Sobrellevad las cargas los unos de los otros
¿Cómo ayudamos a cargar ese peso?

Rosalía Moros de Borregales:
“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”.
Gálatas 6:2.
Cuando pensamos en la palabra “carga”, nos vienen a la mente varias imágenes, ya que tiene tanto una connotación material o física como una espiritual. Bíblicamente, este término es una traducción de varias palabras hebreas y griegas. La palabra hebrea “maśśā” significa carga, peso, tributo o transporte. Se usa para describir la carga que se coloca en el lomo de un animal para transportarla y, figurativamente, significa oráculo o mensaje profético.
La carga del profeta es el peso de la palabra de Dios, el mensaje, que debe llevar. Otra palabra hebrea para carga es “yehavkha”, que se usa para expresar el conjunto de circunstancias, pruebas y responsabilidades que han caído sobre los hombros de una persona. Como se lee en el Salmo 55:22: “Echa sobre el Señor tu carga (yehavkha) y él te sustentará”.
Además, la palabra “nasá” se usa para expresar “cargar” pecados, culpas o llevar el peso de otro. Un estudio teológico sobre las formas de carga en las palabras massa y nasa enfatiza que “massa” representa la carga que intentamos llevar solos, mientras que “nasa” apunta a aquel que levanta el peso con nosotros como lo hizo Cristo, quien cargó nuestros pecados.
En el Nuevo Testamento en la traducción del griego aparecen dos palabras clave: Una es baros y se refiere a un peso aplastante. En el versículo de Gálatas 6:2 se refiere a una carga pesada, difícil de llevar en soledad. La otra palabra es phortion y se refiere a la carga como la responsabilidad individual de cada uno ante Dios Gálatas 6:5. De tal manera que hay cargas que son dadas por Dios de manera individual, son intransferibles (phortion); mientras que hay cargas que son muy pesadas para llevarlas solos. Cuando Jesús nos invita a venir a Él los cansados y trabajados se refiere a su carga ligera como (phortion) Mateo 11:28-30. Mientras que cuando denuncia a los fariseos diciéndoles que “atan cargas pesadas y difíciles de llevar y no ayudan a levantarlas” se refiere a (baros) Mateo 23:4.
Ahora bien, qué denota espiritualmente una “carga”. Si reunimos la filología y la teología bíblica, la “carga” consiste en las aflicciones de la vida, como las enfermedades, las diversas adversidades que todos experimentamos. Implica aquello que “pesa” sobre una persona como opresión, responsabilidad y dolor. En este sentido la carga puede venir de estructuras injustas como las exigencias religiosas de los fariseos Mateo 23:4. O de la propia historia como las culpas, las heridas emocionales y los traumas de la vida que el salmista nos enseña a “echar sobre el Señor”.
En Gálatas 6:2, el contexto inmediato es “si alguno fuere sorprendido en alguna falta… restauradle con espíritu de mansedumbre” (6:1). Por esa razón, se entienden el baros como el peso del pecado, la culpa, la tentación y las consecuencias morales. Es la carga de las luchas internas, los vicios, y las recaídas en el pecado. Se refiere a las consecuencias de decisiones pasadas que aplastan al otro. Y sobrellevar esa carga incluye acompañar, exhortar, orar, ayudar a levantarse. Cada uno tiene un conjunto de deberes y decisiones ante Dios que nadie puede cumplir en su lugar. Sin embargo, también Dios espera de cada uno que camine al lado del otro para sobrellevar su carga.
¿En qué consiste “sobrellevar las cargas los unos de los otros”? Gálatas 6:2.
Se refiere al baros como peso excesivamente pesado, opresivo y aplastante que oprime al hermano. Incluye la enfermedad, la pobreza, la tentación, la tristeza, y el pecado; todo lo cual requiere ayuda. Se trata de un peso que la persona no puede llevar sola. Para poder sobrellevar estas cargas es necesario en primer lugar, tener amistad, hermandad. De otra manera, cómo podríamos discernir las cargas del otro si no hay relación interpersonal. Luego, debemos ayudar a sobrellevar la carga con mansedumbre, con la conciencia de que cada uno puede estar en diferentes momentos de la vida en el lugar del otro. De tal manera que asumimos parte del peso, no solo damos consejos desde la distancia sino que compartimos lo que le pesa.
¿Cómo ayudamos a cargar ese peso?
Primero, es primordial escuchar pacientemente al que sufre el peso de la carga, proveer ayuda en oración, mantener la comunión y dar consejos bíblicos. Aunque acompañamos al otro, no remplazamos la responsabilidad personal, pues cada uno tiene una responsabilidad, que sólo él puede presentar a Dios. A veces las cargas más pesadas son las que nadie ve. Son heridas que se esconden detrás de una sonrisa, o silencios que piden auxilio sin decir una palabra. Cristo nos llamó a una elevada misión, a caminar unos con otros, a detenernos, escuchar, y acompañar. A llorar con el que llora, a levantar al caído, a restaurar con mansedumbre y a orar juntos cuando faltan fuerzas.
Sobrellevar las cargas no es resolverlo todo. Es estar allí, con un amor que sostiene. Es dejar que la luz de la Palabra quite el peso del error y del temor. Es caminar como hermanos, siguiendo a Jesús, bajo la misma luz que nos guía. Porque así, solo así cumplimos la ley de Cristo: Amar como Él nos amó.
“Y el Rey les responderá: De cierto les digo, que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron”. Mateo 25:40.-
Rosalía Moros de Borregales
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