Iglesia Venezolana

Entregan una reliquia de San José Gregorio Hernández a la Cartuja de Farneta en Italia

En un acto de “profunda significación eclesial” fue entregada a la Cartuja de Farneta —un monasterio cartujo ubicado al norte Lucca, en la región italiana de Toscana—, una reliquia de primer grado de San José Gregorio Hernández, quien junto a Santa Carmen Rendiles se convirtieron en los primeros santos de Venezuela, el pasado 19 de octubre.

Tras considerar la vida religiosa como vocación de vida, el “médico de los pobres” llegó a la Cartuja de Farneta el 16 de julio de 1908. Allí tomó el nombre de Fray Marcelo. Sin embargo, las duras reglas de la Orden quebrantarían la salud del santo venezolano, por lo que, nueve meses después de su llegada, sus superiores recomendaron que dejara el hábito y regresara a Venezuela para restablecerla.

Al final, San José Gregorio entendería que Dios no le llamaba a la vida monástica, dedicando el resto de su vida a santificarse por medio de la medicina, atendiendo a sus pacientes con bondad y desprendimiento, especialmente a aquellos más pobres.

Este jueves, un fragmento de hueso regresó a la Cartuja de Farneta, de manos del diácono venezolano Jean Carlos González, quien se trasladó desde Asís para dar cumplimiento al compromiso que el Cardenal Baltazar Porras, Arzobispo Emérito de Caracas, hiciera en octubre al superior del monasterio.

“Para mí fue un regalo de Dios muy grande. Poder estar ahí presente, poder entrar a la celda donde vivió este hombre —que es nuestro primer santo— donde seguro tuvo tantos espacios de oración y reflexión, donde él mismo labró su santidad a principios del siglo XX”, dijo el diácono Jean Carlos, en una entrevista con ACI Prensa.

“Para mí fue un acto de amor de parte de Dios. Pusimos en oración ese día a todo el pueblo venezolano y a toda la feligresía que se iba a reunir, en ese momento, en Roma para celebrar la canonización de los primeros santos venezolanos”, agregó

En la Cartuja de Farneta vivió otro venezolano, el Siervo de Dios Salvador Montes de Oca, segundo Obispo de Valencia. En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, Mons. Montes de Oca fue fusilado junto a otros seis monjes y seis hermanos laicos, a manos del ejército Nazi, por haber refugiado en el monasterio a muchos perseguidos políticos.

Los monjes conservan reliquias de sus hermanos mártires, junto a las que ahora reposa la de San José Gregorio. El diácono Jean Carlos aseguró que para los frailes “fue un momento muy importante” y expresó que pudo percibir en ellos “una humilde alegría” al recibir la reliquia del santo venezolano. En la Cartuja, curiosamente le siguen llamando Fray Marcelo, contó.

Además, dijo que el testimonio de San José Gregorio y de Mons. Montes de Oca debe “ser un honor” para todos los venezolanos y también que “nuestro país esté presente en la oración de estos monjes” debe ser motivo de agradecimiento.

El diácono resaltó que la figura del “médico de los pobres” es una que sirve para inspirar a laicos y religiosos por igual.

“Este santo ha traspasado las fronteras de Venezuela”, expresó. “Es un gran hombre, un gran médico y un gran santo que sigue intercediendo en la vida de las personas, especialmente aquellas que lo buscan por temas de salud”, concluyó.-

Andrés Henríquez

Andrés Henríquez/Aciprensa

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