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El Papa León XIV recuerda que la justicia encuentra “su más auténtica realización” en la plenitud del amor

El Papa León XIV aseguró este 14 de marzo que la justicia encuentra “su más auténtica realización” en la plenitud de la caridad, con motivo de la apertura del Año Judicial del Tribunal de la Ciudad del Vaticano.

El Santo Padre presidió la ceremonia de apertura este sábado en el Salón de la Bendición del Vaticano, en la que participaron distinguidos funcionarios del Tribunal y también representantes de los órganos jurisdiccionales del Estado italiano.

Su discurso se basó en las reflexiones teológicas de dos grandes Doctores de la Iglesia: San Agustín y Santo Tomás de Aquino.

La justicia y la caridad, según San Agustín

El primero, a quien el Papa León cita frecuentemente en sus intervenciones, aseguraba que el orden de una sociedad “surge del orden del amor”, por lo que —señaló el Pontífice— la “tradición cristiana siempre ha reconocido la justicia como una virtud fundamental para la organización de la vida personal y comunitaria”.

“El amor ordinario es justicia”, escribió San Agustín. Por lo tanto, el Papa precisó que “cuando el amor se ordena adecuadamente, cuando Dios ocupa el centro y nuestro prójimo es reconocido en su dignidad, entonces toda la vida personal y social encuentra su correcta orientación”.

“De este orden del amor surge también el orden de la justicia. El amor auténtico, en efecto, nunca es arbitrario ni desordenado, sino que reconoce la verdad de las relaciones y la dignidad de cada persona. Por ello, la justicia no es meramente un principio jurídico, sino una virtud que contribuye a construir la comunión y a estabilizar la vida comunitaria”, añadió.

La justicia y la caridad, según Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás, continuó el Papa, recordaba que la justicia es “la voluntad constante y perpetua de dar a cada persona lo que le corresponde”, y subrayaba que “el carácter estable y objetivo de la justicia” no depende de intereses contingentes, sino que está fundamentado “en la verdad de cada persona y en la búsqueda del bien común”.

Es a partir de estas reflexiones que se comprende, según el Papa León, “la profunda conexión entre justicia y caridad”, porque solamente “en la plenitud de la caridad la justicia encuentra su más auténtica realización”.

“De ello se deduce que, donde no hay verdadera justicia, tampoco puede haber ley auténtica, puesto que la ley misma surge del reconocimiento de la verdad del ser y de la dignidad de cada persona”, dijo el Santo Padre.

La justicia como factor de comunión

Para el Papa, este reconocimiento es el que abre camino a la caridad pues “sólo cuando las relaciones se ordenan según la verdad se hace posible esa comunión que es el fruto supremo del amor”. La restauración de la justicia entonces se convierte “en condición para la llegada de la caridad, que es don del Espíritu y principio de unidad en la Iglesia”.

“Desde esta perspectiva comprendemos también cómo el amor y la verdad son inseparables: sólo amando podemos conocer la verdad, y el amor a la verdad conduce al descubrimiento de la caridad como su plenitud”, aseguró.

“Por ello, la justicia, cuando se ejerce con equilibrio y fidelidad a la verdad, se convierte en uno de los factores más importantes de unidad en la comunidad. No divide, sino que fortalece los lazos que unen a las personas y contribuye a construir la confianza mutua que posibilita una convivencia ordenada”, añadió.

Sobre la administración de la justicia en el Vaticano, el Papa León comentó que “adquiere una importancia particular” porque no se limita solamente a solucionar controversias sino que también contribuye “a la protección del ordenamiento jurídico y la credibilidad de las instituciones”.

El ordenamiento jurídico del Vaticano es también fundamental para la misión del Sucesor de Pedro, porque salvaguarda la independencia de la Santa Sede, incluso a nivel internacional, y “contribuye también a salvaguardar ese valor de unidad que constituye un elemento esencial de la vida eclesial”.

Recordando de nuevo las palabras de San Agustín, el Papa León dijo que “la justicia que separa al hombre del verdadero Dios no es justicia del hombre” y además expresó que “la justicia en la Iglesia no es meramente un ejercicio técnico de la ley, sino un ministerio al servicio del Pueblo de Dios”.

“Toda decisión, todo juicio y toda sentencia están llamados a reflejar esa búsqueda de la verdad que yace en el corazón de la vida de la Iglesia. Cuando la justicia se ejerce con integridad y fidelidad a la verdad, se convierte en un factor de estabilidad y confianza en la sociedad, generando unidad como consecuencia natural”, dijo.

“Que la justicia esté siempre iluminada por la verdad y acompañada de misericordia, pues ambas encuentran su plenitud en Cristo”, agregó el Santo Padre, encomendando la labor de todos los funcionarios judiciales a la intercesión de la Virgen María.-

Andrés Henríquez

Andrés Henríquez/Aciprensa

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