Opinión

“El caracazo”: implicaciones (IV)

Insisto en su fracaso como golpista; para entender su fracaso como presidente. Sus conflictos personales lo desbordaban.   Pretendió gobernar basado en su carisma, como si fuera un deportista o un actor de TV, resultó un fracaso. Hoy lo sabemos

Gloria Cuenca:

La izquierda venezolana, derrotada en armas, aceptó, al menos aparentemente, la democratización. Por supuesto, hubo excepciones, no impidieron el desarrollo del proceso electoral. El Movimiento al Socialismo, (M.A.S) creció; apareció la Causa “R”, casi alcanza la presidencia; la Liga Socialista, se organizó y hasta el Partido Revolucionario de Venezuela, (P.R.V) de Douglas Bravo, (éste no se había pacificado) entre otros, manifestaron estar dispuestos a participar, en   elecciones nacionales.

Debe recordarse, qué durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, (1974-1979) se decretó y validó muchos de los planteamientos hechos desde el Frente de Liberación Nacional. (F.L.N.) Se pusieron en práctica la mayoría de peticiones de la izquierda: apertura de relaciones con todos los países, libertad de expresión, nacionalización del hierro y el petróleo, los presos políticos, liberados con la pacificación. La posición del país, desde el punto de vista comunicacional, impresionante: la creación de las Políticas Nacionales de Comunicación y Venezuela a la vanguardia en el planeta. Los aspectos democratizadores resultaron increíbles. Quién fue Ministro del Interior, del gobierno de Rómulo Betancourt, se transformó en un hombre progresista, dispuesto a hacer los cambios pedidos por la izquierda.

Los demócratas celebraron. Los resentidos de siempre, quienes no quieren, el progreso y el desarrollo sino el poder por el poder, se dieron cuenta del cambio; quedaron sin consignas.

No entendieron:”¿adecos, haciendo reformas a partir de ideas izquierdistas?” Transcurrieron horas debatiendo. Desconcertados por lo que hacía el presidente; quién no se amilanó y siguió con su plan. También trascendente: el Plan “Ayacucho”. (No   militar, sino educativo) Se dieron becas de estudio para pre y post grados en el país y en el exterior. La mayoría de los becarios lograron su propósito. Completaron sus estudios con honores y regresaron al país, a devolver lo logrado, una gran mayoría. Sucesivamente, por vía democrática se fueron mejorando y logrando los avances necesarios. Venezuela era un faro de democracia, prosperidad y esperanza. Vino una enorme cantidad de gente de los países cercanos atraídos por la riqueza y la abundancia existente. Recibidos con afecto, especialmente, la gente que venía huyendo de las dictaduras del sur. Los sucesivos gobiernos siguieron esa línea. Este período de bonanza terminó. El país con democracia, continuó la senda trazada por los líderes. Después vino la gran crisis bancaria.

Llega el segundo período presidencial de Carlos Andrés Pérez (1988/1993) Asesorado por un grupo de brillantes venezolanos, tecnócratas e intelectuales, eficientes, decidieron que el derroche de dinero, la abundancia que se dijo, se administraría con “criterio de escasez;” no había resultado. El modelo rentista usado hasta ese momento se había agotado y había que hacer cambios. La primera proposición fue aumentar el precio de la gasolina. El costo por litro era el más barato del mundo, y aumentó una pequeña porción. Ningún demócrata imaginó lo que ocurriría. De repente, 15 días más tarde de la toma de posesión del presidente Pérez R. por segunda vez, todo cambió.

¿Qué sucedió? En aquellos momentos quedó en evidencia la buena fe y en cierto sentido la ingenuidad del presidente Carlos A. Pérez R. Lo que narro a continuación se supo mucho después. En aquellos momentos lo que se decía, al respecto: “fue una protesta espontánea y popular, por el alza de la gasolina”. Así lo creímos hasta que apareció la verdad: Carlos Andrés Pérez, demócrata de verdad, pensó, iluso él, que Fidel Castro, quien lo felicitó por haber triunfado en las elecciones y a quien conocía desde joven, (se habían entrevistado en Costa Rica, en los años del exilio) era un hombre leal, se podía confiar en él. Eso creyó CAP. No hay lealtad en ningún comunista, su única lealtad, la locura revolucionaria.

Castro invitado a la toma de posesión de CAP, febrero de 1989, pidió 2 aviones; uno para su comitiva: supuestos guardias, cocineros, barbero, entre otros. No confiaba en nadie; otro avión, donde venía él, con todo su personal de seguridad. Más de 300 personas. También exigió que se le dejaran 2 pisos libres en el Hotel donde se alojaría.[1] La verdad, traía una gran cantidad de individuos usados en motines en varias de sus intervenciones en África. Encargados de desatar el caos en Caracas, el 27 de febrero de 1989. Fue una semana terrible. Después de leer el libro del General Fuenmayor se entiende lo que ocurrió: Fidel Castro desestabilizó con malévola intención el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, también a la democracia representativa. Por años, pensé que faltaba, pedagogía política. La acción de Castro, condicionó toda esa etapa, y dura hasta hoy. La izquierda, con importantes excepciones: Américo Martin E y Teodoro Petkoff, entre otros importantes y pacificados líderes, entendieron la grandeza de lo que estaba en juego. Los “lidercillos,” como de costumbre creyeron que “pescarían en río revuelto”; en lugar de enfrentar la crisis de la democracia, con más democracia, todos creyeron que “gobernarían a Chávez Frías”; apoyaron al golpista fracasado. Insisto en su fracaso como golpista; para entender su fracaso como presidente. Sus conflictos personales lo desbordaban.   Pretendió gobernar basado en su carisma, como si fuera un deportista o un actor de TV, resultó un fracaso. Hoy lo sabemos. Advierto que, a mí, nunca me engañó. Lo siento por los ingenuos. Esta historia,continuará…

[1] Esta información está en el libro del General Herminio Fuenmayor. Co protagonista de esos acontecimientos.

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