Opinión

El machismo: revuelto y activado

Gloria Cuenca:

 

Pido perdón a mis congéneres mujeres por haber bajado la guardia con relación al tema del machismo. Ilusa de mí, rodeada de hombres maravillosos, para nada machistas, creí que se extinguía la “tara del machismo”. Es una tara: “defecto físico o psíquico que tiene una persona”[1] así, dice el Diccionario Clave, mi eterno compañero; también “defecto que disminuye el valor de una persona”. Lo podrán observar: es un defecto y una tara. ¡Por favor, no vanagloriarse de algo tan atrasado y vil! Venga de donde venga. Sí lo estimularon los padres, los varones, es una tara y si fueron las mujeres, madres, las responsables de implantar ese defecto a los hijos, se trata de lo mismo. Un lastre para la vida, el desarrollo, el crecimiento y la armonía del humano. ¡Pobres machistas! Su principal mortificación consiste en demostrar algo qué debería ser “obvio”: son hombres. ¿Se les nota, son hombres? ¿Hay dudas? Poderosos, físicamente más que nosotras, supuestamente: resuelven todo. Han estado al mando del país, de la región, del planeta, por años y décadas, los últimos, los peores. Se les siguió y apoyó. Ahora se muestran contrarios, a la posible conducción y el liderazgo de una mujer. Aparecieron algunos machos, disimulando su rabia y frustración por el éxito de María Corina Machado. Algunos se dan cuenta de lo mal visto de su postura y se esconden en “análisis, disquisiciones, teorías y demás”; intentan descalificar el logro de la mujer que ganó, por arrase, en las primarias. Esa reaparición de “mal activismo machista” resurgió-eso creo- después de estar ¿escondido, latente, sometido? Lo padecí en mi juventud.

En el periodismo resultaba extraño ver a una mujer reportera: supuestamente, era oficio de hombres;(y, de algunas mujeres “livianas de casco”). Creí se había superado. En la Universidad Central de Venezuela, donde trabajé por más de 45 años; luche con fuerza y afán, conocimientos, trabajo y dedicación contra esa tara. Supuestamente la “tara” se había acabado; esto sorprendió. No imaginé tal conducta en determinados individuos. ¿Reapareció?  Repentinamente, volvió a las andadas. Desde que comenzó la pandemia se incrementaron en todo el planeta y también en Venezuela, los casos de feminicidios y el infanticidio en las niñas. He prestado relativa atención a esos sucesos. No obstante, las cifras de más 150 casos de feminicidio, en lo que va del año, son traumatizantes.  Resultó un impacto. Algunos son, francamente vergonzosos y humillantes; difíciles de creer a estas alturas del siglo XXI. ¿Se piensa qué, dando un pequeño préstamo en dinero, a las mujeres, se resuelve el drama?

Un “corazón sentimental,” decía Stefan Zweig: “es un miserable patrimonio”. Lo tengo, sin duda. Frente a ciertos horrores, me descompongo. No tengo la fuerza necesaria para ir al fondo de esos hechos. Procuro no profundizar en ellos. No soy la misma. Me cuido para no angustiarme, sin poder hacer casi nada. Vivo cada día. Las informaciones noticiosas sobre el conflicto desatado por los terroristas de Hamas, han puesto sobre el tapete, la increíble maldad humana: y lo que el fanatismo es capaz de producir y hacer. No resulta fácil aceptar que, la “condición humana”, (Hannan Arendt dixit) es una vergüenza.  Decían los griegos: “todo se resuelve en la persona humana”. La verdadera categorización que utilizaremos, no más entre izquierdas y derechas, musulmanes, católicos y judíos, negros y blancos, ricos y pobres; la distinción es entre gente humana decente e inhumanos indecentes. No hay otra forma de entender los hechos, sino a partir de esta nueva definición. Lo siento, no les gustará a los psicólogos, sociólogos, educadores, comunicólogos y politólogos. Es una aproximación para entender el mundo: “En la era de la comunicación e información humana y tecnológica: el mundo se divide, entre humanos decentes e inhumanos indecentes”. ¿Superficial, banal, poco serio? No importa lo que digan. Eso siento y expreso.

No puedo dejar de pensar en las niñas violadas y maltratadas, abusadas en todo sentido; en las ancianas agredidas, secuestradas, en las mujeres aplastadas por el peso fisio-psicológico, de quien se siente todopoderoso, siendo un infeliz. Inseguro, patán y sin saber a ciencia cierta, ¿Quién es? ¿Será varón, un hombre?, A todas estas: ¿Qué es la masculinidad?  Estaríamos de regreso al mundo de las cavernas, no a la de Platón, sino a la de la prehistoria, cuando los hombres arrastraban a las mujeres por los cabellos y andaban con un garrote a cuestas para hacerse respetar. Aquí en Venezuela, un supuesto “ente político” amenazó, “con sacar a co…. de su territorio” a la hoy candidata de la oposición.

Un alerta: ¿Quién es esta gente? ¿Son entes o qué? Al recordar la historia, ¡qué vergüenza! En pleno parlamento ya hubo agresión. ¿Y los machos? Bien gracias. ¡Pido a Dios! ¡Por favor! Ojalá el primitivismo expresado por ignorancia, mala fe e inconsciencia después del arrollador éxito de las primarias y la candidata elegida, no termine en una situación de violencia. Resalta frente al mundo democrático su poca valía como humanos, (son del grupo de los indecentes) al pretender castigar al país por expresar su profundo rechazo, contra el régimen hambreador, agresivo, insultante y retrasado, sostenido, por 25 años. ¡Dios nos ampare!   .-

[1] Pp.1731. del Diccionario Clave. Edit. S-M, Madrid. 1997.

Imagen referencial: El Sol de Tampico

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