Relajo en la plazuela de San Jacinto
En el año de 1809, los frailes dominicos de San Jacinto pusieron el grito en el cielo por la instalación de puestos en el Mercado

Eleazar López C. :
En el año de 1809, los frailes dominicos de San Jacinto pusieron el grito en
el cielo por la instalación de puestos en el Mercado. El Prior de esa
congregación denunció que en los tarantines de dicha plazuela “se cometen
robos, embriagueces, cavilaciones de ociosos, y lo que es más detestable a
los ojos del mismo mundo, ratos y contratos de impureza y libertinaje”.
Según se supo entonces esos “ratos y contratos” se llevaban a cabo en las
casillas instaladas en la plazuela.
En vista de tales desafueros, que hablaban de “mujeres livianas” que se
prestaban para esos desmanes morales (incluyendo “encuentros” dentro del
recinto de algunas barberías instaladas en esos predios), el Ayuntamiento
resolvió que en dicha plazuela de San Jacinto se estableciese un Mercado de
frutas, pan y dulces, eliminando la venta de otras mercaderías. Como
también se prohibió el malojo para burros y caballos, el diputado Juan
Ascanio se opuso a ellos, alegando que “la manutención de bestias es
necesaria para la defensa de la patria”.
Su defensa de estos animales fue tan insistente, que los enemigos y
opositores políticos de ese diputado burlonamente lo han tildado de
“defensor de los burros”.-




