Trabajos especiales

11S: inicio del desgraciado y perturbador tiempo de las «guerras híbridas»

Unos minutos luego de las nueve de la mañana —hora del Este en EEUU— del martes 11 de septiembre de 2001, apareció de improviso en las pantallas de TV del mundo entero —breaking news— aquella imagen en directo, imposible de olvidar, de una enorme y siniestra nube de humo negro brotando de las torres gemelas de Nueva York.

«Dos aviones se estrellaron esta mañana, con una diferencia de 18 minutos, contra cada una de las torres gemelas de 110 pisos del World Trade Center, que poco después terminaron las dos desplomándose por completo.

Una tercera aeronave de pasajeros lo hizo contra el edificio del Pentágono, en Washington; y un cuarto avión, que pudo llevar rumbo contra la Casa Blanca, se estrelló en un paraje deshabitado de Pensilvania. El presidente Bush declaró el estado de guerra».

Así se informaba la Primera página de la edición EXTRA de Notitarde, que circuló en Valencia. capital del estado Carabobo, en la tarde del mismo martes del atentado.

Hoy, viernes 11 de septiembre de 2026, se cumplen 25 años, un cuarto de siglo, del secuestro de aquellos cuatro aviones de pasajeros que terroristas de Al Qaeda, seguidores de Osama Bin Laden, estrellaron en territorio estadounidense matando a 2.977 personas, “enemigas”. Veinticinco años del sorprendente y terrorista inicio del desgraciado y perturbador tiempo de las «guerras híbridas»; del tan poco prometedor comienzo —hasta ahora— del siglo XXI, primero del tercer milenio de la era cristiana.-

 

De los 62 años que fueron del viernes 1° al martes 11 de septiembre

A las 4:45 de la madrugada del primer día de septiembre de 1939, los cañones del acorazado alemán Schleswig-Holstein abrieron fuego contra la guarnición de Westerplatte, en la ciudad y puerto de Danzig —Gdansk—. A las mismas horas que la Luftwaffe, de Hermann Gõring, iniciaba el bombardeo aéreo de otras importantes ciudades polacas; y tropas terrestres, infantería mecanizada y divisiones blindadas nazis invadían Polonia. Hitler ponía en práctica por primera vez y en gran escala su implacable «blitzkrieg», la guerra relámpago. Comenzaba así, aquel viermes 1° de septiembre de 1939, la Segunda Guerra Mundial.

Eso ocurrió hace 87 años, que son los mismos que tengo yo, pues nací cinco meses antes de esa infeliz fecha, en abril del mismo año, en Francia, hijo del exilio de los vencidos en la Guerra Civil Española (1936-39), en Bidart, pequeño pueblo vasco francés, que fuera, desde comienzos del siglo XVI, importante lugar para el reclutamiento de tripulantes de los barcos balleneros que, sin saberlo, o sí, navegaban llegando a la misma América, más allá de Groenlandia, hasta el Estrecho de Belle Isle entre Labrador y Terranova.
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En la mañana del martes 11 de septiembre de 2001, 62 años después —ya en tránsito de adulto para “mayor”— , revisando en mi casa el contenido de la Primera página del diario El Carabobeño, y “auditando” coincidencias y diferencias con los títulos de la edición de ese mismo día del diario Notitarde, periódico que dirigí por 26 años en Valencia, un poco después de las nueve de la mañana, apareció de improviso en la pantalla de la TV —Breaking news— la imagen, imposible de olvidar, de las torres gemelas de Nueva York. De una de ellas brotaba una grande y siniestra nube de humo negro.

«Dos aviones se estrellaron esta mañana, con una diferencia de 18 minutos, contra cada una de las torres gemelas de 110 pisos del World Trade Center, que poco después terminaron las dos desplomándose de arriba abajo. Una tercera aeronave de pasajeros lo hizo contra el edificio del Pentágono, en Washington; y un cuarto avión, que aparentemente llevaba rumbo a la Casa Blanca, se estrelló en un paraje deshabitado de Pensilvania. El presidente Bush declaró el estado de guerra». Así se informaba en el encabezado del resumen de la Primera doble página de la edición EXTRA de Notitarde, que circuló en Valencia capital del estado Carabobo, en la tarde del mismo martes del atentado.
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Este viernes, 11 de septiembre de 2026, se cumplen 25 años, un cuarto de siglo, del secuestro de aquellos cuatro aviones de pasajeros que estrellándose en propio territorio estadounidense atacaron matando a población civil “enemiga”.
Veinticinco años del sorprendente y terrorista inicio del desgraciado y perturbador tiempo de las «guerras híbridas»; del tan poco prometedor comienzo —por ahora— de este siglo XXI, primero del tercer milenio, de la era cristiana.-

Laurentzi Odriozola

(Diario de Un cazamoscas)/Notitarde