Dimensión catequética
El documento sobre los laicos, sector que cuantitativamente casi totaliza al Pueblo de Dios, se plantea este serio desafío: “Proporcionar a los laicos, en todas las etapas de su vida, una formación desde la fe integra, gradual y permanente”

Mons Ovidio Pérez Morales:
La catequesis es una de las seis dimensiones de la misión de la Iglesia. Como tal, no es algo aislado, sino en viva y permanente intercomunicación con los otros objetivos específicos del quehacer eclesial.
Puede hablarse en esa perspectiva de un giro copernicano (cambio en profundidad) en materia catequética. De conceptuarla como un acto puntual, focalizado en niños y polarizado en la recepción de sacramentos de la iniciación cristiana, se pasa a interpretación, que de modo sintético se contiene en el cuarto documento del CPV, que versa sobre la catequesis:
La propuesta de una ampliación del concepto de catequesis (Cf. CT 17), se traduce en hacer de ésta un proceso catecumenal (Cf. CT 18 d; SD 33; 41; 49). De ahí se sigue que todo sistema catequístico debe apuntar en dos direcciones: una primera, expresar con el término teológico-pastoral de catequesis no un acto puntual ni una actividad ocasional (con motivo de un sacramento), sino un proceso pedagógico o conjunto de etapas sucesivas de formación integral, cohesionadas internamente por una finalidad o intención: la madurez espiritual (Cf. Ef 4,13). Y, una segunda, asumir la catequesis de adultos como “forma principal de la catequesis” (DGC 59) y, desde esta opción, orientar la catequesis de niños y adolescentes (CAT 55).
Bien expresivo al respecto es el Desafío 1 que en la tercera parte, el Actuar, de dicho documento, plantea el Concilio: “Dar prioridad a la catequesis como proceso de iniciación y maduración en la fe de la comunidad cristiana, ante todo de los adultos”.
Si esto puede considerarse válido para todo tiempo, urge en nuestro tiempo dada la circunstancia especial de la Iglesia, que se mueve en un creciente ambiente pluralista y en el cual surgen múltiples desafíos en los ámbitos político y ético-cultural. Pensemos, por ejemplo, en lo que el CPV explicita respecto del compromiso cristiano en la construcción de una nueva sociedad (CIGNS 90) y en la compleja problemática que se experimenta en los campos de la vida y de la familia. El documento sobre los laicos, sector que cuantitativamente casi totaliza al Pueblo de Dios, se plantea este serio desafío: “Proporcionar a los laicos, en todas las etapas de su vida, una formación desde la fe integra, gradual y permanente” (LCV Desafío 3).
Desde una pastoral de conjunto se han de organizar acciones que respondan de modo serio a estas exigencias, lo cual, requiere como elemento básico, fraguar iniciativas que envuelvan a grupos y comunidades, y no sólo individuos aislados, en la tarea formativa, aprovechando para eso también y seriamente los amplios recursos que ofrece hoy la tecnología comunicacional.
La comprensión de la catequesis como dimensión evangelizadora será un poderoso estímulo a llevar adelante el giro copernicano al cual se hizo referencia al inicio y permitirá convertir a las iglesias en efectivas comunidades educadoras en la fe.-




