Comisión Episcopal de Educación ante el reinicio de clases
Nos unimos al anhelo de que la educación sea el espacio donde se afiancen la paz y la justicia, reconociendo que, a pesar de las dificultades, el espacio educativo sigue siendo el lugar más sagrado para sembrar la semilla de la fe, el compromiso con los valores de la justicia y la libertad que orientan nuestra existencia

MENSAJE DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE EDUCACIÓN ANTE EL
REINICIO DE ACTIVIDADES ESCOLARES
Caracas, 9 de enero de 2026.
Desde la Comisión Episcopal de Educación, pedimos al Señor los acompañe en cada
paso que den, que su luz revelada en la Epifanía recién celebrada brille en sus corazones y
que la alegría del encuentro renueve sus fuerzas para servir con fidelidad evangélica.
Al retomar el camino hacia nuestros centros en este nuevo año civil, nuestra
Comisión desea enviarle un saludo lleno de esperanza a cada docente, a cada estudiante,
a cada familia y a cada miembro que conforma toda la comunidad educativa nacional. A
todos ustedes, queremos animarles a iniciar este nuevo ciclo bajo la mirada amorosa de
Dios, quien en las palabras del profeta Isaías nos susurra al alma: “No temas, porque yo
estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te
ayudaré, te sostendré con la diestra de mi justicia” (Is. 41, 10). Estas palabras no son solo
un consuelo, sino una certeza para el tiempo que vivimos: no estamos solos en la tarea de
educar; el Señor nos fortalece, nos ayuda y nos sostiene.
Como nos ha recordado recientemente el Papa León XIV, estamos llamados a ser
constructores de una «constelación educativa».
El Santo Padre nos invita a mirar el horizonte y descubrir que, a pesar de las sombras, cada recinto educativo es una estrella que, al brillar en conjunto con forma un mapa de esperanza y fraternidad. En Venezuela,
ser parte de esta constelación significa también mantener nuestros centros abiertos como
oasis de vida, donde los valores evangélicos que inspiran el humanismo cristiano sean el
punto de partida para el encuentro y la reconstrucción del tejido social desde su raíz.
Nos unimos a ese anhelo de que la educación sea el espacio donde se afiancen la
paz y la justicia, reconociendo que, a pesar de las dificultades, el espacio educativo sigue
siendo el lugar más sagrado para sembrar la semilla de la fe, el compromiso con los
valores de la justicia y la libertad que orientan nuestra existencia.
Caminamos bajo la guía de quienes ya recorrieron este suelo con santidad.
Pedimos a San José Gregorio Hernández que nos regale su sabiduría y su humildad para
servir, y a la Santa Madre Carmen Rendiles que nos enseñe a educar con esa ternura que
transforma vidas. Ellos son testigos de que en Venezuela es posible alcanzar la santidad
desde la mirada compasiva y la entrega generosa.
Recomendaciones para el encuentro espiritual en el inicio de clases
Para este retorno, animamos a las comunidades a que el primer encuentro no sea
solo administrativo, sino profundamente espiritual. Proponemos que puedan iniciar la
jornada con un momento de oración comunitaria donde la luz sea el símbolo central; esa
llama que vence las sombras e ilumina el camino a transitar. También les invitamos a crear
algunos materiales que nos ayuden a ambientar el espacio de oración y permitan
visualizar la «constelación educativa» que todos juntos formamos, recordando que la luz
de uno ayuda a iluminar el camino del otro.
Sería muy significativo que, al leer la Palabra de Dios, nos detengamos a meditar
sobre nuestra misión como «luz del mundo», invitando a todos los niños, adolescentes,
jóvenes y demás miembros de las comunidades educativas a presentar sus herramientas
de estudio y aprendizaje como instrumentos para la construcción de la paz para el país.
Más que un rito formal, busquemos que este momento sea una oportunidad para
escucharnos, para discernir la voluntad de Dios, de pedir por la concordia y la paz de
Venezuela, y de renovar nuestro compromiso de mantener nuestras escuelas como
espacios seguros de construcción de la ciudadanía, de la democracia, de la justicia y de la
paz.
Que Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela, los proteja hoy y
siempre. Dios les bendiga.
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Mons. Carlos Curiel Herrera.
Obispo de Carora
Presidente de la Comisión Episcopal de Educación




