estar orgulloso de uno mismo, de mis logros, sin reconocer lo recibido día a día de Dios, de la Tierra que a todos nos cuida, de nuestros compañeros de aventura humana. A final de año no cabe hacer una gloriosa memoria personal sin tomar consciencia de que se sustenta sobre muchos dones más básicos que hemos recibido.” (“Convivencia con gratitud”, Heraldo de Aragón, 28 diciembre 2025).
Vamos a pedirle a nuestra querida Sagrada Familia que muchos venezolanos puedan regresar, logren conseguir trabajo bien remunerado y no sean perseguidos por manifestar su visión de la Venezuela actual.-




