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“La situación ha empeorado”: Dictadura de Nicaragua prohíbe misiones pastorales y más eventos religiosos

La dictadura ha perpetrado 1070 ataques contra la Iglesia Católica y ha prohibido 16.500 procesiones desde 2018, cifras que sólo van en aumento

“La situación ha empeorado” en Nicaragua, denuncia Martha Patricia Molina, investigadora nicaragüense en el exilio, tras la prohibición de las misiones pastorales en la Diócesis de León y el endurecimiento de la prohibición de eventos religiosos de la Iglesia Católica en Managua y otras ciudades.

La dictadura de Daniel Ortega y su esposa y copresidenta Rosario Murillo mantiene “un discurso de reconciliación y amor pero sus palabras no son consecuentes con sus acciones: tienen miedo a la fe y amor a Dios que siente el pueblo”, explica la también autora del informe Nicaragua: Una Iglesia perseguida, en declaraciones a ACI Prensa, este 10 de febrero.

La última entrega del informe de Molina, en agosto de 2025, señala que la dictadura ha perpetrado 1070 ataques contra la Iglesia Católica y ha prohibido 16.500 procesiones desde 2018, cifras que sólo van en aumento.

Molina afirma también que “la dictadura ha mandado a la policía en ocasiones a sacar de las actividades religiosas o de las misas a los presbíteros para amenazarlos, no les importa que estos se encuentren celebrando Misa”.

Esto agrava la situación de los sacerdotes, quienes ya venían sufriendo diversos controles por parte de la policía, que les exige informes semanales de sus actividades e incluso que muestren sus celulares para ver con quiénes tienen contacto.

Prohibidas las misiones pastorales en la diócesis de León

El 21 de enero, Molina denunció en su cuenta de X que la dictadura prohibió las misiones pastorales de la Diócesis de León, que agrupa a los departamentos de León y Chinandega, liderada por Mons. René Sándigo, el único obispo de Nicaragua que en 2021 votó en las elecciones presidenciales en las que Ortega fue reelegido, un proceso que fue calificado como una farsa por observadores internacionales.

“Hagan sus cosas adentro” y quédense en “sus parroquias”, fue la orden que dio la dictadura al clero, según señala Molina, precisando que de ese modo la diócesis no podrá realizar la misión para “llevar la Palabra de Dios casa a casa”.

ACI Prensa se contactó con la Diócesis de León para recoger su versión de los hechos, pero hasta la publicación de este artículo no ha recibido respuesta.

Félix Maradiaga, presidente de la Fundación para la Libertad de Nicaragua, alertó que la dictadura “ya no se limita a hostigar a líderes religiosos o cancelar procesiones, sino que ahora busca silenciar la fe en la vida cotidiana y castigar toda expresión espiritual que no controle”.

En declaraciones a ACI Prensa, Maradiaga precisó que la dictadura Ortega-Murillo “no sólo está prohibiendo festividades populares de profunda raíz cultural y religiosa —como el tradicional tope de santos en Diriamba— y restringiendo celebraciones de gran significado comunitario —como la del Divino Niño en Matagalpa—, sino que ahora está prohibiendo la predicación puerta a puerta y casa a casa”, afectando también a otras denominaciones cristianas.

La multitudinaria procesión y peregrinación del Divino Niño en Matagalpa —la diócesis del obispo Rolando Álvarez, expulsado a Roma en enero de 2024— ha sido prohibida y restringida por la dictadura desde hace algunos años.

La prohibición del tradicional “tope de santos”

En sus declaraciones a ACI Prensa, Molina recordó que la prohibición de las procesiones que ha impuesto la dictadura viene desde el 2022 y que este 2026, nuevamente “esas actividades religiosas están  prohibidas”.

Se refirió en concreto a la prohibición del “tope de santos” en Diriamba, en honor a San Sebastián, una fiesta en la que se encuentran varias imágenes de santos y en la que participan muchos fieles. “La dictadura sólo permite que los santos salgan únicamente al atrio del templo”, lamentó.

“También sucedió con la celebración de la Virgen de Candelaria (en Managua) que quedó confinada a los muros de su templo para evitar mayor participación de los fieles”, añadió la investigadora.

El 7 de febrero el diario nicaragüense La Prensa informó que este año y por primera vez, el tope de santos —San Juan Bautista, San Marcos y Santiago— tampoco se realizó por orden de la dictadura en la parroquia Inmaculada Concepción de María del municipio de La Concepción en Masaya, conocida como parroquia la Concha.

La alcaldesa sandinista de La Concepción, María Esperanza Mercado Hernández, declaró asueto el 9 de febrero y autorizó “un sinnúmero de actividades para hacer contrapeso a la festividad religiosa de la parroquia”, señala el diario.

El P. Edwing Román, sacerdote nicaragüense y vicario parroquial de Santa Agatha en Miami, Florida (Estados Unidos), explicó a ACI Prensa que además de San Sebastián en Diriamba, prohibiciones similares se dieron en Santiago en Jinotepe, Santiago en Boaco y San Jerónimo en Masaya.

Eso ha sucedido “en todas las cabeceras departamentales y en la mayoría de los pueblos”, dijo el sacerdote, donde además las alcaldías afines al gobierno, organizan espectáculos.

“Para mayor control, las alcaldías sandinistas con todo su aparato de organización y sonido, se adueñan de los atrios de las parroquias para realizar sus shows: eligen reinas, organizan bailes al aire libre, para distraer y vender una alegría de fachada, pero la realidad es otra en cada hogar nicaragüense”, denunció el sacerdote que vive en el exilio desde hace más de cuatro años.

Sobre las actividades religiosas, el sacerdote explicó que se realizan “bajo vigilancia policial y con paramilitares de civil. Las imágenes ya no son cargadas en brazos de los devotos, sino en vehículos resguardados por policías para que la gente no las cargue”.

“La dictadura teme a las multitudes (aún religiosas) que se les tomen las calles de las ciudades”, aseguró y resaltó que, pese a todo, “la fe se mantiene y el Pueblo de Dios espera en la intercesión de sus santos patronos ante Nuestro Señor Jesucristo”.

Nicaragua vive una batalla espiritual

Arturo McFields Yescas, exembajador de Nicaragua ante la OEA y también exiliado, dijo a ACI Prensa que “Nicaragua vive una batalla espiritual que se manifiesta en el ámbito terrenal a través de la represión, la persecución, la censura, el espionaje”.

“La ferocidad del régimen contra la fe del pueblo se muestra mayoritariamente en el pueblo católico, pero también en el pueblo evangélico, porque el enemigo de ellos es la fe del pueblo, la creencia en Dios, porque saben que Dios es más fuerte que cualquiera de estas amenazas terrenales”, resaltó.

“Pero creo que el pueblo de Nicaragua está convencido que esta es la Iglesia de Dios y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Es una verdadera batalla espiritual y la dictadura la está perdiendo, gracias a Dios”, concluyó.

Desenmascarar “las tinieblas del poder despótico y cruel”

“Hay muchas tinieblas en el mundo que deben ser iluminadas con el Evangelio. Somos luz del mundo cuando desenmascaramos las tinieblas del poder despótico y cruel que amenaza, intimida y oprime”, afirmó Mons. Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua (Nicaragua), en la homilía de la Misa que presidió el domingo 8 de febrero, en la iglesia del P. Román.

 

El prelado exhortó a ser “faros de esperanza en un mundo que a menudo parece dominado por la oscuridad. Estamos llamados pues a ser sal de la tierra y luz del mundo. Esa es nuestra misión como discípulos de Jesús, preservar la vida y darle sabor, ser testigos del Evangelio e iluminar con su luz”.-

Walter Sánchez Silva

Walter Sánchez Silva/Aciprensa

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