Iglesia Venezolana

Escuchemos a nuestros pastores     

Adelantan los hermanos obispos que la Campaña Compartir, esa que se impulsa cada año durante la cuaresma, tendrá como lema “Sana la herida. Abraza la vida”

Luisa Pernalete:

El pasado 9 de febrero, los obispos de Venezuela, dieron a conocer su exhortación pastoral, al finalizar su CXXV asamblea ordinaria plenaria. La exhortación no tiene desperdicio, y si bien no se trata de reproducirla toda aquí, destaco algunos elementos y les invito a leerla toda.

Los obispos nos recuerdan que ellos se pronuncian como “cristianos y pastores”. Uno se identifica con los planteamientos que hacen del contexto venezolano actual,  también con lo que exigen a las autoridades y también con lo que recomiendan a nosotros los creyentes.

Comienzan la exhortación citando al Papa León XIV, lo que dijo en el Angelus el 4/01/26: “El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, trabajando para construir el futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica”.  ¿Qué opinan? Además de lo acertada y sabia, nos indica que el Papa está en conocimiento de nuestra situación.

Luego los hermanos obispos van describiendo el contexto venezolano, mencionan, por ejemplo, el empobrecimiento generalizado, la falta de oportunidades, los trabajos con salarios insuficientes, el deterioro de la calidad de vida: salud, educación, servicios públicos, la corrupción generalizada e impune…

Expresan su cercanía a los presos políticos y la solidaridad con ellos y sus familiares (# 5). Y debemos recordar que esa cercanía y solidaridad se ha expresado en estas últimas semanas con jornadas de oración, vigilias, misas, incluso colectas para los familiares que hacen “guardia” en las puertas de algunos centros de reclusión.

Insisten en que hay que superar la violencia por caminos de justicia y paz, “evitar la violencia, desterrar la mentira, el odio, los rencores la venganza y la guerra de palabras” (#9) Y añaden que ello exige de todos los venezolanos “procesos de reencuentro, reconocimiento mutuo, perdón y reconciliación, purificación de la memoria, en la verdad y en la justicia, con la firme voluntad de respetar la dignidad humana de las personas y el continuo ejercicio de la fraternidad”. Como verán, esto tiene que ver no sólo con las autoridades, sino con todos nosotros.

Aclaran que “reconciliar no es olvidar, sin hacer memoria”. Y añaden que hay que reparar el daño y reconstruir la fraternidad. Recuerdan a San Francisco de Asís y piden que “nos haga un instrumento de su paz”.

Hablan también de la necesidad de “reconstruir la institucionalidad democrática” (#14).

Y luego mencionan la necesidad de que las diócesis, las parroquias, las comunidades, las instituciones educativas, sean espacios de encuentro, escucha y acompañamiento. (#20). O sea, que todos podemos hacer algo:  promover espacios de encuentro, escucha y acompañamiento. Y nosotros añadimos, que en ese acompañamiento tener las manos extendidas y la disposición de la fraternidad.

En varias oportunidades en la exhortación, recuerdan la necesidad de privilegiar a los más pobres, que sufren la situación con más rigor, urge superar el empobrecimiento generalizado, causa de sufrimiento y una de las causas del éxodo masivo de venezolanos.

Adelantan los hermanos obispos que la campaña compartir, esa que se impulsa cada año durante la cuaresma, tendrá como lema “Sana la herida. Abraza la vida”. Y añadimos para nosotros que para “sanar heridas”, hay que reconocerlas, ya sea porque las tenemos abiertas e incluso por haberlas ocasionado nosotros, además, saber que hay mucha gente sola en este país necesitada de escucha, y escuchar ayuda a sanar heridas. La cuaresma comienza pronto. Requerimos de herramientas para esa campaña.

Finalizan su orientadora exhortación, invitando a todos a encontrar en la oración cotidiana, luz y fortaleza para enfrentar con decisión la coyuntura que estamos viviendo. Piden que “asumamos con valentía y generosidad nuestras responsabilidades, para juntos encontrar el progreso de nuestra patria por caminos de libertad, justicia y paz”.  Y nos dan su bendición.-

13/02/26

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