Opinión

Deng Xiaoping: El Genio del Capitalismo bajo el Socialismo

Deng optó por un método experimental: probar reformas a pequeña escala y extender solo aquello que funcionaba

José Antonio Gil Yepes:

Tras la muerte de Mao en 1976, China salía de la Revolución Cultural con una economía empobrecida, escasez de alimentos, fuerte desorganización institucional y miles de perseguidos políticamente. Deng Xiaoping fue rehabilitado políticamente (había sido exiliado al campo, marginado a vivir como peón agrícola, por intentar reformas) y, en 1978, desplazó a Hua Guofeng y se convirtió en el líder máximo. Su liderazgo fue de facto, porque Deng le dejó a Hua en los cargos que le había transferido Mao: Primer Ministro, Presidente del Partido y Presidente de la Comisión Militar. Con un liderazgo de facto, Deng impulsó el programa conocido como “reforma y apertura” y el proceso de rectificación llamado Boluan Fanzheng para deshacer excesos de la etapa maoísta.

En su discurso, Deng mantuvo los “Cuatro Principios Fundamentales”: liderazgo del Partido Comunista, socialismo, dictadura del proletariado y marxismo-leninismo-pensamiento de Mao, como línea roja para tranquilizar a los sectores conservadores (quienes lo hubieran fusilado o vuelto a exiliar al campo y obligado a guardar silencio). Pero, al mismo tiempo, promovió la idea del “socialismo con características chinas”,  introduciendo mecanismos de mercado sin declarar el abandono del socialismo. Frecuentemente planteaba reformas diciendo…”como decía Mao ZeDong”, cuando, en realidad, no sólo no lo había dicho su predecesor, sino que podía haber dicho lo contrario; como describe Ezra Vogel en su famoso libro Deng Xiaoping.

Usó su autoridad personal y alianzas dentro del partido para aislar a los opositores más duros, mientras defendía una línea pragmática resumida en frases como “no importa de qué color es el gato, con tal de que cace ratones”. Se fue rodeando, progresivamente (como buen estratega),  de ingenieros (Deng era ingeniero), apostándole a llenar cargos públicos con las mentes más racionales posibles o menos condicionables por mitos ideológicos o por la ignorancia propia de los que llegan a cargos por clientelismo político con tal y sean leales a quien los nombra. A esos nuevos cuadros burocráticos los envió a Europa, Corea del Sur, Taiwán y Estados Unidos para que vieran cómo se podían hacer mejor las cosas.

Deng optó por un método experimental: probar reformas a pequeña escala y extender solo aquello que funcionaba. Una de sus primeras reformas fue eliminar el mandato que obligaba a los campesinos a ir a una reunión masiva en sus respectivos caseríos, a escuchar una hora de lectura del Libro Rojo de Mao. La producción subió en el campo porque, en vez de tener que ir a oír mensajes de exaltación de una revolución que les había arruinado y reprimido, los campesinos podían descansar.  También se desmanteló progresivamente el sistema de comunas populares y se implantó el “sistema de responsabilidad familiar”: la tierra seguía siendo colectiva, pero se asignaban parcelas a familias que, tras cumplir una cuota al Estado, podían quedarse y vender el excedente. Esto disparó la producción agrícola y los ingresos rurales, mejorando la seguridad alimentaria y el nivel de vida de cientos de millones de campesinos. En la industria urbana se dio más autonomía a las empresas estatales para producir y vender por encima de las cuotas fijada por la planificación central obligatoria, así como dando margen para ajustar precios al mercado. Además, se permitió la actividad de empresas privadas y mixtas y se expandió el sector servicios, algo inexistente o marginal bajo Mao.

Se descentralizaron decisiones hacia gobiernos locales y regionales, que podían ensayar formas de privatización parcial y nuevas formas de gestión y hasta fijar reglas de comercio exterior, para atraer a los inversionistas privados. La clave de esto fue que Deng le aseguró a los alcaldes y gobernadores que no podían contar con recursos del gobierno central para refinanciar esas empresas; …”que buscaran soluciones propias”, indicando explícitamente que debían buscar socios entre las mejores empresas privadas en el mundo para resolver el grave problema de las empresas del Estado chinoDe allí surgió el proceso de privatizaciones masivas de las empresas del Estado chino. Estos experimentos exitosos se generalizaron luego a nivel nacional. Este enfoque evitó choques bruscos tipo “terapia de choque” y fue generando consenso interno porque los líderes locales y regionales, obviamente miembros del Partido Comunista, se  beneficiaban cuando sus regiones crecían más rápido.

Deng creó Zonas Económicas Especiales (ZEE) en la costa (como Shenzhen y Zhuhai), con ventajas fiscales, reglas más flexibles y orientación exportadora, donde se concentraron el capital extranjero y nuevas tecnologías. Estas zonas actuaron como laboratorios del capitalismo regulado dentro de un marco socialista y, al mostrar resultados espectaculares, sirvieron para legitimar la extensión de las reformas al resto del país.

La Constitución de 1982 mantuvo la primacía de la propiedad pública (estatal y colectiva) sobre los medios de producción. Sin embargo, ya reconocía que los ciudadanos podían poseer “ingresos obtenidos legalmente, ahorros, casas y otros bienes legales”, pero sin llamarlos aún “propiedad privada” ni equipararlos a la propiedad pública.

En 2004 se aprobó una reforma decisiva del artículo 13 de la Constitución: Se introdujo explícitamente el concepto de “propiedad privada”, señalando que “la propiedad privada lícita de los ciudadanos es inviolable”. Se establece que el Estado “protege, conforme a la ley, los derechos de los ciudadanos a la propiedad privada y a su herencia”. Se añade que el Estado puede expropiar o requisar propiedad privada en interés público, pero debe dar compensación conforme a la ley. Se refuerza la idea de “fomentar, apoyar y guiar la economía privada”, integrándola como parte del “socialismo de mercado”.

Complementando la reforma constitucional, en 2007 se promulgó la Ley de Propiedad de la República Popular China. Sus efectos principales fueron: Sistematizar todos los tipos de propiedad (estatal, colectiva, privada, usufructo sobre tierras, etc.). Establecer que la ley protege por igual la propiedad pública y la privada, rompiendo el principio anterior de clara superioridad de la propiedad pública. Define derechos de los propietarios de viviendas urbanas, propiedad empresarial privada y otros activos, lo que refuerza la seguridad jurídica para la inversión privada. En la Constitución vigente, tras la revisión de 2004, los artículos 12 y 13 coexisten: uno declara “sagrada e inviolable” la propiedad socialista pública y el otro declara “inviolable” la propiedad privada lícita, con protección estatal.

Con esta combinación de control político fuerte, pragmatismo ideológico, experimentación local y apertura gradual, Deng transformó una economía, rígida y pobre en una economía socialista de mercado. Entre 1978 y las décadas siguientes, China registró algunas de las tasas de crecimiento más altas del mundo y un aumento masivo del PIB y del nivel de vida, fenómeno que muchos analistas han llamado el “milagro económico chino”.

Por cierto, el “milagro económico mundial” anterior al chino fue el de Venezuela. Desde 1930 hasta 1973 tuvimos un crecimiento promedio del PIB del 7% interanual con una inflación mínima, entre el 1 y el 2% al año y un avance en todos los indicadores socioeconómicos. Este milagro se paró en seco por el disparate que cometieron los populistas de turno, cuando, a partir de 1973, dispararon los precios de los hidrocarburos y estatizaron las empresas privadas que producían petróleo en los países OPEP. Más nunca hemos tenido equilibrio ni estabilidad macroeconómica y se ralentizó el avance en nuestros indicadores de bienestar social. Por eso, bienvenida la reforma de la Ley de Hidrocarburos y espero que la sigan reformando para profundizar el papel de las empresas mixtas bajo administración privada y su seguridad jurídica. Pero, nuestro mayor reto es diversificar las exportaciones. De lo contrario, nunca tendremos una economía equilibrada ni estable, nunca alcanzaremos un amplio nivel de bienestar social, nunca  seremos un país democrático pluralista que pueda garantizar seguridad jurídica. Hasta entonces, seguiremos siendo un país “mandado por los gobernantes de turno”. Así ha sido desde que Colón llegó a estas tierras y, a quien intentó modernizarnos, lo removió del cargo su propia coalición de poder.-

@joseagilyepes

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba