Aproximadamente 1,3 millones de emprendedores perdió Venezuela en 12 meses, al pasar de 2,7 millones de personas con algún emprendimiento en 2024 a cerca de 1,4 millones en 2025. Incluyendo las cifras de 2023, un total de 2 millones de emprendedores salieron del mercado en el último bienio.
Estos son algunos hallazgos del “Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Venezuela 2025”. La investigación, presentada este 18 de marzo, fue realizada en conjunto por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), con el apoyo del Banco de Desarrollo de América Latina y El Caribe (CAF), Mercantil Banco y la consultora EY Venezuela.
«El estudio muestra una contracción de 15 puntos porcentuales con respecto a 2023. Esto revela una transformación regresiva de magnitudes históricas del emprendimiento. Tras un breve período de estabilización entre 2021 y 2024, el país ha ingresado en un período de contracción estructural en el emprendimiento», alertó Luis Lauriño, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UCAB y uno de los responsables del GEM Venezuela.
Elaborado a partir de una encuesta de percepción a 1.888 adultos (mayores de 18 años) y una a más de 36 expertos, el informe deja ver una «profundización de la contracción» del ecosistema de emprendimiento, tanto en la economía formal como informal, y la consolidación de una «tendencia de reducción del volumen de actividad, en favor de una estructura aún más atomizada y frágil», según detalla el informe.
«Convergen aspectos negativos: sanciones, inflación, asfixia tributaria y erosión del poder adquisitivo. Hay una fatiga económica que implica el cierre de un ciclo de un boom de emprendimiento, que comenzó en 2023, y esto se estrelló con una realidad de un mercado que se hacía cada vez más pequeño», mencionó Lauriño sobre las causas de este ciclo regresivo.
Actividad emprendedora temprana muere «antes de lograr operatividad real»
De acuerdo con el GEM Venezuela 2025, la Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA), indicador que mide el porcentaje de población adulta que tiene un negocio naciente o con menos de 42 meses, cayó de 11,7% en 2024 a 7,7% en 2025, una caída de cuatro puntos en un año.
El número es el valor más bajo desde que se inició el estudio, en 2003, cuando la TEA se ubicó en 27,3% de la población adulta.
«Esta caída sugiere un agotamiento definitivo de los ahorros familiares utilizados para el autofinanciamiento (bootstrapping, elevando el costo de entrada al ecosistema más allá de las capacidades de la mayoría de la población», describe el informe.
El estudio UCAB-IESA también revela, entre sus hallazgos críticos, que 77,8% del total de emprendimientos tempranos son nacientes, es decir, tienen menos de tres meses de existencia y sus dueños aún no pagan salarios.
Esto denota «un sistema que intenta reiniciarse constantemente, pero no logra madurar», señala el informe, porque la cifra aumentó casi nueve puntos porcentuales respecto al 2024, cuando 69% del total de emprendimientos tempranos del país estaba en este estadio. También sugiere que el ecosistema se está «infantilizando».
«La gran mayoría de las iniciativas están atrapadas en la fase de gestación y mueren antes de lograr operatividad real», apunta el reporte.
La incapacidad de generar flujo de caja para pagar salarios más allá del tercer mes persiste como «el principal filtro mortal, devolviendo a miles de emprendedores a la inactividad o la informalidad de subsistencia».
De hecho, el porcentaje de emprendimientos nuevos, es decir, aquellos con más de tres meses pero menos de 3,5 años, representa 22,2% del total de negocios de reciente existencia, una proporción que cayó respecto a 2024, cuando la cifra se ubicaba en 31%.
«El capital inicial de un emprendimiento en este momento está entre los $5.000 y los $20.000, y eso básicamente sale de ahorros, de capital familiar y de remesas. Eso explica por qué los emprendimientos cierran por falta de financiamiento», precisó Luis Lauriño.
Los emprendedores establecidos siguen siendo minoría
La posibilidad de que el emprendimiento en Venezuela tenga impacto real en la economía y genere valor a gran escala continúa siendo muy baja.
De acuerdo con los datos del estudio UCAB-IESA, sólo 1,9% de los emprendimientos está en la categoría de «establecidos», es decir, apenas dos de cada 100 negocios sobrevivieron más allá de los 3,5 años y siguen activos en el mercado.
El número se mantuvo casi invariable con respecto a 2024 (cuando la cifra era de 1,8%) y apunta a lo que el estudio califica de «estancamiento crítico», que «mantiene a Venezuela en los niveles de sostenibilidad empresarial más bajos del mundo».
De hecho, la relación entre la Tasa de Actividad Emprendedora Temprana y la Tasa de Emprendimientos Establecidos es de aproximadamente 4 a 1.
«El entorno sigue destruyendo sistemáticamente la maduración de las empresas, fomentando un enanismo empresarial sin capacidad de generar empleo formal», agrega el informe GEM Venezuela 2025.
La necesidad de subsistir: principal motivación para emprender
El sondeo confirmó una tendencia que se vio en anteriores ediciones: para casi nueve de cada 10 emprendedores, la necesidad de subsistir sigue siendo la razón prioritaria a la hora de abrir un negocio propio.
«El perfil motivacional de 2025 confirma que el emprendimiento es, ante todo, una estrategia de supervivencia individual ante la falta de empleo formal. Eso queda claramente establecido en ese 88% de emprendedores que declara que la motivación principal para llevar adelante o instalar un negocio es para ganarse la vida porque los trabajos son escasos», comentó el profesor Demetrio Marotta, investigador del IIES UCAB.
Sin embargo, las aspiraciones de generar un impacto en el entorno, más allá de lo personal, también aparecen en el panorama.
En 2025, «marcar una diferencia en el mundo» fue una motivación para 55% de los emprendedores, tras el descenso a 40% que tuvo este mismo apartado en 2024. El dato podría señalar, según la investigación, «un cambio cualitativo en la visión de los nuevos emprendedores nacientes».
Adicionalmente, cuatro de cada 10 emprendedores (41,2%) mencionaron la posibilidad de «generar riqueza» como otra de las razones por la que se incorporaron al ecosistema de emprendimiento, cifra que se mantuvo estable respecto a mediciones anteriores.
«De cada 4 emprendedores tempranos, sólo 1 logra consolidar una empresa. Parece contradictorio, pero los resultados muestran que la intención de emprender crece mientras que la ejecución disminuye», agregó Marotta.
¿Cuál es el perfil demográfico del emprendedor?
Siete de cada diez emprendedores (74%) venezolanos tienen entre 18 y 44 años de edad, aunque está creciendo el interés de los jóvenes por involucrarse en este sector. De acuerdo con los resultados del estudio, «el tramo de 18-24 años fue el que registró mayor aumento porcentual», al pasar de 17,5% a 24,4% en un año.
La realidad de género en la actividad emprendedora parece estar cambiando. Según el GEM Venezuela, en el último año 50,3% de quienes tenían emprendimientos en etapa temprana eran hombres y 49,7% mujeres.
En la fase de negocios establecidos, la presencia sigue siendo mayormente masculina (52% vs 48% femenina), pero la brecha se redujo sustancialmente respecto a 2024, cuando 74% de los dueños eran hombres y 26% mujeres.
Respecto al nivel educativo, más de la mitad de los emprendedores en Venezuela (53%) culminó el bachillerato y solo dos de cada 10 (24%) tienen educación superior.
El estatus laboral coincide con la necesidad de subsistencia declarada por los emprendedores. 43% de los involucrados en algún emprendimiento reportó que trabaja por cuenta propia (autoempleo), una proporción similar a la que documentó la UCAB en la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI).
El número de emprendedores con empleo a tiempo completo o parcial se redujo en 5,5 puntos porcentuales. «Se mantiene un perfil de capital humano subempleado», indica el estudio.
Venezuela, penúltima en el mundo y con «vulnerabilidades estructurales severas» para el emprendimiento
A partir del análisis que ofrecieron más de 36 expertos encuestados acerca de 13 Condiciones Macro Emprendedoras (factores estructurales del contexto) y de su comparación con los datos disponibles de 53 países, el estudio de la UCAB y el IESA señala que Venezuela cuenta con un ecosistema de emprendimiento «constreñido», debido a un «entorno hostil que penaliza la formalización y la escalabilidad empresarial».
El desplome regulatorio y la asfixia fiscal, sumado al agotamiento de la infraestructura y el dinamismo comercial, junto con insuficientes esfuerzos de capacitación superior e ímpetu individual, se encuentran entre los elementos que minan la actividad emprendedora.
En este contexto, el Estado, «a través de sus cargas fiscales, burocracia y falta de financiamiento, asfixia la capacidad del emprendedor venezolano para consolidar empresas dinámicas», resalta el reporte.
Como consecuencia, Venezuela se ubica en el penúltimo lugar del mundo, solo superado por Angola, en el Índice Nacional de Contexto Emprendedor (NECI), indicador del GEM que evalúa y posiciona a los países en función de las condiciones que ofrece para el emprendimiento como impulsor del desarrollo económico.
De acuerdo con el NECI, el país presenta «vulnerabilidades estructurales severas» frente a naciones como Emiratos Árabes Unidos, Taiwán y Arabia Saudita, que exhiben «ecosistemas robustos apalancados por agresivas políticas de Estado y abundancia de capital».
«En las economías desarrolladas, el emprendimiento está impulsado mayoritariamente por la identificación de oportunidades de mercado y la innovación tecnológica. En contraste, Venezuela presenta un perfil casi exclusivo de ‘emprendimiento de supervivencia’ impulsado por la necesidad», remarca el estudio.
Respecto a sus pares de Latinoamérica, Venezuela también está en desventaja, pues opera bajo condiciones sustancialmente más precarias, «lo que amplía la brecha regional en pilares críticos».
«Mientras América Latina avanza hacia la consolidación de ecosistemas que, aunque imperfectos, permiten la escalabilidad (e-commerce, fintech, servicios), Venezuela sufre de un estancamiento en la fase de microempresas informales. La data del GEM 2025 confirma que el país es el entorno más hostil de la región para la maduración empresarial, lastrado por la falta de crédito y un cerco regulatorio punitivo», sostiene el reporte.
Exoneraciones fiscales, financiamiento y capacitación: algunas recomendaciones
«El informe GEM 2025 confirma que el modelo ya ha agotado su capacidad de resiliencia», destacó el profesor Luis Lauriño.
Advirtió que, sin una intervención sistémica que estabilice el entorno asociado al emprendimiento, “Venezuela corre el riesgo de consolidar un tejido empresarial de baja productividad y alta rotación, fundamentalmente asociado al sector informal, perdiendo el potencial de su capital humano calificado».
Ante esto, la investigación elaborada por la UCAB y el IESA ofrece una hoja de ruta estratégica, con recomendaciones dirigidas al Gobierno, la Academia, el sector financiero y el empresariado privado, para enfrentar el «agotamiento estructural» del ecosistema y pasar «de un modelo de ‘emprendimiento de supervivencia’ a uno de ‘emprendimiento de valor'».
En este sentido, los responsables del GEM Venezuela piden al sector público (autoridades gubernamentales y regulatorias) priorizar la sostenibilidad sobre el registro, implementar programas de exoneraciones fiscales de larga duración, reformar el crédito para el autoempleo e impulsar la transparencia de datos.
«Hay que implementar programas de acompañamiento que garanticen exoneraciones reales de impuestos nacionales y municipales durante los primeros 4 años, dado que el 77,8% de los emprendedores en 2025 está atrapado en la fase naciente», exhortan los investigadores.
Entretanto, los expertos del GEM Venezuela llaman a la banca a impulsar el financiamiento inteligente para el emprendedor por cuenta propia y adaptar sus productos de crédito, «vinculándolos a asistencia técnica en gestión financiera y de costos en entornos multimoneda e inflacionarios».
También exhortan a las grandes compañías privadas, ya establecidas en el mercado, a integrar a los emprendedores nóveles en sus cadenas de valor, certificándolos como proveedores.
«Con solo un 21,6% de emprendedores empleados a tiempo completo en 2025, la generación de demanda a través de redes corporativas es más importante para la supervivencia que el crédito mismo», explican los especialistas en la investigación.
En el ámbito académico, los investigadores recomiendan a las instituciones de educación superior canalizar la capacitación que ofrecen hacia la generación de impacto y la resiliencia, particularmente en áreas como «Gerencia de Crisis» y «Productividad Mínima».
Asimismo, invitan a las universidades a promover observatorios que identifiquen y evalúen las causas del fracaso de los emprendimientos iniciales, así como a impulsar la adopción de tecnología digital para el manejo de negocios (contabilidad en la nube y comercio electrónico), «dado que la gran mayoría de los emprendimientos de 2025 operan bajo modelos rudimentarios de baja barrera de entrada, impulsados por la necesidad».
Transferencia de conocimiento e incidencia pública
El vicerrector administrativo de la UCAB, Gustavo García, destacó que, a partir de esta investigación, al sector académico le toca afianzar el proceso educativo y de acompañamiento, con «conocimiento compartido» que pueda incidir en los decisores de políticas públicas.
«A nosotros nos toca, con este conocimiento, un proceso de transferencia para hacer posible que esto llegue a un conjunto de actores que son clave para el diseño del contexto del emprendimiento en el país. La sociedad venezolana valora el emprendimiento y hay la necesidad de poner énfasis en el tema educativo de emprender», señaló García.
Por su parte, el profesor titular del Centro de Finanzas y vicepresidente del IESA, Carlos Jaramillo, apuntó que el estudio « debe impactar también las currícula que las universidades diseñamos para canalizar las iniciativas del emprendimiento».
Para revisar el resumen de resultados del GEM Venezuela 2025, los interesados pueden hacer clic aquí: https://bit.ly/GEMVenezuela2025
Texto: Jesús Abreu /Fotos: Manuel Sardá (Comunicaciones UCAB)