Marco Rubio: Durante una etapa de transición es inevitable interactuar con las estructuras de poder existentes
El Secretario de Estado, Marco Rubio explicó política de los Estados Unidos hacia Venezuela: Estabilización, transición y realineamiento estratégico

Los dólares por ingreso del petróleo venezolano los va a manejar EE.UU. y María Corina Machado podrá formar parte de la transición.
Durante una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el secretario de Estado Marco Rubio expuso la estrategia de Estados Unidos hacia Venezuela tras la salida de Nicolás Maduro, describiendo al país como una amenaza regional de larga data y, al mismo tiempo, una prueba clave del liderazgo estadounidense en el hemisferio occidental. Interrogado por el presidente del comité, el senador Jim Risch, y la miembro de mayor rango, la senadora Cynthia Shaheen, Rubio subrayó que el foco ya no está en cómo cayó Maduro, sino en lo que viene a continuación.
Rubio describió a la Venezuela bajo Maduro como un riesgo estratégico insostenible para Estados Unidos y sus socios regionales. Según el secretario, el país se había convertido en un centro de operaciones para adversarios de Estados Unidos, al servir como principal base de Irán en el hemisferio occidental, un punto clave de influencia rusa junto con Cuba y Nicaragua, y una fuente de petróleo fuertemente descontado para China, en algunos casos con pérdidas de hasta 20 dólares por barril y utilizado para pagar deuda en lugar de beneficiar al pueblo venezolano.
Al mismo tiempo, Rubio caracterizó al gobierno de Maduro como un régimen de narcotráfico, que cooperaba abiertamente con grupos armados como las FARC y el ELN de Colombia, y permitía que organizaciones dedicadas al tráfico de drogas operaran libremente dentro del territorio venezolano. Esta combinación de influencia de potencias adversarias y crimen organizado, sostuvo, representaba una amenaza directa no solo para Estados Unidos, sino también para Colombia, la cuenca del Caribe y la estabilidad regional en general.
Según la agenda oficial de Rubio, el encuentro será a puerta cerrada y tendrá lugar a la 1 de la tarde después de que el jefe de la diplomacia estadounidense informe al Senado sobre la política del Gobierno de Trump hacia Venezuela.

Tres objetivos: estabilización, recuperación y transición democrática
Rubio explicó que la política estadounidense hacia Venezuela se estructura en torno a tres objetivos secuenciales. El primero, y más inmediato, es la estabilización. Tras la salida de Maduro, la principal preocupación fue evitar el colapso del Estado, un conflicto civil o un éxodo masivo de refugiados, especialmente hacia la vecina Colombia. Según Rubio, esos escenarios más graves han sido evitados hasta ahora.
Un elemento central de ese esfuerzo ha sido el diálogo directo con las autoridades venezolanas que actualmente controlan las instituciones del Estado, incluidas las fuerzas de seguridad y los aparatos administrativos. Si bien reconoció la naturaleza profundamente corrupta del régimen anterior, Rubio enfatizó que durante una etapa de transición es inevitable interactuar con las estructuras de poder existentes.
Local
Una herramienta clave para la estabilización ha sido el régimen de sanciones estadounidenses sobre el petróleo venezolano. En virtud de un arreglo temporal, Washington ha permitido que el petróleo sancionado se venda a precios de mercado, en lugar de los fuertes descuentos exigidos anteriormente por compradores extranjeros. Los ingresos se depositan en cuentas sujetas a supervisión de Estados Unidos, con restricciones estrictas sobre el uso de los fondos. Según Rubio, el dinero está destinado a funciones esenciales del Estado, como salarios policiales, servicios de saneamiento y salud pública, y debe respaldarse con presupuestos mensuales y un proceso de auditoría externa.
Rubio señaló que Venezuela enfrentaba una grave crisis fiscal y logística, que incluía falta de capacidad de almacenamiento de petróleo y la imposibilidad de financiar operaciones básicas del gobierno. Un pago inicial de 300 millones de dólares se realizó para evitar el colapso inmediato de los servicios públicos, mientras que los fondos restantes permanecen bajo supervisión a la espera de usos autorizados adicionales.
Reformas energéticas y reducción de la influencia extranjera
La segunda fase de la política estadounidense es la recuperación, centrada en reconstruir la industria petrolera venezolana bajo condiciones transparentes y legales. Aunque Rubio destacó que Venezuela no es indispensable para los mercados energéticos mundiales, reconoció que los ingresos petroleros siguen siendo esenciales para la estabilidad y prosperidad a largo plazo del país.
Rubio destacó la aprobación de una nueva ley de hidrocarburos por parte de las autoridades venezolanas como una señal temprana, aunque incompleta, de reforma. La ley elimina varias restricciones de la era Chávez a la inversión privada y representa un cambio significativo frente al sistema estatal, clientelista y opaco que caracterizaba anteriormente al sector. Aunque aún se requieren reformas adicionales para atraer inversiones sustanciales, Rubio describió esta medida como un paso importante.
Otra prioridad durante la fase de recuperación es la reducción de la influencia de Irán, Rusia y China. Rubio afirmó que Venezuela ahora obtiene insumos críticos para la producción petrolera desde Estados Unidos, en lugar de depender de Rusia. También informó que, por primera vez en dos décadas, se están llevando a cabo conversaciones serias sobre lucha contra el narcotráfico entre funcionarios estadounidenses y autoridades venezolanas.
Elecciones libres y rendición de cuentas
El tercer objetivo, y el estado final deseado, es una transición democrática. Rubio dejó claro que la meta es una Venezuela amiga, estable, próspera y democrática, donde se celebren elecciones libres y justas y todos los sectores de la sociedad puedan participar de manera significativa. Subrayó que no basta con celebrar elecciones si los candidatos de la oposición son excluidos, si el acceso a los medios está restringido o si continúa la represión política.
Rubio declaró que el objetivo final es lograr una Venezuela amigable, estable, próspera y democrática, en la que se celebren elecciones libres y justas.
Como parte de este proceso, las autoridades venezolanas han comenzado a liberar presos políticos —posiblemente hasta 2.000—, aunque Rubio señaló que el ritmo es más lento de lo deseable. Aun así, indicó que algunos de los liberados ya están retomando su participación en la vida política, un avance que calificó como alentador, aunque frágil.
El objetivo final es que queremos llegar a una fase de transición en la que tengamos una Venezuela amiga, estable, próspera y democrática, en la que todos los sectores de la sociedad estén representados en elecciones libres y justas, declaró.
Compromiso diplomático y preocupaciones de supervisión
Rubio también anunció planes para restablecer una presencia diplomática de Estados Unidos en Venezuela, inicialmente a través de la Unidad de Asuntos Venezolanos en Bogotá y, posteriormente, en Caracas. Explicó que esto permitirá a Estados Unidos interactuar no solo con las autoridades interinas, sino también con la sociedad civil y la oposición, además de contar con información en tiempo real sobre la situación en el país.
En respuesta a las preocupaciones expresadas por la senadora Shaheen sobre la corrupción y el narcotráfico entre funcionarios venezolanos actuales, Rubio reconoció los riesgos, pero enfatizó que todos los ingresos petroleros liberados bajo licencias estadounidenses están estrictamente controlados. Señaló que los gastos estarán definidos de antemano y sujetos a auditorías independientes, cuyos resultados se reportarán al Congreso.
Un camino difícil pero necesario
Rubio concluyó advirtiendo que no debe esperarse una transformación rápida. Describió la cultura política venezolana como moldeada por décadas de corrupción y criminalidad, y señaló que una reforma real tomará tiempo. No obstante, sostuvo que la trayectoria actual representa un avance significativo en comparación con la situación bajo Maduro.
Reconociendo los riesgos y las incertidumbres que aún existen, Rubio afirmó que Estados Unidos —y el pueblo venezolano— se encuentran en una mejor posición hoy que antes de la salida de Maduro, y que la supervisión constante y el compromiso sostenido serán fundamentales para garantizar un futuro democrático y estable para Venezuela.-
Harold Santana – T51- y EFE




