Trabajos especiales

Globalización, Cepal, el Consenso de Londres: un análisis

El Consenso de Londres surge como una respuesta analítica y orientada a las políticas a los límites del Consenso de Washington y las políticas de desarrollo predominantes en el período conocido como “hiperglobalización” (1990-alrededor de 2008)

Jesús Mazzei:

El interés por el tema de la globalización es permanente, actual y apasionante, recientemente varios acontecimientos me permiten compartir con los amigos lectores algunas ideas ya vertidas en este diario sobre este tema, que siempre estará en el tapete de la discusión pública e intelectual.

Un escenario para el alto nivel de debate de ideas, si estamos en esa circunstancia o en una nueva fase del proceso de globalización, algunos la denominan post-globalización esto viene dado como consecuencia de los que ha significado la pandemia del COVID-19, que ha sido una crisis sanitaria de dimensiones globales y por la otra, un hecho político-militar, la invasión rusa a territorio ucraniano, la Guerra de Israel contra el grupo terrorista de Hamás y el grupo chi, libanes Hezbolá, y además la evolución del conflicto israelí-iraní de imprevisible conclusión, ahora aderezado con el bombardeo quirúrgico y estratégico, del pasado día 28 de marzo, realizado por la fuerza aérea de los Estados Unidos, y las fuerzas armadas israelíes, que ha añadido un elemento más, a la compleja situación del medio oriente y que supone un cambio en las reglas en el orden geopolítico mundial y graves repercusiones en el mundo militar y de carácter estratégico, en esa zona. Al momento de escribir este artículo es imposible hacer proyecciones de que sucederá, tanto políticamente, como militarmente, en este conflicto, porque no se vislumbra un proceso de negociación viable a corto o mediano plazo.

Y, además, no menos importante en otras dimensiones de la globalización en particular, en la geoeconomía mundial, la decisión de FED de los Estados Unidos de mantener las tasas de interés, pese a la presión de la administración Trump de bajarlas, el impacto del precio de los carburantes en la economía estadounidense por la guerra con Irán, las cuales tendrán un impacto significativo en la economía mundial: en el pago servicio de la deuda, reflujo de dólares a la economía norteamericana y una desaceleración de la economía estadounidense en el corto plazo y sus efectos en las elecciones del midterm en noviembre del año 2026, entre otros efectos a mediano y largo plazo. Y sabiendo como es la acción exterior de Trump, que nos da una imprevisibilidad de cómo será la evolución de la globalización, en un contexto delicado, frágil y complejo, tanto desde el punto de vista geopolítico y geoeconómico.

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En efecto, el proceso no es homogéneo, Estados Unidos se mantiene a la vanguardia, seguido de China, el mantenimiento de Japón y la presencia importante de países europeos, liderados por Alemania a pesar de su estancamiento económico. Hay un debate que se mueve en dos tendencias, por una parte, su ralentización (slowbalisation) o incluso su reversión (deglobalization), se entiende la lectura del actual orden mundial, como suma cero, y no suma positiva, será, donde hay unos más beneficiados y otros perjudicados. Hay que observar, pues, la evolución del proceso de globalización en términos de volumen, naturaleza y configuración geográfica, en los tiempos actuales y la evolución en los próximos años.

Por ello, la globalización de los 90, se interpretó como una globalización sin conflictos ideológicos, sino basados en la interdepencia cooperativa, hoy juegan los factores geopolíticos duros se ha revitalizado la dimensión militar, y aunque la dimensión económica es la más importante ha disminuido el comercio de bienes y aumentado el de los servicios, factor fundamental del desarrollo del comercio internacional y cómo evolucionará el capitalismo en este siglo.

Ante ello, y la consolidación tecnológica de China, las necesidades materiales de la transición energética y digital, y la vuelta de las ideologías y de la cuestión geográfica como elementos definitorios de  políticas exteriores, han hecho transitar ese orden multilateral hacia un mundo de competencia geopolítica entre Estados, auge nacionalista y unilateralismo, en el que la dependencia externa se ve ahora como un elemento de vulnerabilidad. El proteccionismo comercial se entiende de nuevo como una herramienta de  política exterior y se acompaña de políticas industriales nacionales y estrategias de autonomía con respecto al exterior. Se reafirma el carácter multidimensional del concepto de globalización y el cambio y énfasis del peso y movilidad actual de cada dimensión.

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Nos enfrentamos, en ese sentido, principalmente a una contracción de la dimensión económica del proceso de globalización en sus subdimensiones la comercial y financiera. Mientras tanto, la presencia militar aumenta y la dimensión blanda se recupera tímidamente tras la pandemia, pero pierde tracción y se recuperan los elementos más duros del proceso de globalización según algunos especialistas, por ejemplo, los investigadores del Instituto Elcano, en varios de sus diversos análisis.

Estamos en mi modesta opinión; en lo que Carlota Pérez definió un intervalo de reacomodo desde todas las dimensiones posibles desde lo económico, lo financiero, lo comercial, lo social lo político, en fin; en un momento de cambios que definirán las próximas oleadas de la globalización en las décadas por venir. El nuevo ciclo que aquí se abre da lugar a un debate en curso sobre la crisis de la globalización, el desarrollo de una post-globalización (es decir una globalización que sigue en desarrollo, pero con nuevas características que hacen a una nueva fase posterior), o una desglobalización, de una post-globalización con rasgos diferentes, de una globalización alternativa a la asociada al orden internacional liberal con la emergencia de nuevos focos de dinamismo económico en diversas regiones, de globalizaciones alternativas (la irrupción de líderes populistas antiglobalizadores, una derecha pos-liberal).

En ese sentido, cobra siempre actualidad para ubicarnos en el concepto de globalización, la definición que nos ofreció en forma lucida hace unos veintiséis años el politólogo Luciano Tomassini que goza de una sólida perspectiva, y vigencia, y estimo, es una de las que tiene mayor consenso en la comunidad académica y enmarca un carácter dinámico de la tendencia y proceso; el cual lo refirió como: “… un proceso de difusión de ideas, valores, formas de producción y de comercio, procesos y productos, diseños organizativos y formas de conducta, a través de las fronteras nacionales. Un proceso, por lo tanto, que está conduciendo a una creciente articulación e interdependencia de todas las sociedades…”. Añadiría, aún más, por las interconexiones e interrelaciones que produce la globalización.

Además de lo anterior, el paso a una sociedad globalizada, como la del presente, tiene una diferencia sustancial con anteriores procesos globalizadores, el cual ha evolucionado dentro del sistema capitalista industrial y el componente actual diría fundamental, que caracteriza este sistema globalizado, es el conocimiento intensivo. También está su complejidad y multidimensionalidad, por la pluralidad de relaciones que se dan entre sus componentes, por la pluralidad cuantitativa de sus diversos componentes, esto es sus diversas dimensiones y las relaciones que se dan entre lo interno y externo de las relaciones entre los estados, actores individuales, corporaciones etc.

Aún más, la pandemia, puso en la palestra la dimensión de salubridad y la fragilidad que tiene la condición humana desde el punto de vista de lo sanitario y el poder de contención al contagio masivo del virus originario desde China y en otro orden de ideas, desde el punto de vista militar, las consecuencias del apoyo logístico, de equipamiento y de soporte de inteligencia que tiene el ejército ucraniano, por parte de occidente tiene como consecuencia en la no conclusión del conflicto militar, que junto con la propia naturaleza de qué guerra están haciendo, los ucranianos está reconduciendo globalmente el cómo hacer una guerra de resistencia y desgaste, en el futuro y su impacto en los estudios militares y estratégicos del futuro.

En tal sentido, el ritmo de crecimiento de sus PIB, el valor de los productos simbólicos, la producción localizada en diferentes áreas, con una integración horizontal de las diferentes organizaciones multinacionales y complejos estatales y no estatales y empresariales, plantean un sistema internacional con diferencias sustanciales y se entrelaza con proceso anteriores que son diferentes son ellos: la internalización y la transnacionalización y una probable deslocalización de industrias y cadenas de suministro y de valor. Hay tres tendencias en lo político, en el aumento de la comercialización de los servicios punta de lanza de un nuevo capitalismo y la reconfiguración de las cadenas de valor.

En ese sentido, el impacto más inmediato de la globalización en el sentido común, es que estamos en un nuevo proceso histórico central y cambio de época caracterizado por profundas transformaciones estructurales, en los presupuestos, criterios, y certezas básicas, en los paradigmas a partir de las cuales organizamos nuestra existencia individual y colectiva para actuar en el mundo, visualizando la construcción de nuestra subjetividad individual y colectiva en un proceso de interacción e interrelación compleja con los sistemas sociales y naturales que conforman el planeta, es un proceso multidimensional.

Por tal razón, consideramos a la globalización, efectivamente un proceso multidimensional caracterizado a mi entender por seis vertientes principales interrelacionadas: La militar, económica con sus dos subdivisiones: la financiera y la comercial, la comunicacional/cultural, la científica,/tecnológica, la ecológica/ambiental, la sanitaria y por última, la  política que por ser la última no es la menos importante, es sí la determinante de las relaciones internacionales actuales y el rol de los estados en la estructura internacional y de los diversos actores políticos que la componen internamente y su relación dialéctica con su pares en otros lados de esa estructura nacional y subnacional (la sociedad civil y la política).

Para algunos estudiosos de la globalización, ella surge en el siglo XV, por lo cual no es nuevo, hoy en la era contemporánea ha cambiado la distribución del poder, las reglas de su funcionamiento, el carácter de frecuencia, complejidad y dimensión de las interacciones, y por último, la capacidad relativa de orientar los procesos, ejemplo de ello, el rol de los diversos actores transnacionales que muchas veces poseen mayor capacidad que algunos Estados, en orientar en su beneficio las acciones estratégicas emprendidas. Para los estudiosos ha habido cinco procesos globalizadores.

De hecho, algunos autores hablan del paso de una sociedad globalizada segmentada a una sociedad global integradora y más equitativa, que está por verse. Se ha abierto pues, el debate de hacia dónde vamos, por esta doble crisis: la pandemia y la guerra de Rusia-Ucrania y la situación en el Medio Oriente. La interrogante es si la globalización está en un ocaso, creo que no.

La globalización postpandemia adquiere un carácter más duro, con mayor importancia de la dimensión económica y particularmente de la militar y un retroceso de la dimensión blanda. En el último año crece notablemente la presencia de Rusia, China y la India, y cae la de Estados Unidos (EEUU) y la de los principales países europeos. El valor agregado de presencia global de los países del denominado sur global ha crecido en los últimos años, mientras que el de los países del norte se ha estancado o incluso descendido.

La era de la hiperglobalización que abraca desde la década de los 90 hasta la crisis financiera de los años 2008-09, para algunos estudiosos llego a su fin, o se agotó esa fase de despliegue de la globalización, década en la cual se le conceptualizó como tal y nos encontramos en la entrada de una nuevo momento de policrisis y de freno a la globalización como la comprendimos e entendimos antes, por el ambiente y tensión geopolítica internacional y geoeconómica, lo que hace que se tenga que agudizar la precepción en el análisis no sólo intelectual, sino económico-político en identificar claramente este nuevo momento, por ello, algunos organismos internacionales se están dando a la tarea de identificar, por ejemplo los retos de América latina hacia el futuro y me refiero en concreto a la CEPAL, que a aggiornado su pensamiento económico desde los años 90, desde su interesante enfoque crecimiento productivo con equidad, a los desafíos de hoy, en un seminario recién finalizado el Consenso de Londres José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario de la Cepal afirmo entre otras ideas “…Por eso en la CEPAL hemos puesto tanta atención en actualizar y afinar nuestras narrativas sobre los retos del desarrollo de la región. En nuestra narrativa cepalina actualizada –que por supuesto tiene una fuerte base empírica–, estamos diciendo que nuestra región enfrenta hoy tres trampas de desarrollo que se potencian entre sí: una trampa de baja capacidad para crecer y transformar; una trampa de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social, y una trampa de instituciones débiles y gobernanza poco efectiva. …” y como afirma más adelante, “…Por ejemplo, entre 2015 y 2024, la tasa promedio de crecimiento económico en América Latina y el Caribe fue de apenas 1,1% anual, prácticamente la mitad del 2% registrado durante la denominada “década perdida” de los años ochenta…”.

El Consenso de Londres surge como una respuesta analítica y orientada a las  políticas a los límites del Consenso de Washington y las políticas de desarrollo predominantes en el período conocido como “hiperglobalización” (1990-alrededor de 2008). La iniciativa de la London School of Economics and Political Science (LSE), cuyo informe se publicó en 2025, reúne a más de 50 economistas y especialistas de reconocido prestigio internacional con el objetivo de repensar las estrategias de crecimiento y desarrollo en un contexto marcado por la desaceleración económica mundial, el aumento de la desigualdad, la crisis climática y las transformaciones tecnológicas. Más que un modelo único, el Consenso de Londres busca ofrecer un marco renovado que sitúe el desarrollo productivo, la sostenibilidad y la inclusión social en el centro de la agenda de  política económica.

El Seminario abordó, entre otras materias, las siguientes preguntas: ● ¿Cuáles son las principales diferencias y continuidades entre el Consenso de Washington y el Consenso de Londres? ● ¿Qué relevancia e implicaciones tiene el Consenso de Londres para las políticas y estrategias de desarrollo de América Latina y el Caribe, en la presente y siguientes etapas de su desarrollo? ● ¿Qué factibilidad existe de que los países de América Latina y el Caribe adopten los principios y la visión del Consenso de Londres, y ajusten sus políticas públicas en esa dirección?

Por cierto, en este evento participó el destacado economista venezolano Ricardo Hausman, quién es, Profesor Rafik Hariri de Economía Política de la Universidad de Harvard, no se sí participó algún miembro del gobierno venezolano, aunque lo dudo, por los parámetros intelectuales rezagados en que se mantienen en los años 60, con un fuerte impronta marxista de algunos de nuestros diplomáticos venezolanos u otro académico venezolano, por razones del costo del traslado, hicieron difícil su participación en este interesante evento académico y político, que reunió a más de 50 cientistas sociales, economistas entre otros.

Observamos que hay todavía considerable y similar a la existente a mediados de los años 90, como lo afirman los analistas expertos en globalización, Alejandro Álvarez Tobón y Manuel García Santos del Instítuto Real Elcano, y reafirman,” Esta recuperación se produce por el fuerte crecimiento de la dimensión militar, muy condicionado por el despliegue de tropas rusas en Ucrania y la tendencia de remilitarización de países asiáticos. En el contexto inflacionario de la energía y bienes primarios crece también la dimensión económica y sólo muy tímidamente la dimensión blanda. Hay que tener en cuenta que, con los datos considerados para esta edición, no se registra todavía la recuperación del turismo internacional, limitando notablemente el crecimiento de la dimensión blanda. Aun con ello, entre 2022 y 2023 todos los países incrementan el número de turistas recibidos, a excepción de China, Ucrania y Camerún, aunque todavía mantienen niveles inferiores al estallido de la pandemia…”. Hoy la Globalización se ha tornado más dura y la dimensión predominante es la militar, por encima de la económica y en sus diversas subdivisiones.

Finalmente, de acuerdo al estudio de Presencia Global del año 2023, Venezuela, ocupa el puesto 75, con un porcentaje del 16,8%, muy inferior al logrado en los años 90, variables gracias a la fortaleza de su industria petrolera e inversiones en el exterior desde el punto de vista financiero y comercial que la ubicaba entre las primeras 5 economías latinoamericanas y otras como cultura, ciencia, turismo, migración, donde tenemos índices de un completo retroceso. Estamos en un momento de intervalo de reacomodo como plantea, la brillante economista venezolana Carlota Pérez, veremos cómo inciden al mediano y largo plazo estas tendencias de la Presencia Global, por cierto, para los que hablan del declive de los Estados Unidos, ocupa un primer lugar, muy lejos de China y entre las primeras 20 países, la mayoría son economías capitalistas desarrolladas, europeas y asiáticas, muy lejos de las visiones apocalípticas de los marxistas desubicados histórica y analíticamente en estos tiempos.

Como afirma, Robert Keohane y Joseph Nye, quién falleció en el mes de mayo de 2025, en un artículo publicado”… Cuando escribimos Poder e interdependencia en 1977 , intentamos ampliar las comprensiones convencionales del poder. Los expertos en política exterior típicamente veían el poder a través de la lente de la competencia militar de la Guerra Fría . Nuestra investigación, por el contrario, exploró cómo el comercio afectaba al poder, y argumentamos que la asimetría en una relación económica interdependiente empodera al actor menos dependiente. La paradoja del poder comercial es que el éxito en una relación comercial, como lo indica el hecho de que un estado tenga un superávit comercial con otro, es una fuente de vulnerabilidad. Por el contrario, y quizás de manera contraria a la intuición, tener un déficit comercial puede fortalecer la posición negociadora de un país. El país deficitario, después de todo, puede imponer aranceles u otras barreras comerciales al país superávit. Ese país con superávit objetivo tendrá dificultades para tomar represalias debido a su relativa falta de importaciones para sancionar.

 

Amenazar con prohibir o limitar las importaciones puede ejercer presión con éxito sobre los socios comerciales…» Este es el dilema en la globalización en el actual momento internacional, en su dimensión económica y comercial.

Finalmente, como afirmó el secretario de la Cepal en el citado evento ” … Por ello, estamos sumamente interesados en contrastar y evaluar las propuestas del Consenso de Londres con el acervo conceptual y empírico de la CEPAL, y este es uno de nuestros principales objetivos hoy.

Como los temas son muchos, tuvimos que ser selectivos y escogimos tres ámbitos para análisis a profundidad el día de hoy: el desarrollo productivo, la macroeconomía y el comercio internacional.

En torno a estos tres temas tendremos paneles específicos, reconociendo que el Consenso de Londres aborda también otros muy relevantes como las  políticas laborales, educativas, de salud y ambientales, pero necesitaríamos un evento más largo para cubrirlos todos adecuadamente…” .

Estamos, pues, en un tiempo de reinterpretación intelectual de la globalización dado el ambiente incierto y de alto riesgo de lo internacional el texto del Consenso de Londres contribuye al debate, junto al acervo intelectual de la CEPAL, de los últimos 35 años, sobre el tema de la globalización, su conceptualización, dilemas y perspectivas.-

jesusmazzei@gmail.com

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