La izquierda en armas (III)
Imprescindible, la búsqueda interior de razones que nos llevaron a creer en esa utopía cerrada

Gloria Cuenca:
Escribir esta parte cuesta y mucho. Si no fuera qué, por lo contrario de los filósofos existencialistas, “me importa la posteridad”, tal vez me saltaría esta parte del recuento que pretendo hacer. No es fácil reconocer los errores. Manifestado en oportunidades, no obstante, resulta complicado y difícil, arrepentirse y exponerlo. Insisto, “errar de humanos es, rectificar de sabios”. Saber que te has equivocado, contribuyendo con tu aceptación al descalabro de diferentes aspectos en la vida, en tu país, en la familia, y trabajo, otra vez, implica un desafío para quiénes con absoluta consciencia, hemos asumido y sabemos de nuestro terrible, descabellado, profundo error.
Imprescindible, la búsqueda interior de razones que nos llevaron a creer en esa utopía cerrada. En lo personal, ha sido explicado en mí libro.[1] La cuestión política, es decir la obsesión por la toma del poder del lado revolucionario, comienza con el triunfo de la revolución cubana, el 1ro/01/1959. Un aire de heroico romanticismo reviste la gesta de los barbudos en la Sierra Maestra. (Cuba) Hacía un año que había terminado la dictadura en Venezuela. En diciembre de 1958, se realizaron las primeras elecciones democráticas desde 1947. El 1ro de enero de 1959, lo repito, triunfa la revolución en Cuba; mientras nosotros queríamos construir una democracia. Tal vez, no hubo claridad en muchas de las personas involucradas: en la “construcción del sistema democrático”. No sé explicó el significado de: trabajar la democracia, desde la vía democrática. La pedagogía política sobre la democracia, no se enseña al ciudadano. Se da por sentado: todos saben qué implica el camino democrático. Se afirma con seguridad y tranquilidad “soy demócrata, quiero vivir en democracia”. ¿Es cierto?” No estamos acostumbrados a la libertad de expresión. Nos hace felices: debates por radio y televisión, además de la prensa escrita reflejando lo que ocurre aquí, y en Cuba. Una especie de embriaguez por las libertades, especialmente, la de expresión.
Se requería, según mi visión actual, explicar que la democracia, equitativa y justa, sin embargo, es más lenta. Al no haber una sola voz, sino muchas. Opiniones de todo tipo, concordantes y divergentes, requieren ser armonizadas para lograr los acuerdos. La más importante tarea: escuchar a todos y llegar a un consenso, lo ideal. Si no se logra, aprobar por mayoría, respetando siempre a la minoría. Definitivamente nada fácil. Opino que, los venezolanos, descalificando nuestros logros, no nos dimos cuenta, especialmente en la izquierda, de la grandeza y la trascendencia de construir una verdadera democracia.
Los “revolucionarios” se jactaban de la velocidad de los logros en Cuba. No existe estado de derecho, gobiernan por Decreto y toman decisiones. Nada de elecciones, menos discusiones, no hay necesidad dicen.
En Cuba, sin ningún tipo de discusión, el autoritarismo impera. Unanimidad absoluta, una sola voz. Quien no estaba de acuerdo, desaparecía del espacio político. Hicieron juicios sumarios y juzgaron a quienes consideraron responsables de los delitos de la dictadura de Batista, cómplices y hasta complacientes; fueron condenados a la pena capital. El planeta democrático se puso en alerta.
El Partido Comunista, el Movimiento de Izquierda Revolucionario, y la Izquierda de URD se agruparon en un frente político-militar, para seguir con rigor las pautas dictadas desde Cuba. Hubo contradicciones al interior de los partidos: derrotados los que creían que no se debía actuar imitando a Cuba; triunfaron quiénes consideraban había urgencia por “tomar el poder”. Ocurrieron complicaciones después de la salida del sector radical de Acción Democrática, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, (M.I.R. con la” tesis del viraje a la izquierda”. Mayo de 1960) unido a quienes en el Partido Comunista auspiciaban la lucha armada decidieron enviar gente a las montañas, “guerrilleros”, (siguiendo a Castro y a Mao,) se formaron las “unidades tácticas de combate” en las ciudades más importantes. También la izquierda de URD envió su gente a las montañas. Las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, (FALN)Iniciaron acciones de propaganda que sorprendieron al mundo y la violencia se impuso.
Durante una década se intentó tomar el poder por vía violenta, para imponer la vía revolucionaria, es decir el pensamiento marxista-leninista-castrista; con el apoyo de la revolución cubana y sus líderes. Ellos, con la esperanza de lograr “el petróleo venezolano”. (Lo mismo, siempre.) El ejército venezolano derrotó todas esas aspiraciones y logró el fracaso de la política agresiva de la izquierda en armas. Hubo dos intentonas de golpes revolucionarios: Puerto Cabello y Carúpano, derrotados por las Fuerzas Armadas de Venezuela. Además de desembarcos armados: por Machurucuto y Falcón. También fracasaron.
Al llegar al poder, el presidente Rafael Caldera, (1968) por vez primera, (ya prácticamente acorralados y desmantelados todos los focos guerrilleros) con espíritu democrático y cristiano, propuso la “Política de Paz Democrática”, que fue aceptada por la mayoría de los líderes guerrilleros. Dos o tres de ellos, no se acogieron a la pacificación. (Douglas Bravo y Julio Escalona, entre los que recuerdo ahora) El proceso avanzó con éxito. Se convocaron elecciones democráticas y se logró lo esperado: un presidente democráticamente electo; paz y en general todos de acuerdo: seguir adelante con la democracia como sistema. No más aventuras, ni disparates. ¡Dios nos iluminó y guío! Con su favor y misericordia hasta que ocurrieron los hechos del “Caracazo”. Continuaré…
[1] “De Regreso de la Revolución”. Gloria Cuenca. Caracas, 2015. Edit.05Ah19. Cap-V-Vi. Pp. 110 a 124.




