Trabajos especiales

A esta misteriosa iglesia bávara sólo se puede acceder en barco

Perdida en el sureste de Baviera, la Iglesia de San Bartolomé intriga por su aislamiento casi total. Ningún sendero ni carretera conduce hasta ella: hay que cruzar en barco las tranquilas aguas del majestuoso lago Königssee para llegar

Si alguna vez te apetece explorar Baviera, hay un lugar imprescindible: el lago Königssee (lago del rey). Ubicado en el sureste de Alemania, cerca de la frontera con Austria, este lugar excepcional alberga una vista excepcional: la Iglesia de San Bartolomé. ¿Su característica única? No hay carretera que lleve hasta ella; solo se puede llegar cruzando el lago en barco.

El lago Königssee es el más profundo de Alemania, con una profundidad de 190 metros. Rodeado de escarpadas montañas, ofrece un espectacular entorno natural. La iglesia se distingue por sus tres torres blancas coronadas con cúpulas rojas, que crean una silueta reconocible al instante, reflejada en las aguas verde esmeralda del lago, al pie de los picos, a veces nevados. Un lugar aparentemente intacto, donde se construyó una primera capilla en el siglo XII con el objetivo de acabar con los cultos paganos aún presentes en la región. Consagrada en 1134 a la Santísima Trinidad y a la Virgen María, fue ampliada gradualmente. La creciente afluencia de peregrinos permitió la construcción de un presbiterio trilobulado, que evoca el trébol, símbolo de la Trinidad.

Un lugar de peregrinación popular durante siglos

En el siglo XVI, la iglesia estaba dedicada a san Bartolomé, patrón de pastores y agricultores de montaña. Junto a ella, un pabellón de caza recibía a los príncipes bávaros que venían a cazar a las montañas circundantes. Con su llamativo contraste entre la blancura de sus muros y sus cúpulas rojas en forma de cebolla, la iglesia evoca la Catedral de Salzburgo, contribuyendo a su renombre mucho más allá de las fronteras de Baviera.

Desde la Edad Media, los peregrinos acuden aquí cada 24 de agosto, festividad de san Bartolomé, para rezar, asistir a Misa y buscar la protección del santo para sus aventuras en la montaña.

Un camino a veces peligroso

La ruta más ardua para llegar al lugar comienza en Salzburgo: requiere más de diez horas de caminata por las montañas. Pero el lago en sí no siempre ha sido un camino seguro. En 1688, una tragedia marcó profundamente la historia del lugar: un barco que transportaba a unos cien peregrinos se hundió, causando la muerte de setenta personas. Un monumento rojo, visible desde el lago, aún hoy conmemora este trágico suceso en la orilla.-

Hortense Leger – Tina Martinec Selan – publicado el 14/02/26-Aleteia.org

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